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Desde hoy los dirigentes municipales en huelga de hambre no beberán líquidos

Ayunantes mantienen su movilización desde el 25 de junio en el local del Sindicato de Estibadores.

Por La Prensa Austral Sábado 23 de Julio del 2011

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Más lejana se ve aún la posibilidad de que los dirigentes de la Asociación de Empleados Municipales de Punta Arenas (Asemuchpa), quienes se mantienen en huelga de hambre desde el 25 de junio, depongan su medida de fuerza. Al no ver ninguna voluntad política que permita asegurar para Punta Arenas el incremento previsional compensatorio, Juan Urzúa y Jorge González, director y presidente del gremio, respectivamente, anunciaron que hoy asumirán la medida más extrema, aunque en ello arriesguen la vida: a contar de las 8 horas iniciarán una huelga seca, sin la ingesta de líquidos.
Ambos lucen una desmejorada condición, y cargan el desgaste de un prolongado paro de los funcionarios municipales, que se extendió durante dos semanas y fue antesala de la huelga de hambre. De ella se descolgó el 13 de julio Emilio Aguilar, secretario de Asemuchpa, tras conocerse el fallo adverso del Segundo Juzgado de Letras, que no dio lugar a la aspiración de 240 funcionarios de Punta Arenas, para que se reconociera judicialmente su derecho adquirido por el no pago del incremento previsional compensatorio desde 1981.

Lo más preocupante es que Urzúa y González presentan una apreciable pérdida de peso y deterioro físico, producto de la privación de alimentos, pese a recibir chequeos periódicos de la Mutual de Seguridad. Urzúa ha perdido 9 a 10 kilos, al igual que su colega, quien se ve más demacrado, y en los últimos días también ha presentado problemas de azúcar.
Los últimos tres a cuatro días ambos se ven obligados a pasar un 80 por ciento del tiempo en cama, recostados, ya que no les quedan muchas fuerzas. Dentro de sus síntomas se ven aquejados por dolores en las piernas, así como también bastante dolor de cabeza y mareos.

Alcalde

Al consultarles por el motivo de tan extrema medida, sacan a colación al alcalde Mimica, quien dicen les ha mentido. Pese a prometerles que no les descontaría los días no trabajados y no haría sumarios, ha pasado de la amenaza a la acción. Por eso, “queremos que se sepa la verdad: el alcalde miente, miente y no para de mentir”, indica Urzúa.
Aun cuando definieron la huelga seca como una decisión propia, “si nos ocurre cualquier cosa o deterioro físico, es única y absoluta responsabilidad del alcalde”, agrega.

Para González, “el alcalde dice una cosa y piensa otra, y las decisiones se las deja a su gente de confianza”. Por ello, creen que no estaría cumpliendo su rol, y de paso se entrometería en el fuero sindical que los ampara (Ley 19.296), a través de prácticas que consideran antisindicales.

Por ello su endurecimiento de posiciones podría llevar el conflicto sindical a otro plano.
Por su parte, el alcalde Mimica califica como algo tremendamente preocupante el anuncio de los dirigentes en huelga: “tenemos que hacer todos los esfuerzos para que depongan la huelga de hambre”. No obstante, ellos dicen esperar la respuesta del Presidente de la República, “eso está evidentemente lejos del ámbito municipal”.

Agrega que ya no puede avanzar, ni hacer más en este tema, “sólo pedirles encarecidamente que no atenten contra su vida, que los temas pueden ser solucionados conversando, dialogando y trabajando en conjunto”.