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“Desde que desperté, mi meta es volver a competir”

Pese a todo lo que vivió, Luis Yunior Vásquez Vidal, sorprende por su alegría y optimismo.

Por La Prensa Austral Martes 7 de Junio del 2011

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“Desde que desperté fue medio desesperante, porque mi vida antes del accidente era bien movida. Estaba en la universidad, trabajando o entrenando y de un rato para otro me vi en una cama”. Con estas palabras, Luis Yunior Vásquez Vidal, de 29 años, comenzó a relatar la traumática experiencia vivida desde esa nefasta tarde del 10 de mayo pasado.

Durante esa jornada, el joven ciclista se encontraba entrenando en la Costanera de Río Seco, como a diario solía hacerlo. Eso, hasta que el choque con una retroexcavadora detuvo su andar, pero no sus ganas de vivir.

Y es que para la gravedad del accidente, en donde el deportista se incrustó el sillín del asiento de su bicicleta en el ojo derecho llegando el objeto hasta el cerebro, realmente no deja de sorprender lo rápida que ha sido su recuperación.

Sobre todo, porque antes de la intervención quirúrgica a la que fue sometido, los médicos le informaron al padre del ciclista que las probabilidades de vida de Yunior eran de un 20 por ciento.

Ayer, el deportista conversó con La Prensa Austral para entregar su testimonio y de alguna forma agradecer a tantas personas que lo apoyaron de distintas maneras, no sólo a él, sino también a su familia.

El encuentro fue en el gimnasio del padre de Yunior. Ahí ha entrenado el ciclista desde los 6 años, y algunas fotos y un número importante de medallas y copas, dan cuenta de sus logros deportivos en distintas disciplinas.

Tras unos minutos ingresa al gimnasio caminando sin ninguna dificultad (había estado en control en el oftalmólogo). Cualquiera pensaría que no le ha ocurrido nada, porque su aspecto es el de una persona en perfecto estado de salud. Sólo al quitarse los lentes, observamos la magnitud de la lesión de su ojo derecho.

“Recuerdo todo”

Yunior dice que recuerda todo lo que ocurrió esa tarde, pero no puede referirse mayormente al accidente hasta que el proceso legal concluya.

Lo que sí, reconoce que nunca quedó inconsciente ni perdió la calma, pero que se quedó dormido un poco antes de llegar al Hospital Clínico.

“Estuve bastante tranquilo en el proceso del choque cuando caí al piso, me vi con el asiento en el ojo, después llegaron los medios de prensa, Carabineros, el Samu y observé todo, cuando cortaron el tubo del asiento, mi ropa. De hecho, adentro de la ambulancia iba conversando con el paramédico”, recordó.

Al consultarle qué pensaba en ese momento, el ciclista dijo que sabía que era algo grave, por el sólo hecho de que veía todo lo que entró del asiento en su cara. “Sabía lo que me había pasado, lo único que pensé fue que había perdido el ojo y luego en el daño que podía haberme causado”.

Fueron ocho días en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital, de los cuales los primeros cuatro estuvo en coma inducido y conectado a ventilación mecánica.

“Cuando me desperté al quinto día, lo primero que hice fue revisarme las manos para ver si podía mover bien los dedos y los pies. En ese momento estaba solo en la habitación y recién me di cuenta que estaba en el hospital lleno de máquinas. Me revisé completo y me senté ese rato, traté de pararme y no me dejaron, así que me amarraron, porque me había soltado los catéteres”, reflexionó.

“No he perdido mi alegría”

Tras un accidente así, lo lógico sería pensar que la persona afectada tenga el ánimo por el suelo, pero la verdad es que Yunior demuestra todo lo contrario.

Durante la entrevista llama profundamente la atención su fortaleza y sobre todo, su alegría, y es que al relatar su historia, cada cierto momento, esboza una gran sonrisa.

Pero, ¿cómo lo haces para estar así después de todo lo que te ocurrió?…”No tengo por qué perder mi alegría, ya que estoy seguro que voy a volver a competir, esa es mi meta desde el día que desperté”.

De las lesiones que sufrió, comenta que tenía la mandíbula dislocada, que el asiento se incrustó en la cuenca del ojo y al tenerlo ahí su ojo se escondió en el seno maxilar. Además, se fracturó el piso de la cuenca del ojo, el techo, el borde lateral y el fondo, sumado a la lesión cerebral por un tornillo que tenía el asiento, que fue dañando hacia dentro los músculos que controlan el párpado y el cerebro.

Reconoce que según lo que le explicó su médico tratante el neurocirujano, Francisco Muñoz, lo más peligroso era que se despertara con daño motor o con una parálisis en el cuerpo, pero “mientras dormía me movía, lo que no podía era abrir los ojos”.

El profesional fue categórico al señalarle que no pensara en caminar antes de 30 días, pero al día siguiente ya estaba en pie nuevamente sin ningún problema.

Vida sana

El 2 de junio, en menos de un mes, Yunior abandonó el hospital para seguir el tratamiento de recuperación en su casa junto a los suyos, quienes no dejan de regalonearlo y preocuparse de su estado de salud.

El atribuye su rápida recuperación a la vida sana que siempre llevó, donde no bebía alcohol ni tampoco fumaba, y además, a que se dedicaba a entrenar entre 3 a 4 horas diarias.

“Un cuerpo sano y mente sana me ayudaron a recuperarme bastante rápido, y también lo atribuyo a una parte divina. La fuerza y apoyo de la gente, cadenas de oración, los amigos, la cicletada, todo eso te ayuda a salir adelante en cosas como estas”, aseguró.

El joven dice que si hay algo que rescata de todo lo que le pasó, es el hecho de que se dio cuenta del apoyo y cuánto lo quiere la gente, porque recibió demasiadas muestras de cariño y eso lo agradece.

“Más que para mí, siento que fueron para mi familia, porque ellos estaban sufriendo mucho con mi condición de salud y yo estaba dormido, fui el que sufrió menos, fue más que nada el dolor del accidente”, reflexionó Yunior quien además era animador de eventos del Casino Dreams.

Si bien de a poco está volviendo a retomar su vida, dice que no ha podido leer todos los mensajes que le escribieron en su Facebook, aunque asegura que intenta responder lo que más puede. Al permanecer mucho tiempo frente al computador le empieza a doler la cabeza.

Operación a futuro

Actualmente Yunior está en controles constantes con el oftalmólogo y el neurocirujano, pero la prioridad es reubicar el hueso que le extrajeron del cerebro. Eso se hará a través de una cirugía que se realizaría entre septiembre u octubre.

El médico tratante le explicó que la operación no representa ningún riesgo, porque abarca una parte superficial de la cabeza. Ahí va a entrar el neurocirujano y el máxilofacial, para corregir algo más de la cara, porque en un primer momento había quedado desalineada.

“Me alinearon la cara, en realidad tengo diez pernos y dos mallas de titanio, y con todo lo que me pasó está bastante bien. Ellos lo ven y la encuentran rara”, comenta entre risas.

En el caso del ojo, tendrá que esperar, puesto que tienen que ver cómo evoluciona el músculo del ojo, y que además recupere bien la movilidad del lado derecho de la cara.

“Ahora siento mi cara, puedo comer bien sin morderme los labios, me puedo reír, y esas son cosas que no podía hacer. Los doctores me dijeron que asimismo se debiera ir recuperando el movimiento del ojo. Primero es la cirugía de la cabeza y luego el ojo, por ahora me lo cuidan, porque tengo la córnea sana y el ojo sano por dentro”, enfatizó.

Yunior no pierde las esperanzas de recuperar la visión, porque asegura que la posibilidad existe y por el momento sólo debe preocuparse de proteger su ojo.