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Crías de lobo marino capturadas podían haberse salvado

Investigador duda de que la extracción de los cachorros haya sido en la lobera que figuró en la resolución, y ve un serio daño de la imagen de Chile hacia el exterior

Por La Prensa Austral Viernes 1 de Abril del 2011

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Como algo lamentable y que deja muy mal parado al país en términos de imagen, calificó Anelio Aguayo Lobo, investigador del Instituto Antártico Chileno (Inach), la muerte de 20 crías de lobo marino común, halladas enterradas en el Centro de Investigación de Bahía Laredo de la Umag. Su extracción había sido autorizada por la Subsecretaría de Pesca, a solicitud de Comercial Melinka y Compañía Ltda., para venderlos a un parque zoológico en Rusia.

A Aguayo, médico veterinario y especialista en mamíferos marinos, le correspondió el examen de estos ejemplares lactantes (de un mes a mes y medio de vida) a su llegada a Punta Arenas, acudiendo a solicitud del director regional (s) de Pesca. Allí se abocó a medir y pesar las crías para saber si eran o no juveniles y determinar si eran lobos comunes o lobos finos (dada la similitud de los ejemplares en dicha etapa). Concluyó que no eran autovalentes para buscar su alimentación, ya que requerían de leche materna para sobrevivir, a diferencia de lo que tendría un ejemplar de un año.

Allí hizo ver que éste era un problema grave, porque las condiciones en que estaban los animales no eran las más adecuadas en cuanto a higiene y alimentación. Aguayo advirtió que si no se alimentaban a corto plazo, los lobos empezarían a morir.

Entonces planteó que la única medida que quedaba era devolver a los animales a su lugar de origen lo más rápido posible. Como ente de consulta externo, la participación del profesional llegó hasta ahí, “con lo cual me quedé tranquilo, pensando que todas las cosas se solucionaban rápidamente en este punto”.

Sin embargo, perecerían de inanición y enfermos, pese al intento de hidratarlos mediante sonda por un veterinario ruso que vino a recepcionarlos.

Los ejemplares fueron descubiertos el viernes pasado, enterrados en los terrenos del mencionado centro de la Umag, algunos incluso con señales de una fallida incineración.

Especie protegida

Todas las especies de mamíferos marinos están protegidas en Chile, por lo tanto todos los lobos marinos (lobo común, lobo fino, foca), así como los cetáceos (delfines, ballenas, cachalotes. Sin embargo, Aguayo puntualizó que el lobo común ha sido denominado a lo largo de varias décadas como un animal dañino, tanto por los pescadores artesanales, los acuicultores y las autoridades. Por ello, estas últimas tienen la potestad, y la ley lo autoriza, para otorgar permisos de captura cuando estime pertinente que están causando daños.

En este caso, no se cumplió la resolución de capturar ejemplares jóvenes. Incluso, en términos geográficos, la resolución aprobó la captura de los lobos en uno de los lugares más lejanos de la capital regional, en la isla Agnes, próxima a la isla Noir, en pleno océano Pacífico, “por lo tanto, dudamos que la captura haya sido donde se dijo, la captura se hizo en otra lobera, no donde la resolución decía”. Se sospecha que pudieron ser extraídos desde la lobera de isla Marta, cercana a Punta Arenas.

Como investigador, calificó lo sucedido como “inmensamente triste, nosotros estamos por la conservación y protección de los animales”. Y más todavía en esta región, donde el lobo común es mucho menos abundante que el lobo fino, a diferencia de lo que ocurre en el norte y centro de Chile, donde hay numerosas poblaciones de lobo común. “En toda la región, en el último censo realizado no pasaron de 3 mil animales, en cambio del lobo fino tenemos arriba de 20 mil”.

Pésima imagen

Para el especialista, “la empresa exportadora, con permiso de la autoridad fiscalizadora, hizo un papel pésimo, malo, entonces la imagen de Chile para el exterior queda dañada. O sea, está la facultad para exportar animales y ni siquiera eso hacemos bien”.

Como recomendación a partir de esta anomalía registrada, el especialista planteó que cuando la autoridad consienta la captura de este animal, al tener la potestad legal para hacerlo, lo haga cumpliendo con toda la reglamentación y que haga un seguimiento de su autorización. Y que nombre al personal idóneo para que supervise la captura y el lugar donde se alimentarán los cachorros antes de exportarlos.

Concluyó que “en Chile hay personal idóneo para hacer las cosas bien”.