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Consternación en Porvenir causa anuncio de cierre de sede de Hogar de Cristo

Consternación existe en Porvenir por el anunciado cierre del asilo de ancianos y hospedería de personas en situación de calle del Hogar de Cristo, medida que se concretaría en octubre próximo, debido -según lo que se presume entre la comunidad- al bajo número de personas de la tercera edad que quedarán residiendo en el lugar. Todo ello, tras la apertura de un programa de asistencia del Estado y la reciente entrega de viviendas tuteladas a 11 adultos mayores por parte de Senama, con tutelaje municipal, inauguradas hace un par de semanas por la ministra de Desarrollo Social, María Fernanda Villegas.
[…]

Por La Prensa Austral Jueves 31 de Julio del 2014

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Consternación existe en Porvenir por el anunciado cierre del asilo de ancianos y hospedería de personas en situación de calle del Hogar de Cristo, medida que se concretaría en octubre próximo, debido -según lo que se presume entre la comunidad- al bajo número de personas de la tercera edad que quedarán residiendo en el lugar. Todo ello, tras la apertura de un programa de asistencia del Estado y la reciente entrega de viviendas tuteladas a 11 adultos mayores por parte de Senama, con tutelaje municipal, inauguradas hace un par de semanas por la ministra de Desarrollo Social, María Fernanda Villegas.
Y es que en la actualidad son sólo cinco los albergados que se encuentran residiendo en forma permanente y uno que llega a recibir alimentación diaria. Aún más, los asilados pronto bajarán a cuatro, porque hay un abuelito más que recibirá una de las 4 casas del sistema tutelado que se puso en marcha hace pocos días, el que ingresará al conjunto habitacional ubicado en la ex Cancha Víctor Valenzuela Pinto, una vez que sea operado para recibir una prótesis de la extremidad inferior.
Desazón entre el personal
Por lo anterior, la disponibilidad del Hogar de Cristo será del 70 por ciento y los cinco funcionarios que cumplen las tareas de cocina, aseo, lavado de ropa, turnos de noche y asistencia a los albergados, quedarían atendiendo sólo a los cuatro ancianos que seguirán en la institución. En el establecimiento, instalado en un terreno y edificio que pertenece al Servicio de Salud y próximo al Hospital Marco Chamorro Iglesias, la desazón invadía al personal, ante la inminente cesantía y el apego a los usuarios.
“Esta es una obra que costó mucho implementar, recuerde usted que cuando se fue Conapran (Corporación Nacional de Protección a la Ancianidad, en los años 90), nos entregaron el local vacío, porque se llevaron hasta las ampolletas. Hubo que empezar de cero, reuniendo todas las cosas necesarias y después haciendo todas las ampliaciones que hoy tiene”, recordó el capellán de la obra -y párroco de Porvenir- padre Santiago Redondo.
Y es que no se trata sólo de dormitorios, sala de estar, baños, lavandería y oficinas, ya que al local original se añadieron un solarium, para solaz de los albergados, una capilla, nuevas piezas y posteriormente, una hospedería para personas en situación de calle. Después, con ayuda de la Cena de Pan y Vino -en que contribuye toda la ciudadanía- y donaciones, se mejoraron las duchas, los comedores y en general, todas las dependencias.
“Siempre se va a
necesitar un asilo”
“Mi opinión -y en esto coincide conmigo el obispo- es que si el Estado se va a hacer cargo, que lo haga al día siguiente que deja el asilo el Hogar de Cristo, porque no pueden haber ancianos sin recibir asistencia. Todo eso que se ha hecho, de las casas tuteladas está muy bien, es una buena obra del gobierno, pero el gobierno también que tome la administración del hogar, porque el país tiene tasas de natalidad cada vez más bajas, pero la ancianidad sigue creciendo. Entonces, siempre va a ser necesario tener un hogar para albergarlos”, sintetizó Redondo.
Durante varios años, el servicio del Hogar de Cristo fue indispensable para atender a un segmento importante de la población fueguina, sobre todo aquellos “abuelos” que terminada su vida de trabajo, con 65 o más años, no tenían familiares en la isla, o incluso para los que teniendo parientes, estaban alejados de los mismos. Asimismo, como recordó el propio padre Redondo, fueron cientos los trabajadores de campo o personas en vulnerabilidad social, los que llegaban a alojarse a la hospedería y al día siguiente recibían un desayuno caliente.
De desaparecer la extensión en Tierra del Fuego de la obra fundada por el Padre Alberto Hurtado, hoy serán cuatro los vecinos de tercera edad que no recibirán la atención y cuidados a los que están habituados en el asilo, pero esa cantidad puede crecer en cosa de meses o años, apuntó el capellán. Entonces, la única obra que seguiría sería el programa Padam (Programa de Atención Domiciliaria del Adulto Mayor), un sistema que nunca “prendió” en la capital fueguina, porque de todas maneras sus beneficiarios quedan sin atención permanente.