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A pagar $84 mil condenaron a pescador por muerte de 20 crías de lobos marinos

Ejemplares fueron capturados para ser enviados a zoológicos y circos acuáticos de Rusia, pero fallecieron antes de ser exportados.

Por La Prensa Austral Lunes 21 de Julio del 2014

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Conmoción causó en marzo de 2011 el hallazgo de una veintena de ejemplares jóvenes de lobos marinos muertos en el sector de bahía Laredo, a unos 25 kilómetros al norte de Punta Arenas. Los animales que fueron enterrados en el borde costero, habían sido capturados en la zona de los canales de Ultima Esperanza.
Las crías fueron capturadas en áreas protegidas para llevarlos a delfinarios en Moscú, pero no resistieron, falleciendo en terrenos del Centro de Cultivos Marinos Bahía Laredo, de la Universidad de Magallanes (Umag).
El año 2010 Verónica Saldivia, quien trabajaba para la pesquera Melinka, hizo un trato con una empresa rusa para realizar una exportación no tradicional: el envío de 20 ejemplares de lobo marino común.
La mayoría murió de bronconeumonia o sacrificados. En 20 días no quedó ninguno. Eran lactantes y, por lo mismo, difíciles de adaptar a otros medios naturales.
La captura de los mamíferos fue encargada a unos pescadores, a cambio de la suma de 5 millones de pesos.
Sepultados

En marzo de 2011 se realizó en el sector de bahía Laredo, en terrenos de la Umag, a unos 25 kilómetros al norte de Punta Arenas, el hallazgo de dichos ejemplares enterrados en el borde costero, lo que generó la intervención de la PDI y de la Fiscalía, que abrió una investigación por un presunto delito de “maltrato animal”.
Luego de una investigación de la PDI que se extendió por unos 3 años, el Juzgado de Garantía dictó fallo condenatorio el pasado viernes 11 de julio, condenando a Jaime Valderas Velásquez, patrón de la lancha pesquera que capturó los lobos marinos, como autor de maltrato animal. Se estableció que éstos murieron por la falta de alimentación y cuidados en su estado de lactancia.
El caso adquirió gran revuelo luego de que, el 29 de marzo de 2011, la Universidad de Magallanes instruyera una investigación sumaria con el fin de indagar, clarificar y determinar responsabilidades respecto de la muerte de 20 crías de lobos marinos en el Centro de Cultivos Marinos de Bahía Laredo, que corresponde a una dependencia de la casa de estudios superiores. Dicho procedimiento fue cerrado el 24 de mayo del mismo año y las conclusiones descartaron responsabilidad de la Umag en los hechos por cuanto había cumplido con el convenio mantenido con la Sociedad Comercial Melinka y Compañía Limitada. Sin embargo, la institución de educación superior informó en ese entonces que “se estableció una sanción administrativa para un funcionario por no comunicar a la autoridad los hechos que estaban aconteciendo en bahía Laredo”.
La Fiscalía acreditó que los animales fueron capturados con maltrato y crueldad, y que no se trataba de lobos marinos juveniles sino de crías recién nacidas, conocidas como “puppy”, que se encontraban en período de amamantamiento, con alrededor de dos meses de nacimiento. Estos no pudieron valerse por sí mismos ni destetados, a consecuencia de lo cual murieron.
Asimismo, se probó que las especies fueron trasladadas en una embarcación que ni siquiera tenía las especificaciones para el transporte de las crías. Estas no pesaban más de 15 kilos, a diferencia de un juvenil cuyo peso oscila entre los 40 y 60 kilos.
En definitiva, tras un requerimiento presentado por el fiscal Eugenio Campos, y a más de 3 años de ocurrido el hecho, ante el Juzgado de Garantía de Punta Arenas se zanjó definitivamente el proceso penal contra Valderas, para quien en un comienzo la Fiscalía estaba solicitando una pena de 540 días de prisión. Finalmente fue sentenciado al pago de 2 UTM, alrededor de 84 mil pesos.
El convenio

En el convenio de prestación de servicios de la Umag a la empresa Melinka, firmado el 21 de diciembre de 2010, la institución educacional se comprometía entre otras cosas “al monitoreo permanente de las condiciones de los animales y el lugar por parte de dos técnicos en acuicultura y dos operarios. Todos ellos a tiempo parcial. Por su parte, la pesquera Melinka aceptaba cancelar $3.055.920 por la mantención y cuidado de los mamíferos por 20 días a contar del 6 de enero.

En un proceso civil
Dueña de pesquera ya había sido condenada a pagar $3,8 millones
En agosto de 2011 y a seis meses de que quedara al descubierto el entierro de veinte crías de lobos marinos, cuya captura había sido autorizada por la subsecretaría de Pesca con miras a ser vendidas a un parque zoológico en Rusia, el Segundo Juzgado de Letras de Punta Arenas falló la causa civil, imponiendo una multa de 3 millones 800 mil pesos a la empresaria identificada como responsable del negocio.
La denuncia ante el Segundo Juzgado de Letras fue interpuesta por el Servicio Nacional de Pesca, acusando una infracción a la Ley de Pesca en contra de la Sociedad Comercial Melinka y Cía. Ltda., representada legalmente por Teresa Saldivia Moraga.
La empresaria obtuvo con fecha 2 de diciembre de 2010 una autorización por parte de la subsecretaría de Pesca para que capturara 30 ejemplares juveniles de la especie lobo común, los que estaban destinados a un acuario en el extranjero (Rusia), para lo cual era necesario capturar los ejemplares y luego someterlos a un proceso de acondicionamiento o adaptación, previo a su envío al exterior. Por tal motivo, la Sociedad Comercial Melinka, habilitó algunas instalaciones en dependencias del Centro Experimental de la Universidad de Magallanes, en bahía Laredo.
De acuerdo a la narración de los hechos que hace Sernapesca, el 14 de febrero de 2011, la empresa Melinka informó vía fax a dicho servicio, que a partir de las 15 horas de ese día comenzarían a llegar a las dependencias de bahía Laredo, con 20 ejemplares de la mencionada especie, los cuales habían sido capturados por la embarcación Magallanes III, en el sector de isla Agnes. Durante esa tarde, inspectores de Sernapesca pudieron apreciar que la mayoría de los ejemplares eran muy pequeños y no correspondían a “juveniles”, como señalaba la resolución administrativa, sino que se trataba de ejemplares lactantes de lobo de mar. Esto fue cuestionado por la empresa. La controversia planteada fue resuelta por el médico veterinario, especialista en mamíferos marinos, Anelio Aguayo, quien concluyó que las especies correspondían a lactantes.
Las crías evidenciaban múltiples lesiones, debido a lo cual, con el pasar de los días, fueron muriendo paulatinamente.
El juez civil que falló la causa con infracción a la Ley de Pesca estableció que “las personas encargadas del manejo en cautiverio de los ejemplares de lobos capturados, no dieron cumplimiento cabal a lo ordenado por la resolución exenta Nº3640 de la subsecretaría de Pesca, pues, por una parte, no se efectuó un registro o ficha que detallara la información requerida para cada uno, y por otra, de los datos proporcionados no aparece anotada la condición sanitaria, cuestión relevante si se considera el desenlace final del proceso”.