Necrológicas

Cambios de ánimo y baja en el rendimiento académico podrían sufrir los alumnos en “toma”

Las movilizaciones estudiantiles en la región comenzaron el 15 de junio, cuando amaneció el primer establecimiento ocupado por sus alumnos (Liceo Sara Braun). Desde ese entonces, una serie de colegios comenzaron a ser ‘tomados’, concentrando a decenas de estudiantes en su interior que permanecen hasta el día de hoy luchando por mejoras en el sistema de educación.
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Por La Prensa Austral Domingo 31 de Julio del 2011
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Las movilizaciones estudiantiles en la región comenzaron el 15 de junio, cuando amaneció el primer establecimiento ocupado por sus alumnos (Liceo Sara Braun). Desde ese entonces, una serie de colegios comenzaron a ser ‘tomados’, concentrando a decenas de estudiantes en su interior que permanecen hasta el día de hoy luchando por mejoras en el sistema de educación.

Estos jóvenes podrían sufrir algunos efectos emocionales, conductuales y fisiológicos, según explicó el psicólogo clínico Marcelo Maureira, en el transcurso de la “toma” y, posteriormente, en el retorno a clases.
“Esta es una situación forzada. Los alumnos no están en sus casas, con su familia. Ahora viven en el lugar donde antes estudiaban y han tenido que aprender a compartir diariamente con personas que no conocían”, planteó el profesional, señalando que es “muy similar a lo que ocurre en un reality”.

Aunque los fines de la ‘toma’ y la manera en que se lleva a cabo no tienen nada que ver con un show de televisión, sí producen efectos semejantes en las personas, aunque en menor grado. “Se puede producir inestabilidad emocional, roces, o molestia por los espacios”, afirmó Maureira, advirtiendo que los jóvenes deben aprender a sobrellevar estas instancias, al mismo tiempo que están preocupados por llegar a buen puerto con las autoridades.

“Esta situación les puede generar estrés y producir una suerte de desesperanza al no encontrar ningún tipo de solución a las demandas que están pidiendo”, aseguró.

Retorno a clases

Cuando los alumnos decidan entregar los establecimientos, volverán a un estado “normal” al que deberán adaptarse de nuevo.

La mala alimentación, haber pasado frío y alteraciones en el horario de sueño les podrían pasar la cuenta. Como ejemplo, los alumnos del Liceo Sara Braun se dormían a las 4 de la mañana -como mínimo- y despertaban pasado el medio día. Ahora deberán levantarse cinco horas antes para poder asistir al colegio.

“El cansancio, la adaptación al nuevo horario y al entorno podrían afectar el ámbito académico y bajar el rendimiento escolar”, formuló el psicólogo, añadiendo que “el tiempo de vacaciones tampoco lo ocuparon en descansar y van a tener que ingresar a clases con una alteración en su estado que deberán regularizar con el transcurso del tiempo”.