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Calle Roca dijo adiós a su hijo predilecto Marcos Harambour Davet

Barra Los de Abajo tributó una emocionada despedida a este “romántico viajero”.

Por La Prensa Austral Miércoles 20 de Abril del 2011

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Tan copiosas como las precipitaciones caídas ayer fueron las diversas muestras de afecto con que la comunidad acompañó los funerales de Marcos Harambour Davet, emprendedor de toda una vida cuyo empuje vio crecer el Kiosco Roca en el alma de los magallánicos.

A las 15 horas, el sacerdote salesiano Mauricio Jacques ofició un responso en su memoria en el Santuario María Auxiliadora Don Bosco. Allí se resaltó la calidad humana de quien hasta el último momento, a sus casi 103 años, cumplió su rol de padre y abuelo, dejando como huella una familia muy unida.

Marcos Ivelich, miembro del Club de Leones Punta Arenas, valoró el gran legado que Harambour deja en el leonismo, la amistad por sobre todo, ya que él vivía en armonía con todo el mundo y “fue un hombre bueno con mayúscula”. Además destacó como lección que él supo cerrarle la puerta al estrés en la vida, jamás lo vi alterado, triste, y siempre estuvo con una sonrisa a flor de labios y dispuesto a colaborar con los demás”.

Alcalde Mimica
Por su parte, el alcalde Vladimiro Mimica, subrayó que con él se pierde un trozo de su historia de la Patagonia. “Fue muchísimo más que el Kiosco Roca, que trabajó cuando era difícil trabajar en la conectividad por los caminos de la Patagonia, conformó una gran familia”. El edil señaló que echaremos mucho de menos a este magallánico “que murió como hemos soñado todos morir, rodeado de cariño, de afecto y de la admiración de los suyos”.

Como punto aparte, señaló que “no nos pusimos nunca de acuerdo”, tras intentar muchas veces revertirle su gusto apasionado por la Universidad de Chile.

Sus excepcionales condiciones humanas también fueron destacadas por Alberto Pittet, directivo de la Colonia Suiza, quien se sumó a quienes valoraron la sencillez, empuje y calidad de gran constructor de familia del fallecido.
A nombre de la familia, Salvador Harambour destacaría que su tío Marcos en vida fue un verdadero patriarca en el sentido de unir a su familia en torno a valores que hoy en día no son muy comunes. Esto lo sellaría una canción entonada por toda la familia, que era una de sus melodías favoritas, más los cánticos de la barra Los de Abajo.

Pero la jornada aún deparaba otro momento de profunda emoción. Justo a las 4 de la tarde, las sirenas de la Primera Compañía de Bomberos sonaron al paso de la carroza fúnebre que por última vez lo condujo frente al Kiosco Roca. Allí, recibió el saludo de sus emocionadas empleadas con pañuelos blancos. Hubo quienes también salieron de los locales vecinos a aplaudir a este “romántico viajero” mientras el viento de la tarde esparcía los pétalos de rosas arrojados sobre el furgón.