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Conmovedor encuentro de hermanos que se conocieron después de 50 años

– Olga Aranda Sepúlveda se separó de su primer marido y se casó de nuevo para rehacer su vida en el vecino país, llevándose a la tumba el secreto del verdadero padre de su hija mayor, y de que había dejado dos hijos en Chile.

Por La Prensa Austral Lunes 16 de Mayo del 2011
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Una historia digna de una telenovela es la que viven en el último tiempo dos familias de Chile y Argentina, las cuales en realidad eran una sola. El testimonio de un tío hermano radicado en el vecino país, hizo que el año pasado seis hermanos residentes en la Patagonia argentina se enteraran de un secreto que su madre chilena se había llevado a la tumba: ellos tenían otros dos hermanos en nuestro país.

Sin embargo, la noticia más impactante la recibió Luzgarda del Carmen Prado, 54 años, la mayor de los residentes en Argentina: su apellido no era Muñoz, como el del padre de sus otros hermanos, sino que ella había nacido en Chile. Antes de llevársela a Argentina con su nueva pareja, Olga Aranda Sepúlveda le cambió el apellido paterno, junto con contraer matrimonio por segunda vez.

Ella se había casado con su primer marido -padre biológico de Luzgarda- en La Ligua, Región de Valparaíso. Después de que se separaran, Olga Aranda se había venido primero al sur de Chile, radicándose en la Región de Aysén. Su ex esposo falleció pocos años después en un accidente en una mina en el norte de Chile. Entonces hacía un año que ella había partido a Argentina junto a su pareja y la pequeña Luzgarda.

Aquel viaje tuvo ribetes de aventura, ya que pasaron a caballo desde Aysén a El Chubut, y la mujer presentaba además un avanzado embarazo (de su hijo Juan Alamiro, hoy de 53 años). En el trayecto nació quien sería su primer bebé argentino. El parto fue asistido por una puestera en Lago Blanco, provincia de El Chubut.

En contacto

Olga Aranda murió de un cáncer en 1999, a los 65 años, luego de enviudar por segunda vez y tener cuatro hijos y dos hijas en Argentina -sin contar a Luzgarda-. El menor de ellos hoy tiene 46 años.

De no contarse con el testimonio del tío nunca sus hijos habrían hilvanado su historia previa. De hecho, el hermano de ésta, se había radicado por su cuenta en Río Negro, Argentina, donde a su vez formó una familia.

El tío volvió a encontrarse con su hermana estando ya enferma, y recién a más de una década le revelaría a su sobrina Luzgarda que su apellido verdadero era Prado. Esta oculta etapa de la vida de su madre hace hoy que sus hijos se expliquen el por qué había momentos en que ella lloraba mucho. La separación de sus primeros hijos debió ser una herida muy dolorosa.

Dicho eslabón le permitió a ella, cuando tuvo el tiempo para hacerlo, viajar a Coihaique y con ese dato poder sacar allí su certificado de nacimiento. El resto lo haría Carabineros de aquella localidad, a quienes les relató su historia, y le dijeron que podrían tardar de uno a seis meses en hallar algún familiar. Pese a ello, al otro día ya le tendrían novedades.

El primer contacto con sus parientes de La Ligua se produjo el pasado 26 de abril, por vía telefónica. Luego vendrían sucesivos acercamientos a través de Internet, hasta que sus hermanos chilenos Armando Nelson Prado Aranda, 61 años, y Georgina del Carmen Prado Aranda, 58 años, consiguieron pasajes para venir a la región.

Desde Río Gallegos, ciudad donde residen, viajaron el sábado a Punta Arenas Luzgarda Prado junto a su hermano Juan Alamiro Muñoz y el marido de ella, Osvaldo Santana, pues a bordo del vuelo Lan 281 llegaban ayer los esperados parientes desde la capital.

Reunión familiar

El anhelado encuentro de hermanos argentinos y chilenos se produjo a las 12,30 horas en el Aeropuerto Presidente Ibáñez de Punta Arenas, luego que un emocionado Muñoz exhibiera una y otra vez el sencillo letrero que confeccionó con la leyenda “Familia Prado”.

Las lágrimas afloraron incontenibles mientras los hermanos se fundían en prolongados abrazos, dejando los viajeros momentáneamente sus paquetes olvidados. La cámara de video de Osvaldo Santana inmortalizaría este inolvidable arribo.
“Me llena de una emoción tremenda, imagínate, a los 56 años no nos conocíamos”, expresó a La Prensa Austral Armando Prado, el mayor de los hermanos e ingeniero de profesión, residente en la Región de Valparaíso. Para él, lo de ayer era como comenzar todo de cero y un deseo de recuperar todos estos años perdidos sin estar con sus hermanos.
Su hermana Georgina, en tanto, se declaró emocionada, sin palabras para describir lo que sentía, ni menos para ser entrevistada.

Ambos hermanos, quienes nunca habían venido a la Patagonia, tienen cada uno dos hijas y un hijo, y “acá nos encontramos con un familión. Eramos solamente los dos, y se nos agrandó la familia de un día para otro”, añadió Prado.

Los viajeros se quedarán 10 días en Río Gallegos, tiempo que -según ellos- se les hará corto ante la infinidad de vivencias por compartir en torno a su madre en común. Más adelante, se espera que también viajen los sobrinos para conocerse.

Ayer en la tarde, otro de sus hermanos los esperaría en la capital de Santa Cruz con una cena que prometía ser histórica, al congregar por primera vez a los ocho hijos aún vivos de Olga Aranda a ambos lados de la cordillera.