Necrológicas
  • Susana Barría Vigna

A Puerto Montt trasladan hoy restos de pescador mientras uno de los sobrevivientes se recupera de hipotermia

Con dificultades para mover sus piernas permanece internado en el Hospital Clínico de Magallanes José Cipriano Faúndez Quintullanca (39), uno de los tripulantes que sobrevivió al naufragio de la lancha erizera Lucas VII, que zozobró en la tarde del domingo 27 de julio a 15 millas del faro bahía Félix. El trabajador enfrenta las secuelas de la hipotermia sufrida luego de 5 días de permanecer a la intemperie luego de nadar hasta la orilla, arrastrando prácticamente a su hermano mayor Rafael, para salvarle la vida.
[…]

Por La Prensa Austral Lunes 4 de Agosto del 2014

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Con dificultades para mover sus piernas permanece internado en el Hospital Clínico de Magallanes José Cipriano Faúndez Quintullanca (39), uno de los tripulantes que sobrevivió al naufragio de la lancha erizera Lucas VII, que zozobró en la tarde del domingo 27 de julio a 15 millas del faro bahía Félix. El trabajador enfrenta las secuelas de la hipotermia sufrida luego de 5 días de permanecer a la intemperie luego de nadar hasta la orilla, arrastrando prácticamente a su hermano mayor Rafael, para salvarle la vida.
“Cuando se dio vuelta la lancha lo único que atiné a hacer fue ponerme una chaqueta de buzo, nos quedamos sobre la lancha volteada por un par de horas, y decidimos nadar hacia la orilla porque el frío era intenso. Yo me puse a nadar adelante tirando a mi hermano y a Ríos (Félix, el pescador fallecido), y cuando faltaban alrededor de 30 metros Rafael me gritó que el ‘Chino’ (Ríos) no lo había logrado y que se había muerto”, recordó José en contacto telefónico con este medio.
“Mi otro compañero no resistió y murió cuando salíamos, el frío era mucho, entonces llegamos a la orilla sin poder movernos, empecé a animar a Rafael para que nos salváramos, no podíamos quedarnos ahí, así que buscamos un refugio. Sin nada de abrigo ni fuego, no logramos sacar nada del barco, así que buscamos algunas ramas y algas para abrigarnos y bebíamos agua de un pozo que acumulaba agua de la lluvia. Nos motivábamos entre nosotros y nos dábamos ánimo para no desfallecer, aunque en mi interior yo sabía que si no llegaba ayuda luego nos íbamos a morir, no podía decirlo para no bajarnos la moral”, relató el tripulante.
Con especial emoción recordó José el instante cuando escucharon el sonido de una lancha en las inmediaciones del lugar donde se encontraban. “Lloré, tengo que reconocerlo, lloré y abracé a mi hermano. Le pregunté si escuchaba lo mismo que yo, y di gracias en mi interior porque nos habíamos salvado”, concluyó.
Restos de la víctima
Mientras tanto, la madre y una hermana de Félix Ríos Muñoz, la única víctima fatal del naufragio, viajaron desde Puerto Montt para trasladar a dicha ciudad los restos del malogrado patrón de lancha. Su féretro fue retirado ayer desde el Servicio Médico Legal, siendo velados en la iglesia Nuestra Señora de Fátima hasta esta mañana. Las exequias se realizarán en el Cementerio de Río Chico, en la Región de Los Lagos.