Necrológicas
  • Hugo Hernán Maureira Menghini
  • María Victoria Zúñiga Cid

“Creo que mi nombre ‘Buscarita’ tiene ese karma de estar siempre buscando”

-Buscarita Imperi Roa estuvo en Punta Arenas para participar en un seminario donde se abordó el tema de la violación de los Derechos Humanos.

Por La Prensa Austral Domingo 14 de Septiembre del 2014

Compartir esta noticia
45
Visitas


Por Analia Vázquez.

Chilena de nacimiento y radicada desde muy joven en Buenos Aires, Buscarita Imperi Roa perdió a su hijo José Poblete, detenido y de-saparecido el 28 de diciembre de 1978 en la última dictadura militar argentina.
Llegó a Punta Arenas convocada por la Universidad de Magallanes para participar en el Segundo Seminario de Derechos Humanos “Diálogos de memoria, justicia y reparación”, organizado en conjunto con la Agrupación Magallánica “Hijos y nietos por la memoria”.
A través de los ventanales del patio central de la facultad de Ingeniería de la Universidad de Magallanes, se observa el viernes pasado una intensa nevada que llega para algunos como un regalo, para decorar el paisaje en estas fechas de Fiestas Patrias. Y el aire frío de afuera se compensa con la calidez del diálogo y la memoria, instancia reparadora para decir también en Chile: “Nunca más”.

– En su vida personal ya ha vivido una búsqueda de identidad, le negaron la existencia de sus hermanos cuando era pequeña. ¿Es así?
– “Siempre digo que mi nombre tiene un karma. Yo me llamo Buscarita y toda mi vida ha sido una búsqueda. Mis padres murieron cuando yo tenía tres años y me crió una abuela y una tía”.

– Usted creció en Santiago. ¿Cómo fueron sus años de niñez y adolescencia?
– “Los primeros años de mi vida transcurrieron muy bien, con una situación económica muy tranquila. Estudié en un colegio de monjas. Pero fueron pasando los años… Yo fui mamá muy joven y, bueno, nunca me enteré que tenía hermanos. Siempre que me preguntaban por qué estaba sola, yo decía: ‘No sé, soy guachita, no tengo hermanos’”.

– Hasta que un día descubre toda una familia que no sabía que existía.
– “Así es, pasaron muchísimos años. Yo tenía 50 más o menos y, en un viaje que hizo mi hijo a Chile, se encontró con unas compañeras de colegio y le dicen: ‘Mira, Fernando, sabes que en la televisión salió una nota de unos hermanos que buscan a su hermana que se llama Buscarita’. Mi hijo responde: ‘¿Hermanos? Mi mamá no tiene hermanos’, y ellas le dicen: ‘Sí, pero Buscarita no hay otra…’.
“Así que mi hijo llama al canal y le dan un teléfono, Fernando dice: ‘Yo voy a llamar por si acaso’ y resulta que llama a Temuco y él dice: ‘Yo soy el hijo de Buscarita’. Mi hermano dio un grito y dijo: ‘¡Encontré a Buscarita, tantos años que la busqué…!’.
“Mi hijo me llama a Buenos Aires, porque en eso fue a conocer a mi hermana y se juntaron los tres, así es que me llama por teléfono desde Santiago y me pregunta: ‘¿Estás sentada? Porque te tengo que dar una noticia’; yo, inmediatamente, pensé que se trataba de mi hijo, mi nuera o mi nieta. Entonces, como transmisión de pensamiento mi hijo me dice: ‘Mamá, no es lo que estás pensando -me aclara-, encontré a tus hermanos’. Yo me quedé dura y él prosiguió: ‘Yo te voy a comunicar con uno de tus hermanos que te buscó durante muchos años y me pasa con él, quien me dice: ‘Soy tu hermano, te buscamos toda la vida, somos hermanos por parte de mamá’. Yo dije: ‘¿Dios, esto qué es?’ Fue una alegría, una sorpresa, una cosa muy terrible”.

– ¿Cómo fue el encuentro?
– “Mis hijos coordinaron todo. Viajé a Santiago a la casa de mi hermana y juntas fuimos a Temuco en un colectivo. Me contó muchas cosas de mi mamá que yo no tenía idea. Lloramos juntas, nos reímos. Nos encontramos con mi hermano que tiene 10 hijos, y yo 10 sobrinos nuevos!
“Estuve unos días con ellos y la verdad que fue maravilloso el encuentro. Pero me ha costado tanto resolver todos los años que perdí y luego asociar la búsqueda de mis hermanos conmigo, la búsqueda mía con mi hijo, mi nuera y mi nieta. Y ahí dije: ‘Me llamo Buscarita, nací para buscar’”.

– ¿De alguna manera eso la preparó un poco para el encuentro con su nieta?
– “El encuentro con mi nieta no fue lo mismo, fue una nieta que yo buscaba, los buscaba a los tres por supuesto, pero sabía que a mi hijo y a mi nuera ya no los podía encontrar. Buscar a la gorda fue una cosa maravillosa, fueron muchos años de lucha. Yo en Argentina aprendí a vivir de otra manera, nosotros los chilenos somos mucho más tranquilos. A veces pienso que el golpe de Estado fue producto de una falta de conocimiento de los chilenos, de que hubiésemos tenido un golpe de Estado tan cruel”.

– En Argentina ha pasado lo mismo, sólo que quizás la resolución, el juicio a las Juntas Militares le dio otra respuesta a semejante aberración.
– “Lo que pasa es que Argentina es un país que ha vivido con golpes de Estado por muchos años. Con la diferencia que hubo golpes que pasaron ignorados, hasta que llegó el momento que nos tocaron a la familia, cuando nos tocaron la familia entonces los argentinos salieron a la calle dispuestos a cualquier cosa. A mí me tocó perder a mi hijo en Argentina y la vida me cambió totalmente. Ha sido una vida de lucha, de caminar, de ir a distintos lugares del mundo”.

– ¿Cómo ve el trabajo de la memoria y reparación en Argentina comparado con Chile post dictadura?
– “Todo el trabajo que se ha hecho en Argentina es un trabajo muy bien hecho. Tenemos un reconocimiento mundial, las “Abuelas de Plaza de Mayo” hemos estado nominadas al Premio Nobel de la Paz, yo creo que es un trabajo único en todo el mundo. Porque también es el único país del mundo en el que se robaron niños. En Chile, no se robaron a los chicos. En Argentina, se los robaron y los regalaron como si fueran gatitos o perritos”.

– ¿Cómo fue el momento que desapareció su hijo?
– “Cuando desapareció mi hijo, salí a buscarlo desesperada por todos lados. Ahí me acerqué a la Plaza de Mayo y empecé a caminar, a hacer la ronda y participar de las reuniones todos los martes”.

– Y después de tantos años, ¿el reencuentro con su nieta?
– “Yo estaba muy emocionada ya que la había buscado mucho, pero a ella, claro, le costó más. Fueron cinco años de construir un vínculo hasta que, por fin, me dijo: ‘Abu’. Cuando a ella la apropiaron, tenía tan sólo 8 meses”.
– ¿Qué opina con estas diferencias de la idiosincrasia, es decir, la forma que cada país lleva a cabo la reparación de la memoria luego de una dictadura?
– “A Chile le cuesta y le ha costado más. Chile es más ‘pacato’, más conservador, le cuesta, la gente dice: ‘No quiero más problemas, quiero vivir en casa y vivir tranquila’. En Argentina, la gente sale a pelear y eso es lo que me gusta”.