Necrológicas

Camioneros esperaron en medio de bromas y fogatas el término de la movilización

Hubo gente que viajaba desde Santiago y otros de Puerto Natales. Aunque no hubo problemas entre los transportistas, la rápida solución del conflicto les trajo alivio a todos.

Por La Prensa Austral Viernes 23 de Noviembre del 2012

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En un conflicto que se resolvió con prontitud y sólo por un día, los camioneros paralizaron sus actividades, impidiendo la salida y entrada a la región de sus colegas. En el cruce de la Ruta 9 Norte con la Avenida Frei, se prendieron fogatas y sólo dejaban pasar a vehículos menores y de transporte de pasajeros. El cansancio de estar todo el día esperando una solución, lo matizaron de distintas formas.

La conversación fue una buena alternativa para hacer más llevadera la espera. Al final, a todos los une el mismo trabajo y así, intercambiaron experiencias. Entre ellos, había gente que venía de muy lejos, como Luis Cárdenas, de Transportes Betancourt, que en su camión llevaba productos lácteos, café, galletas, jugos, entre otros. “Salí el sábado desde Santiago, llegamos y como no hay pasada, nos tuvimos que quedar. Nos gustaría entrar a la ciudad para descansar un poco, pero si lo intentamos, transgredimos a los colegas. No sabemos de qué se trata, pero estamos acostumbrados, no contentos, aunque igual esperamos una solución antes del lunes o martes”, indicó el transportista, sin saber que su espera sería sólo de horas, por el rápido acuerdo alcanzado y que le permitió ingresar con su vehículo a Punta Arenas.

De todas formas, lo que más le preocupaba al chofer oriundo de San Pablo (Región de Los Lagos) era que el conflicto se dilatara, pues “parado no gano nada y hay que pagar comida o alojamiento, porque la idea era llegar, descargar y regresar ‘altiro’, por lo menos en el camión hay una litera y cocinilla”, se consoló Cárdenas, que lleva 38 años recorriendo las rutas.

Mientras tanto, Ramón Morales mataba el tiempo controlando el tránsito de los vehículos que ingresaban a Punta Arenas, como todo un carabinero. Y aunque al principio no quería hablar (“para eso están los dirigentes”), finalmente accedió a explicar el porqué apoyaba la movilización: “Tenemos empresas que vienen del norte con todas sus maquinarias, pero primero hay que priorizar la mano de obra local, porque si no, vamos a terminar igual que los buses, con los camiones tirados en el patio”, advirtió el transportista de áridos.

Hubo algunos a los que el bloqueo los pilló de sorpresa, y más de uno lo tomó con cierta molestia. Uno de ellos ni siquiera quiso dar su opinión y prefirió descansar. Otro que tuvo más suerte fue Víctor Rogel, que maneja un camión recolector de basura. Su misión era recoger material de dos bateas, una en el sector del Regimiento Dragones y otra en el muelle, pero debió quedarse a un costado de la ruta. Cerca de las 19 horas comentaba: “Mi jefe me dijo que me devolviera a dejar el camión, pero tampoco nos dejaron”. Sin embargo, su espera fue corta, porque finalmente, fue autorizado para cumplir con su trabajo.

Dependiendo de la hora en que llegaran al sector “tomado”, la espera fue de minutos o de horas. Javier Vera, de Transportes Oviedo, traslada productos secos y congelados, entre Puerto Natales y Punta Arenas. “Nos pilló el bloqueo, ojalá se mejore para bien nuestro, porque de una u otra forma, igual me incluyo en esto. Ahora tengo oferta laboral, pero no sé si más adelante”, comentó. A su vez, Lautaro Acevedo, de Ecotrán, se mostró a favor de los reclamos, pese a que estuvo aproximadamente seis horas con su camión detenido: “Somos todos magallánicos y las empresas contratan camiones y choferes del norte, y dejan de lado a los colegas”.

En medio del fuego y humo negro de unos neumáticos ardiendo, un grupo cercano a los 15 transportistas, lanzaba bromas a los vehículos que pasaban y conversaban un “cigarrito”, a la espera de una respuesta de sus dirigentes. Entre ellos, Danilo Paredes, de la empresa Pontenova, comentó que la protesta fue en señal de advertencia, pues aunque reconoció que aún no sufren consecuencias graves, sí temen que la contratación de personal de otras zonas del país, por parte de las empresas, los termine perjudicando a futuro. “Si traen gente de afuera, nos quedaremos sin trabajo. Como choferes debemos cuidar lo poco y nada que tenemos. Esta situación empezó a producirse desde hace dos años, y se incrementó con lo de la minera. Aunque aún no nos afecta, hay que ponerle atajo, porque acá están ‘ratoneando’ con los sueldos”. Por ejemplo, Paredes sostuvo que a un chofer de camión de otra zona, se le ofrece entre 700 y 800 mil pesos, con pensión, alojamiento, más la ‘bajada’ de mercadería cada 20 días, pero “acá te quieren pagar a lo más 400 mil”. Finalmente, aventuró que si sus temores se concretaran, “40 personas quedaríamos sin trabajo, tanto en maquinarias como en camiones”. Y aunque su caso no sería tan dramático a nivel familiar, sí hay “compañeros con cuatro hijos, por ejemplo, en su grupo familiar”, concluyó el transportista, cerca de las 19 horas, poco antes de que la movilización llegara a su fin.