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Acogen recurso de amparo a favor de inmigrante colombiano que iba a ser expulsado del país

– Extranjeros traen consigo sueños y un bagaje cultural que traspasa las fronteras. El Centro de
Integración y Desarrollo para el Inmigrante de la Patagonia se ocupa de brindar contención,
asesoramiento legal y cuenta con un programa de integración multicultural.

Por La Prensa Austral Domingo 14 de Septiembre del 2014

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Por Analía Vázquez

Huyen escapando de guerrillas paramilitares, pobreza y violación de los derechos humanos, guardan historias de vida dramáticas, pero, sobre todo, traen consigo el sueño y las ganas de construir un camino, un futuro mejor.

Se trata de una nueva oleada migratoria, hermanos latinoamericanos que traen consigo un riquísimo bagaje cultural, muchos son profesionales, otros de educación media o básica, cuyo denominador común son los valores y el respeto. Sin embargo en las fronteras del norte, de manera arbitraria y sin escrúpulos, deciden quién ingresa a Chile y quién se queda afuera, dando así la espalda a tratados internacionales.

Uno de ellos es Baudilio Mosquera Vallecilla, un joven de 31 años de edad, proveniente de la ciudad de Cali, Colombia. El, en marzo de este año, fue invitado por su prima que reside desde hace más de 7 años en la ciudad de Punta Arenas. Pero antes de llegar pasó alrededor de tres meses en condiciones de indigencia alojado un tiempo en el Hogar de Cristo de Osorno, porque en los pasos fronterizos le fueron, literalmente, robando su dinero.

Este es el testimonio de uno de los integrantes del Centro de Integración y Desarrollo para el Inmigrante de la Patagonia (Cidip). Su directora Johana Castillo y Maritza Romero, asesora jurídica, se ocuparon de presentar un recurso de amparo para que la resolución de expulsión que le entregaron el 6 de mayo injustificadamente le fuera revocada.

“Yo venía de Colombia con toda la documentación, carta de visita, certificado de antecedentes, pasaporte en regla y dólares, traía como 800, el requisito era contar con 500 dólares pero yo llegué a juntar 800. Cuando llegamos a la frontera, nos decían: ‘Usted es colombiano, hágase a un costado’, mientras los demás pasaban, lo mismo con los ecuatorianos o gente que venía de República Dominicana. Yo le preguntaba por qué todos pasaban siendo que yo tenía mis papeles, y ellos nos respondían: ‘Es que no queremos ni colombianos ni ecuatorianos en nuestro país’. ¿Cómo podía ser si yo traigo una carta de invitación de mi prima y mi pasaporte vigente?”, comenta Mosquera.
Frente a la negativa se dirigieron a la frontera más próxima en Iquique, y allí un trabajador de Aduanas les pidió 200 dólares para pasar. “Nos retuvieron el pasaporte porque supuestamente lo iban a sellar, nos llevaron en una camioneta y nos dejaron en una casucha en medio del desierto, tardaron 4 días en volver. Estábamos muertos de hambre y sentíamos mucha impotencia, nos dejaron unas papas y arroz. Con eso aguantamos un poco”, continúa explicando Mosquera, con sus ojos impregnados de dolor.
Cuando llegaron a buscarlos, los dejaron en Arica con su pasaporte, pero sin el sello de ingreso al país.
Tardó casi un mes en llegar a Osorno, cuando la PDI retuvo sus documentos porque, al no tener el sello de ingreso al país, estaba de forma ilegal. Relató su situación, pero no encontró ayuda. “Nunca le explicaron que él podía solicitar un recurso de amparo”, enfatiza la directora del Cidip.

Su prima, al enterarse de la situación, llegó al Centro de Inmigración y Desarrollo de la Patagonia y pidió ayuda. De inmediato, se activaron todas las redes. En una carta enviada a la gobernación de Osorno, Johana Castillo abogó por él planteando que ello era necesario, “dado que el señor Mosquera Vallecilla se encuentra en la ciudad de Osorno, imposibilitado de desplazarse, imposibilitado de trabajar para cubrir sus gastos más elementales y permaneciendo como indigente en el Hogar de Cristo de dicha ciudad, situación que redunda en perjuicio de la integridad del referido, quien da luces de un desgaste emocional importante, asociado a su precaria y vulnerable situación, misma que se ha extendido ya por tres meses”.

Finalmente, el intendente regional de Los Lagos, Nofal Abud Maetzu, firmó el decreto de No Expulsión. Gracias a ello, Baudilio Mosquera Vallecilla reside en Punta Arenas, trabaja, es percusionista y forma parte de la Cidip, con la inquietud de ayudar a otros que atraviesan situaciones similares a él.

Baudilio comenzó a construir un sueño. Sin embargo, en la zona norte distintos funcionarios aduaneros siguen impunes violando los derechos humanos de los más vulnerables.