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Artistas magallánicos y su compromiso solidario

Por Jaime Bustamante Bórquez
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Por La Prensa Austral Domingo 26 de Octubre del 2014

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Por Jaime Bustamante Bórquez

Las coloquiales reuniones de mayo de 1960 de la familia magallánica transitaban, de acuerdo a la información de los diarios locales, entre la exitosa carrera en Estados Unidos del pianista Mario Miranda que, invitado por la Sociedad ProArte, ofreció un concierto de gran éxito en el Teatro Municipal de Punta Arenas en septiembre de 1959 y el flamante concurso de Miss Magallanes organizado por La Prensa Austral con el auspicio de Catalina, Lan Chile y Hotel Carrera, que prometían a la triunfadora medirse con bellezas de toda América en Miami.
Muy pronto la atención se centró en la joven María González Lohr, primera inscrita magallánica en el concurso. Era ella una joven “puntarenense, 18 años, ojos azules, 1,65 de estatura, ex alumna del Liceo María Auxiliadora y de la Escuela Técnica Femenina” (La Prensa Austral, 9 de mayo de 1960).
Pero lo sabroso venía en el párrafo siguiente. La crónica de La Prensa Austral indicaba que esta joven era sobrina de la estrella sueca Greta Garbo (Estocolmo, 18 de septiembre de 1905- Nueva York, 15 de abril de 1990, su verdadero nombre era Greta Lovisa Gustafsson, considerada la quinta mayor estrella femenina del cine). “La madre de la candidata, doña Rita Lohr Hubert, sería hermana de la artista escandinava. En efecto, su madre antes de su boda con Lohr fue viuda de Gustafsson, un romántico sueco que habría sido el padre de la Greta Garbo” (La Prensa Austral, 9 de mayo de 1960).
Los días transcurrían esperando el desenlace de la competencia de belleza y los tradicionales preparativos para los festejos de las Glorias Navales. Sin embargo, el 21 de mayo de 1960 marcó un hito trágico en las provincias del centro sur de nuestro país, un terremoto y posterior maremoto sumía Chile en un profundo dolor. Miles de muertos, desaparecidos y daños incuantificables era el primer resumen del desastre natural. Y las muestras de solidaridad no se hicieron esperar. Y por supuesto, Magallanes de inmediato inicio el proceso de ayuda. La Intendencia y la Municipalidad de Punta Arenas encabezaron la cruzada. El sur argentino también se incorporó a la recolección de los artículos de primera necesidad. El 4 de junio La Prensa Austral informaba que desde el sur argentino llegaba un avión Curtiss con 3.500 kilos de carga consisten en ropa, medicamentos, víveres y otros elementos.
Las autoridades argentinas que acompañaban la entrega solidaria se comprometían a seguir enviando toda la ayuda posible. Pero también en la ciudad se incorporaban las distintas instituciones, una de ellas eras las diferentes ramas de la colonia yugoeslava. Se organizó una gran kermesse los días 25, 26, 28 y 29 de junio en los amplios salones del Club Yugoeslavo. Participaban de la gesta solidaria: la Sociedad Yugoeslava de Socorros Mutuos, Club Deportivo Sokol, Cuarta Compañía de Bomberos, Comité de Damas Yugoeslavas, Estudiantina Tomislav, e Instituto Chileno Yugoeslavo. También se adhirió el Centro de Amigos de la Universidad de Concepción representado por Tomas Buvinic presidente de la agrupación. Las fuerzas vivas de Magallanes de inmediato se sumaron a la tarea. El 6 de agosto, la Municipalidad de Punta Arenas informaba de importantes sumas de dineros aportadas por diferentes entidades entre ellas: personal del Hospital Regional, empleados y obreros del Aserradero Santa Teresita, almacén de Nicolás Mladinic, personal de Estancia Penitente, George Morrison, Sociedad Hijos de Chiloé, clientes de la Fuente de Soda “Rapa Nui”, Sociedad de Empelados de Magallanes. Del mismo modo la Intendencia exhibía otros aportes: Personal de la Empresa Cinematográfica de Magallanes, Sociedad Femenina de Socorros Mutuos, Iglesia de St. James, Sociedad Ganadera Río Paine, Sociedad Industrial y Ganadera de Magallanes, Sociedad Chilena de Socorros Mutuos de Río Grande, Republica Argentina, Touring Club de Punta Arenas. Se constituyó un comité Pro ayuda a los Damnificados presidido por el Doctor Agustín Etchebarne. Entre las tareas planificadas se pensó en un puente aéreo Puerto Montt-Punta Arenas, la idea era poder dar alberge a niños que habían perdido a sus familiares y otorgarles acogida en hogares magallánicos. Y los artistas de Punta Arenas no podían estar ausentes. Al frente de esta jornada estuvo el destacado comunicador Daniel Ruiz Oyarzo, por esos días hombre ancla en la recordada radio La Voz del Sur. La Prensa Austral informaba el 17 de junio de 1960: “Más de cincuenta artistas participaran en el Festival de la Hermandad” presentado esta noche a las 21,30 horas en el teatro Gran Palace, a beneficio de los damnificados por los sismos en las provincias del Centro y Sur del país”.
La nota de prensa señala que la recaudación, hasta el cierre de la edición bordea los setecientos mil pesos, menos impuesto, correspondiente a las 1200 entradas vendidas y cuyo producto será entregado al comité Pro Damnificados. La introducción del articulo continuaba: “el locutor y animador del programa “Márquele Preferencia”, Daniel Ruiz de Radio La Voz del Sur, organizó este Festival de la Hermandad con la cooperación del personal de la emisora y la participación entusiasta y desinteresada de los mejores elemento artísticos de la ciudad y aun de la vecina Republica Argentina.
Se trabajó sin descanso para brindar el mejor espectáculo posible. Una vez seleccionado los 20 números del programa se ensayó en largas jornadas en el Salón Honor de la Cruz Roja y todo estaba dispuesto para levantar el telón. Los artistas participantes eran: Adriana Pérez, Vencedora del Concurso “Voces Magallánicas” de Radio Polar; María Argentina, intérprete de canciones latinoamericanas; Alicia Bórquez, canciones chilenas; Roberto Ayala, cantante de tangos acompañado por el conjunto típico de Francisco Soto; bailes nacionales por el Conjunto Folklórico del Instituto Comercial; Raúl Bárcenas, intérprete del cancionero mexicano; un conjunto de la Academia de Danzas de Betty Chávez; Antonio Fernández ,vencedor en el concurso “Voces Magallánicas” en 1958 de Radio Polar; Orlando Bustamante, virtuoso del acordeón piano; la Orquesta espectáculo “Copacabana”;el humorista Rodrigo Muñoz; la fonomímica Ema Levet, como aporte del personal de la Compañía de Teléfonos, en su número de “Victrolita”;bailes folclóricos nacionales por “La Pandilla de mi Barrio”;Hugo Opazo, barítono porteño; la Orquesta de Tony Ibar ; Nazar , el mago del saxofón; Amandita Tréllez, vencedora en el concurso nacional de la mejor intérprete de canciones chilenas; “Los Ases del Estrecho” , cuatro voces y cuatro guitarras magallánicas, el primer conjunto vocal de la provincia; Alberto Barría, artista no vidente, con su armónica y su ritmo; Pedro Contreras, destacado cantante argentino que viajó especialmente para actuar en el festival, en forma desinteresada; la Orquesta de la Tercera Zona Naval y el cuadro chileno presentado por Alfonso “Cocho” Cárcamo, Director de Radio Polar, que cerrará brillantemente el espectáculo. Finalizaba la nota mencionando la posibilidad de repetir el show, debido a la gran demanda de entradas y la calidad de los números reunidos por el Señor Daniel Ruiz en un escenario con mayor capacidad que permita además incrementar la ayuda. La jornada fue exitosa y sin duda alivió el dolor de miles de hermanos. Los artistas magallánicos cumplieron, como siempre lo han hecho, frente al llamado solidario. Las heridas fueron cicatrizando y los pueblos del centro y sur poco a poco se levantaron para iniciar de nuevo la jornada. Manuel Mera, reportero de La Prensa Austral, viajó a la zona afectada para informar in situ. Su crónica concluía: “En todas las poblaciones hay agradecimiento para Magallanes. Nos dicen también que ya están abastecidos de alimentos y ropa…Así terminan 17 días de viaje. Frente a nosotros están ahora las ruinas de Puerto Montt pórtico de otro capítulo de esta trágica pesadilla de duelo y espanto que aplasta a nuestro país”.
Algunos nombres se perpetuaron en el alma colectiva y permanecerán en el tiempo. ‘Cocho’ Cárcamo y el ‘Negro’ Ruiz seguirían al frente de muchas cruzadas de bien común que necesitó de su concurso. Aún es posible escuchar sus voces, tal vez llamando a diario a todos a no bajar los brazos cuando alguien necesite de un apoyo. Otros nombres se mantuvieron en el tiempo formado esa legión de artistas locales que porfiadamente trabajaban por el engrandecimiento de la música local. Seguramente cuando hicieron el recuento de sus vidas, su trabajo artístico al servicio de sus hermanos, les mostró la luz del deber cumplido. Para los que vivieron estos acontecimientos, los nombres de estos trabajadores del arte y la comunicación se escribieron con potentes letras de gratitud en el alma popular.