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100 días internada y 24 cirugías ha debido soportar pasajera de bus Pacheco

Los primeros 100 días se cumplieron ayer del fatal volcamiento que costó la vida a una lactante de cuatro meses y dejó varios heridos en el kilómetro 137 de la Ruta 9 Norte. Una mujer de la tercera edad que vio comprometida una de sus extremidades superiores saldría hoy del Hospital Clínico para regresar a Puerto Natales, donde registra domicilio, luego de 24 cirugías que finalmente permitieron la reconstrucción de su brazo izquierdo.
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Por La Prensa Austral Miércoles 3 de Octubre del 2012

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Los primeros 100 días se cumplieron ayer del fatal volcamiento que costó la vida a una lactante de cuatro meses y dejó varios heridos en el kilómetro 137 de la Ruta 9 Norte. Una mujer de la tercera edad que vio comprometida una de sus extremidades superiores saldría hoy del Hospital Clínico para regresar a Puerto Natales, donde registra domicilio, luego de 24 cirugías que finalmente permitieron la reconstrucción de su brazo izquierdo.

Entrevistada por La Prensa Austral, Erika Marina Mac Lean Barrientos, de 66 años, recordó los dramáticos momentos que vivió junto a los 20 pasajeros que viajaban a bordo de una de las máquinas de Buses Pacheco con destino a Punta Arenas la tarde del 24 de junio y el extenso y complejo proceso de recuperación de su brazo durante más de tres meses hospitalizada en la capital regional.

“Viajaba a Punta Arenas a una consulta médica de rutina y desde que veníamos a la altura del sector Penitente el bus ya zigzagueaba porque había nieve blanda de deshielo y el conductor no bajaba la velocidad. Pensaba que traía animales y no personas porque venía muy rápido. Sentía cómo se resbalaba el bus. En ese momento comencé a tener miedo porque el conductor iba por la pista izquierda y no lo controló”, relató. Fue en el kilómetro 137 donde el transporte interprovincial volcó sobre uno de sus costados y se arrastró por lo menos 70 metros.

“Cuando se fue de lado, volcado, me pescó el brazo y me lo llevó arrastrando. Cuando se detuvo lo único que hice fue tomar la manga de mi chaqueta para detener mi brazo y pedir ayuda al chofer”, recordando que entre los gritos y lamentos que invadían el ambiente pudo escuchar ¡se murió la guagüita! y ahí sólo me encomendé a Dios y a Juan Pablo II que le tengo mucha fe”, agregando que en ningún momento el chofer les asistió.

Transcurridos varios minutos la vecina natalina recuerda que “había un chico sordito que no sé cómo se llama y él fue quien me ayudó porque el chofer no nos dio importancia aunque le dije que me estaba desangrando”, detallando que pese a que tuvo grandes dificultades para liberarse de su asiento por el cinturón de seguridad que estaba atascado, “en un momento, por algún milagro, se soltó y me pudieron sacar por la ventana; fue muy difícil porque me dolía mucho pero pude salir”, apuntó.

Evacuada a Puerto Natales

Ya fuera de la máquina siniestrada, evocó con gran sentimiento presenciar la llegada de un auto rojo que transportó a la menor fallecida junto a su padre ya que la mamá no pudo entrar en el auto y “fue ella quien me hizo un torniquete en el brazo con un pañuelo que traía y me ayudó a pedir ayuda hasta que un auto pudo llevarme a Puerto Natales. Pensaba que me iba a morir y quería estar con mi familia”.

Siendo atendida en el Hospital de Puerto Natales por los doctores Cossio y Alvarez, la madre de cuatro hijos agradeció las gestiones de los profesionales de la salud que desde la capital de Ultima Esperanza la atendieron con rapidez y profesionalismo logrando mantener sano su brazo izquierdo pese a la seriedad de las lesiones. “Me limpiaron con mucho cuidado porque tenía pedazos de vidrio y piedras adentro donde el bus se arrastró 70 metros”, subrayó.

Desde los primeros momentos la paciente ha estado acompañada por su esposo, Juan Soto Martínez (67) a quien le agradeció estar con ella en los difíciles momentos que ha tenido que enfrentar ya que desde el 3 de julio que fue trasladada hasta el Hospital Clínico los médicos del centro asistencial han trabajado incansablemente por salvar la extremidad. “Cuando llegué les dije a los médicos que me amputaran el brazo porque no quería sufrir, pero estoy infinitamente agradecida por todo lo que han hecho por mí”, expresó entre lágrimas.

En ese sentido la paciente de la cama 320 C del centro asistencial relató que “me han atendido de maravilla y he recibido mucho amor. Todos han sido muy profesionales y se han preocupado por mí más de lo que deben, sólo puedo sentir un agradecimiento total”, expresando una especial y profunda gratitud a los anestesistas y cirujanos que durante este tiempo lograron salvar su brazo y recuperar gran parte de su movilidad con 24 cirugías reconstructivas, dando como ejemplo que “un sábado que ellos no trabajan me hicieron una operación de urgencia y vino un cirujano plástico de Santiago”.

“También quiero agradecer a todas las jefas de enfermeras y el personal del Hospital Clínico que me han atendido muy bien. Siempre se han preocupado por mí y no tengo nada que decir”, puntualizó Erika Mac Lean, quien durante la jornada de hoy sería dada de alta para retomar su vida en Puerto Natales y eventualmente volver a la vida de campo en su pequeña granja educativa que se encuentra en la periferia de la ciudad.

“Gracias a todos los que me atendieron en Punta Arenas y por las personas que en Natales me donaron sangre es que puedo seguir adelante”, destacó la paciente quien espera con ansias volver a sus actividades y vida de familia. “Soy una mujer sencilla y amante de los animales y los extraño mucho”, agregando que este proceso sólo pudo ser superado con el apoyo de su esposo y sus hijos Erika, Paula, Silvia y Juan.

En relación a la compañía de transportes Buses Pacheco, la sobreviviente de la tragedia y su familia señalaron que en ningún momento se han acercado a ellos y lamentan profundamente la insensibilidad que han demostrado los ejecutivos hacia las víctimas.