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Ardió casa frecuentada por jóvenes drogadictos

“Era algo que se veía venir”, afirmó un vecino de una propiedad de calle Mariano Egaña, en el barrio 18 de Septiembre, que se había convertido en un antro de jóvenes drogadictos, luego de un incendio declarado en la madrugada de ayer.
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Por La Prensa Austral Lunes 31 de Diciembre del 2012

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“Era algo que se veía venir”, afirmó un vecino de una propiedad de calle Mariano Egaña, en el barrio 18 de Septiembre, que se había convertido en un antro de jóvenes drogadictos, luego de un incendio declarado en la madrugada de ayer.

La casa de material sólido signada con el número 0160 era habitada desde hace tres años por un joven de 17 años, iniciales R.A.S.G., adicto al consumo de solventes, quien pese a estar afectado bajo dicha condición, tuvo la capacidad, aunque desorientado, de escapar del fuego y ponerse a salvo.

Alrededor de las 2,15 horas de ayer un vecino se percató cómo a través de su ventana surgía un resplandor en la parte superior de la vivienda afectada, asumiendo que se trataba de alguna fogata, ya que era común observar a jóvenes que llegaban a dicho inmueble, el cual usaban como “caleta” para el consumo de drogas. No obstante, el fuego no cesaba y parecía ir en aumento, por lo que el vecino llamó a Bomberos y a Carabineros, quienes a su llegada se enfrentaron a un inmueble envuelto en llamas.

Decenas de voluntarios, de tres compañías del Cuerpo de Bomberos, acudieron a la emergencia, centrando sus esfuerzos en evitar que el incendio se propagara a la vivienda del costado poniente, la cual, gracias al muro cortafuegos, no resultó dañada.
Sin embargo, especialmente tensa se tornó la emergencia luego de que vecinos dieran cuenta que en el lugar pernoctaba un adolescente de 17 años, y que habitualmente no se encontraba con todos sus sentidos, por lo que bomberos empezó a efectuar tareas de búsqueda y rescate, sin dar con la presunta víctima. El ocupante, afortunadamente, había logrado escapar de la vivienda y permanecía frente al domicilio observando lo que ocurría.

El joven fue atendido por carabineros que llegó al lugar y éste les relató lo ocurrido, atribuyendo el siniestro a una colilla de cigarro en la habitación donde dormía. El joven fue trasladado al Hospital Clínico ya que aparentaba sufrir un shock nervioso, comprobándose que resultó ileso y que se encontraba bajo los efectos del alcohol.

R.A.S.G., quien está siendo atendido por la red de protección social del Sename, luego de que se ha visto involucrado en una serie de hechos delictuales, está actualmente recibiendo tratamiento en el centro de corta estadía del Hospital Clínico, en un programa de control de adicción a solventes.

Su caso salió a la luz pública el pasado 1 de julio en la edición de El Magallanes. Este joven arrastra un síndrome de adicción fetal, y abandono estudiantil a muy corta edad.

En dicha oportunidad, el adolescente relató que la vivienda, ahora incendiada, no contaba con los suministros básicos, que juntaba agua de lluvia para el consumo y que hacía fuego en un tarro de basura para calefaccionarse.

La casa, era conocida como “caleta” por los organismos policiales, y los jóvenes que la frecuentaban la utilizaban para el consumo de solventes e ingesta de alcohol. De hecho, el pasado 23 de diciembre, un adolescente, debió ser atendido por personal del Samu en el lugar, luego de que vecinos alertaran que presentaba síntomas de intoxicación, resultando ser un paciente de 18 años, adicto a los solventes, quien fue derivado al Hospital Clínico para ser tratado por especialistas.

“Se veía venir”

Los vecinos del sector, confirmaron ayer lo antes mencionado, respecto de la habitual presencia de jóvenes en el inmueble, y que incluso en al menos dos oportunidades anteriores habían ocurrido principios de incendio, y que los propios ocupantes se preocupaban de controlar. Sin embargo, fueron categóricos en señalar que pese a la compleja situación que se vive en el lugar nunca han sido víctimas de actos ilícitos, pero si existía el temor latente de que una tragedia así pudiese ocurrir.

Así lo señaló el vecino Oscar Soto Mancilla, quien más allá de agradecer que su hogar no se viera afectado por las llamas, se mostró profundamente conmocionado por la situación de desamparo en que vive el joven. “Cuando murió el dueño, los hijos se quedaron con la vivienda, siendo uno de ellos el padre de este muchacho, y así se ha ido quedando solo y metido en el consumo de solventes. Siempre al lugar llegan señoras a buscar a sus hijos, y normalmente hay presencia de carabineros. La verdad, es que sabíamos que tarde o temprano esto iba a suceder, afortunadamente no cobró la vida de nadie”, comentó.

La vivienda, resultó interiormente destruida, pese a que por fuera no se logra apreciar el daño que provocó el fuego, al ser ésta de material sólido. En cuanto a la suerte del adolescente, trascendió que habría sido acogido por la familia de uno de sus amigos.