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Creador argentino quiere retomar proyecto de monumento al viento del escultor regional “Talo” Mancilla

Marisol Retamal González
[…]

Por La Prensa Austral Domingo 11 de Mayo del 2014

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Marisol Retamal González
mretamal@laprensaaustral.cl

El conocido escultor Rodolfo “Talo” Mancilla fue uno de los primeros creadores que abordó la posibilidad de que la región contara con un monumento que evocara al viento.
Ya en una entrevista publicada en marzo de 1994 en El Magallanes, el autor se refería a su fallido proyecto “Shenu” (que en lengua selknam significa viento), que estaba planteado como una estructura en base a tubos que, al pasar el viento por sus cavidades, producirían melodías y sonidos similares a los que usaban los selknam. En ese entonces pensaba que su mejor ubicación sería la Avenida Bulnes o la entrada norte de Punta Arenas. “Iba a ser el primer monumento al viento, algo muy común para nosotros y tan parte de nuestra cultura. Era para rescatar lo originario de la región, ya que siempre se destaca lo extranjero, pero nos hemos olvidado de lo originario, de lo que había acá hace miles de años”, dijo en una entrevista realizada hace dos décadas.
El proyecto finalmente nunca se ejecutó y, de hecho, la primera iniciativa escultórica realizada en homenaje al viento en Magallanes ha sido desarrollada por una autora santiaguina. Específicamente la escultora Alejandra Ruddof, profesional titulada de la Universidad de Chile, se convirtió en la ganadora del concurso “Homenaje al viento” liderado por la Dirección de Arquitectura dependiente del Ministerio de Obras Públicas. En febrero del año 2000 se oficializaron los resultados del concurso, que permitieron que la autora capitalina pudiera dar forma al proyecto que se erige en la ruta que une Punta Arenas con Puerto Natales y que específicamente se encuentra a unos 80 kilómetros al norte de la capital regional.
Dentro de su larga trayectoria como profesional de las artes, “Talo” Mancilla tiene 23 obras en Canadá y, la más impactante, en la sede de la Fundación Max Planck en Berlín, Alemania, consistente en una escultura en metal de Einstein, hecha con clavos retorcidos.
También ha restaurado obras absolutamente simbólicas de Magallanes, como la del indio de la Plaza de Armas, cuyo dedo debe ser besado por quienes quieran volver algún día a Punta Arenas, y la del Ovejero, ubicada en el bandejón central de la Avenida Bulnes de la capital regional.
El escultor argentino Daniel Riba Castro conoce de cerca la historia del proyecto escultórico al viento de “Talo” Mancilla, ya que él colaboró en el desarrollo de “Shenu. Así se llamó la propuesta del autor magallánico que nunca logró obtener el apoyo de los entes gubernamentales para que pudiera materializarse en la zona.
Riba es profesor de Bellas Artes y maestro en cerámica y años atrás viajó periódicamente a la zona para dictar clases en Magallanes. Aunque es oriundo de la vecina localidad de Río Gallegos, ahora reside en los alrededores de Buenos Aires y desde allí se dedica a la fabricación de veletas animadas (www.veletasanimadas.com.ar).
Su trabajo artístico se centra en veletas artesanales, veletas decorativas, veletas de viento, juguetes de viento, molinetes decorativos, animated whirligig, whirligig o whirligigs.
Este tipo de trabajo consiste en crear sobre un objeto u objetos fijos (inanimados) transformándolos por medio de la energía eólica en figuras animadas o esculturas móviles con una variedad infinita de temáticas.
Con los conocimientos teórico-prácticos aprendidos a partir de su trabajo, este autor está empeñado en realizar los esfuerzos que permitan materializar el proyecto de su amigo “Talo” Mancilla.
Riba Castro está de paso por Punta Arenas en el marco de una visita turística por la zona. Ha aprovecho de reencontrarse con amigos y, en ese contexto, se enteró del delicado estado de salud de “Talo” (sufrió un accidente cerebrovascular que lo tiene en una situación complicada). Y es esta condición de salud de su amigo que lo tiene empeñado en reeditar el proyecto que ambos desarrollaron con fuerza hace unos años.
El trasandino apeló al currículo de “Talo” Mancilla” y al suyo y llamó a las autoridades y a los eventuales emprendedores que podrían colaborar en el financiamiento de una escultura que permita dar forma a la propuesta de un magallánico que quiere resaltar algo tan significativo y propio de Magallanes, como es el viento.