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Cruz dejó la región y Schweitzer busca sobrevivir

La ex intendenta tenía todo para hacer un buen trabajo, pero fue víctima de los pésimos consejos y estrategias políticas
de sus asesores, quienes la encapsularon, sin dejarla ver la realidad.

Por La Prensa Austral Sábado 23 de Abril del 2011

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Elia Simeone R.
esimeone@laprensaaustral.cl

“Parece que a ese señor nadie lo quiere en Magallanes”, fue el inocente comentario de una secretaria en el Congreso al ver cómo el correo electrónico de su jefe se plagaba desde el lunes de la semana pasada de cartas y peticiones en contra de la eventual designación del seremi de Economía, Pablo Ihnen, como intendente.

El gran consenso regional es que lo sucedido con Ihnen es injusto con su persona y capacidades, pues tenía el legítimo derecho de querer suceder a Liliana Kusanovic y, de hecho, tuvo una destacable actuación cuando quedó como intendente suplente.

Pero jugaron en su contra cierta soberbia de su parte y algo no menor: su postulación fue presentada como la continuidad de la administración saliente y, una vez más, los asesores de la ex máxima autoridad se equivocaron al no aquilatar que, tras el caso de la ex intendenta Jacqueline van Rysselberghe, las cosas en el país y en la política nacional cambiaron sustancialmente.

Es que el ex jefe de gabinete, José Miguel Cruz, y el seremi de Gobierno, Miguel Schweitzer, pensaban que la estaban haciendo de oro, pero la forma en que se precipitaron los hechos en las últimas semanas demostraron que no era así.

Pensaban que la estaban haciendo de oro, pero -al parecer- sólo ellos y otro reducido grupo lo creía, en contra de la mayoritaria opinión ciudadana, la que, así como en el caso de la crisis del gas, se impuso e hizo primar la cordura.
Ahora, tras el esperado cambio en la intendencia, los dos principales asesores de la ex máxima autoridad regional, Cruz y Schweitzer están viviendo procesos distintos.

Mientras Cruz, quien era para muchos el verdadero intendente de Magallanes, viajó inmediatamente a Santiago, su adlátere Schweitzer busca sobrevivir y anunció que está disponible para trabajar en equipo con el nuevo intendente, Arturo Storaker (ver nota de la página 3).

Según versiones, Cruz -quien ya tenía a su familia de regreso en Santiago desde principios de año- habría renegado de su experiencia en el gobierno regional en el terminal aéreo, pues cree que no se comprendió todo el trabajo y aporte que realizó en pro del bien de Magallanes. Así y al parecer siguiendo el precepto bíblico, se sacudió el polvo magallánico de sus pies, en señal de repudio.

Schweitzer (no tan confesionalmente católico como Cruz) está moviendo los muchos o pocos contactos que tiene en Santiago y busca presionar al nuevo intendente para quedarse en el cargo o para ser “reciclado”. Y, como nunca se ha andado con chicas -y ésta no es la ocasión de hacerlo- tiene grandes expectativas.

Lo cierto es que la gestión de Storaker debe desligarse de la de su antecesora y es condición “sine qua non” que cambie, al menos, al vocero de Gobierno y defina con el presidente nacional de la Udi, Juan Antonio Coloma, y su protectora la ministra Secretaria General de Gobierno, Ena von Baer, otro puesto desde el cual Schweitzer pueda entregar su aporte a Magallanes.

Un paso adecuado sería, por ejemplo, asumir gobernaciones como las de Tierra del Fuego o Ultima Esperanza. Tampoco se descarta otra secretaría regional ministerial menos expuesta que la vocería de Gobierno.