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Denuncian atención burócrata contra niña de 11 años que padece síndrome de Down

Durante un día, Carolina Alvarado Triviño, de 11 años, estuvo sin comer, ni dormir para poder someterse al examen “potencial evocado” (estudio para diagnosticar la sordera), prueba que a pesar de su esfuerzo no se concretó.
[…]

Por La Prensa Austral Domingo 21 de Septiembre del 2014

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Durante un día, Carolina Alvarado Triviño, de 11 años, estuvo sin comer, ni dormir para poder someterse al examen “potencial evocado” (estudio para diagnosticar la sordera), prueba que a pesar de su esfuerzo no se concretó.
Marta Triviño, quien es la tía biológica de Carolina, pero la ha criado como a una hija, relató que en el Hospital Clínico le informaron que no fue posible realizar el examen a su hija, quien además padece del síndrome de Down, debido a que el proceso dura cerca de 45 minutos, lo que implicaba que la tecnóloga saliera 10 minutos después de su horario de trabajo.
Añadió que el médico le prescribió este examen para descartar una eventual sordera. Las indicaciones para realizarlo, era que la niña no durmiera, de manera que durante las pruebas no se despertara y ojalá que no coma nada más que un desayuno.
Explicó que las citaron a las 13,20 horas y cerca de las 14,30 horas le dieron el sedante. “Es un jarabe que se toma por la boca, una cosa que es asquerosa. Cerca de las 15,40 estaba durmiendo, así que la auxiliar fue a buscar a la tecnóloga para que hiciera la prueba. Cuando llegó como a las 16,20 me dijo que no le iban a hacer la prueba”, sostuvo.
La tía planteó que al preguntar la razón del por qué de la cancelación del estudio conocido como “potencial evocado” le dieron a conocer que la profesional había calculado el tiempo de demora del procedimiento y de realizarlo terminaría a las 17,10 horas, es decir, 10 minutos después de la salida.
Fue en este contexto, que le solicitó a la enfermera que cuidara a la niña, para que pudiera hacer sus descargos a la tecnóloga a cargo de la prueba. “Fui y estaba el papel que decía atendiendo pacientes. Toqué la puerta y cuando abrió estaba sola, le pregunté por la persona que supuestamente estaba atendiendo y ella dijo que estaba haciendo informes médicos”.
Reconoció que encaró a la profesional, cuestionando la razón por la cual se le negó el examen, ya que la preparación es complicada y la cancelación se hizo sin argumentos. “No hay humanidad”, sostuvo Marta Triviño a El Magallanes.
Después dialogó con las enfermeras del servicio, quienes se habrían comprometido a informar de lo ocurrido a la supervisora de la Unidad, ya que de acuerdo a lo que le habrían señalado no sería la primera vez que tienen un problema con la tecnóloga. Fueron las mismas profesionales quienes le dieron a conocer los pasos a seguir.
Consultada la dirección del Hospital Regional acerca de esta denuncia, se indicó que están recogiendo los antecedentes para entregar una respuesta.