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Comandante René Mancilla: “Con el desborde del río de las Minas, la comunidad se reencontró con los bomberos”

Un 25,5% más de emergencias fue la que debió atender el Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas durante 2012 en comparación al 2011, cuando fueron 733 los llamados, en comparación a los 939 registrados durante el año recién pasado. Sin embargo, y así lo reflejan las estadísticas, la cifra aumentó no por un constante crecimiento en los servicios, sino que el desborde del río de las Minas en marzo pasado, disparó los números, ya que sólo durante ese mes, las salidas de unidades se triplicaron en relación a un mes normal.
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Por La Prensa Austral Domingo 6 de Enero del 2013

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Un 25,5% más de emergencias fue la que debió atender el Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas durante 2012 en comparación al 2011, cuando fueron 733 los llamados, en comparación a los 939 registrados durante el año recién pasado. Sin embargo, y así lo reflejan las estadísticas, la cifra aumentó no por un constante crecimiento en los servicios, sino que el desborde del río de las Minas en marzo pasado, disparó los números, ya que sólo durante ese mes, las salidas de unidades se triplicaron en relación a un mes normal.
De acuerdo a las cifras entregadas por la comandancia de la institución, cerca de 69,9 llamadas de emergencia ingresan en promedio mensual a la central de comunicaciones de Bomberos. No obstante, en marzo, tras la emergencia provocada por la salida del cause del río en el centro de Punta Arenas, disparó esta cifra a 163 emergencias y servicios, debiendo enfrentar sólo en las primeras 48 horas tras el desborde, alrededor de 80 solicitudes de ayuda.
Al respecto, René Mancilla, comandante de Bomberos, destacó el esfuerzo demostrado por los más de 250 voluntarios que participaron en los servicios. “Nosotros somos una institución, que bien debemos responder de manera inmediata, y aquella madrugada (12 de marzo), cuando se salió el río, no pasó mucho tiempo cuando debimos empezar a sacar unidades a la calle, la gente requería ser rescatada desde sus casas en donde se estaba metiendo el agua con mucha fuerza y había peligro para ella. Primero fueron las guardias nocturnas las que se volcaron a los servicios, pero poco a poco al transcurrir la noche se fueron sumandos más voluntarios para poder ir en ayuda de las personas”.
Además del innegable deterioro anímico de los voluntarios, el comandante reconoce que hubo desgaste de material cubriendo las distintas emergencias que se suscitaron por el aluvión, no obstante confirmó que una vez levantada la alerta, y tras los trámites de rigor, los costos de implementación y reparación fueron reembolsados por la Onemi. Sin embargo, para Mancilla lo más rescatable de la emergencia en sí, y del trabajo y esfuerzo, fue el renacimiento del sentido de pertenencia de la comunidad magallánica para con los voluntarios. “La gente nos traía colaciones, llevaba alimento donde estaban trabajando los bomberos, llamaban para saber si necesitábamos algo. Hay que entender que bomberos no dejó de estar nunca en la calle, organizamos turnos rotativos para que no se abandonaran los servicios que se estaban realizando, ya sea rescates, limpieza o extracción de agua, y así poder dar una oportunidad de descanso a nuestra gente que pasaba muchas horas trabajando en las calles”, destacó el jefe bomberil.
Resto del año
Pese a que en marzo, la labor de bomberos cobró protagonismo por el aluvión, sus tareas habituales continuaron una vez subsanada la emergencia. En efecto, siniestros de proporciones fueron los que marcaron diferentes episodios que el comandante recuerda.
“Hubo dos incendios importantes este año, el primero de ellos que afectó a las bodegas del supermercado Abu-Gosch en Zona Franca (29 de marzo), no tanto por lo espectacular de las llamas, sino por la cantidad de material altamente combustible que había en el interior, afortunadamente se trabajó de buena manera y se pudo evitar un mal mayor o una propagación a otros recintos comerciales. El otro hecho fue el ocurrido hace poco en el ex Club de Tiro Almirante Señoret (10 de diciembre) en el sector Río de los Ciervos, a 4,5 kilómetros de la ciudad, donde el fuego terminó por destruir la construcción abandonada de grandes dimensiones, y cuyo principal problema fue la falta de agua en el lugar, pero que de igual manera se logró controlar afortunadamente sin mayores problemas”, explicó Mancilla.
Emergencias en cifras
Estos dos incendios se suman a las 925 alertas bomberiles, en los cuales se registraron un total de 11 personas fallecidas, cinco en accidentes vehiculares, cuatro en incendios de viviendas, una persona por emanaciones de monóxido de carbono y una por aplastamiento. Además, cabe señalar que una docena de voluntarios resultó lesionado en emergencias, siendo el más grave, el caso de Hugo Fernández Cabezas, voluntario que fue golpeado, la noche del 26 de agosto, por una manguera que reventó, resultando con múltiples fracturas, pero quien ya se encuentra en proceso de rehabilitación, de acuerdo a la dicho por Mancilla.
Nuevas ambiciones
Una cancha de entrenamiento y simuladores sería lo ideal para la preparación de los voluntarios en Punta Arenas, es el sueño del Cuerpo de Bomberos contar con instalaciones similares a las capitalinas, a fin de poner en práctica, en condiciones controladas, la teoría que imparte la Academia Nacional. “Sería muy bueno para el perfeccionamiento de nuestra gente contar con una cancha de práctica, similar a la que Gasco instaló en el sector norte, pero destinada a todo el Cuerpo de Punta Arenas”, finalizó Mancilla.