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Alumna de la Umag: “El endeudamiento me está matando las ganas de ir a clases”

Lleva tres años cursando Enfermería en la Umag y calcula que ya debe 4 millones de pesos a la universidad

Por La Prensa Austral Martes 5 de Julio del 2011

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La historia de Cynthia Valladares representa a todos los estudiantes que ingresan a la universidad con el sueño de sacar sus carreras adelante y convertirse en profesionales, pero en el camino se dan cuenta que su bajo nivel económico los lleva al endeudamiento y terminan cargando una mochila llena de frustración.

Tiene 22 años y proviene de Dalcahue, Chiloé. Decidió estudiar Enfermería en la Universidad de Magallanes (Umag) por su “prestigio” y porque quería convertirse en una buena profesional. “Cuando me vine mis papás me apoyaron. El trabajaba en salmonicultura y le iba bien”, cuenta, agregando que “ese año hice el preuniversitario y justo pasó lo del virus Isa, así que quedó cesante y los ingresos de la familia disminuyeron notablemente”. Su papá pasó de recibir un sueldo cercano a los 700 mil pesos, a trabajar en construcción por no más de 200 mil pesos y tener que mantener a sus cuatro hijos y señora.

Pese a ello, se quedó a estudiar junto a su hermano Pablo. El recibió el beneficio del Fondo Solidario, pero ella no optó a ningún crédito y debió asumir el primer año “sin nada”, dice. “No pagué nada ese año, o sea a fin de año debía los 2 millones 600 mil que cuesta el arancel, más los intereses”, explica.

Al año siguiente, se adjudicó el Crédito con Aval del Estado (Cae) por el cien por ciento del arancel referencial fijado por el Ministerio de Educación, teniendo que financiar por sus medios los 700 mil pesos de diferencia con el arancel real. “Esa plata también la debo”, agrega.

“Mi deuda fue creciendo y llegaba a fin de año a repactar, pagando un mínimo de porcentaje de la deuda”, relata, añadiendo que “nunca me han comunicado mi mora real, pero yo estimo que deben ser más de 4 millones de pesos”.

Retiro temporal

Producto de esta situación, Cynthia comenzó a manifestar una profunda depresión. “Yo creo que de todos los problemas que tengo el 70 por ciento es por el endeudamiento”, confiesa, expresando que “me está matando las ganas de ir a clases, pienso: para qué seguir si no me voy a poder titular porque primero tengo que pagar”. Sus días son de constante reflexión y cuestionamientos sobre su futuro, hasta que decidió que lo mejor, por ahora, sería congelar. En mayo presentó solicitud de retiro temporal, con un período de 2 años para retomar sus estudios.

Cynthia cuenta con el apoyo de sus padres, quienes pese a su situación económica realizan todos los esfuerzos por ayudarla. Como no es suficiente, ella y su hermano trabajan como propineros en el Lider Express y así pueden costear sus gastos de alimento y locomoción. “Me da pena porque mis papás nos quieren dar estudios, pero no pueden. Entonces a veces pienso que sería mejor abandonar y trabajar para ayudarlos a ellos también”, dice la joven. Pero no. Ella no va a renunciar a su sueño de siempre. Si bien va a congelar por un tiempo, está convencida que en el futuro va a ser una gran profesional. “Yo tengo que terminar de estudiar, que venga un ángel del cielo o no sé.. pero voy a ser enfermera”, asegura.