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Diez años de cárcel por matar a pescador

La Fiscalía había pedido una pena menor a 9 años. Sin embargo, el Tribunal resolvió sentenciar al condenado a 10.
[…]

Por La Prensa Austral Domingo 14 de Agosto del 2011
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La Fiscalía había pedido una pena menor a 9 años. Sin embargo, el Tribunal resolvió sentenciar al condenado a 10.
Sixto Pablo Ayancán conoció ayer la decisión de los jueces del Tribunal Oral en lo Penal, quienes por unanimidad lo habían declarado culpable de un homicidio en el que el cuerpo jamás fue encontrado.

El hecho se perpetró el 20 de febrero de 2009 a bordo de una lancha pesquera atracada al muelle de Puerto Natales. Una discusión terminó con Ayancán disparando contra el pecho de su víctima Fernando Ojeda Navarro, a quien, ocho horas después, arrojó al mar atado a sacos con piedras.

En la sentencia, los jueces destacan que la Fiscalía para probar su pretensión punitiva allegó los asertos de Marcos Barría Ruiz, “testigo prístino, primigenio, directo y presencial de los hechos, quien impresionó favorablemente a estos jueces por la seguridad de su relato y la confirmación de sus afirmaciones con otras pruebas en el devenir del juicio. Como preámbulo, el testigo no quiso declarar protegido con biombo o separador de ambiente porque quería ver la cara del acusado, quien desde hacía mucho tiempo lo tenía intimidado”.

También resultó concluyente un examen de ADN, en base a una muestra de sangre extraída en cubierta y respecto de la cual el perito Hans Krautwurts Córdova concluyó en base a pruebas científicas que coincidían con la de la madre de la víctima en un 99.9973%.

Ausencia del cuerpo

Asimismo, los sentenciadores se refieren a la ausencia del cuerpo, señalando que “la causa de muerte de Fernando Ojeda Navarro fue la herida torácica y sus letales consecuencias, provocada por el disparo de una escopeta calibre 16, a corta distancia efectuada por el agente del ilícito (el acusado), de manera que, la ausencia del cuerpo no es óbice para condenar por homicidio”.

Citan las palabras del doctor en Derecho Penal y Criminología y profesor de Derecho Penal de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, Esteban Righi, quien manifiesta que “para poder condenar por homicidio, es necesario que el tribunal exprese razones que fundamenten porqué considera que el procesado mató a la víctima. Y para eso “no es necesario que haya aparecido el cadáver”. Es que nuestro sistema de enjuiciamiento (al igual que el nuevo proceso penal chileno que aboga por un sistema acusatorio-contradictorio) no contiene ninguna regla que imponga a los jueces el deber de hallar el cuerpo de la víctima para considerar probado un homicidio. Si existiera una norma procesal que exigiera eso, se llegaría al absurdo de consagrar la impunidad para quien, además de asesinar, logró hacer desaparecer el cuerpo de la víctima (cuyo es el caso)”.

Se agrega que “si no hay cadáver, lo que debe hacer el tribunal es considerar los otros medios de prueba y resolver si corresponde tener por acreditada la muerte de la persona desparecida y la culpabilidad del acusado. Si la conclusión es afirmativa, debe haber condena”.

Se cita también a la doctora María de la Paz Lloria García, profesora de Derecho Penal de la Universidad de Valencia, España, quien estima que “sin cuerpo es difícil pero no imposible condenar por homicidio o por asesinato”. La clave es que “la mera inculpación no es suficiente. Los rastros de sangre, que son importantes para indicar si ha habido algún tipo de agresión, y los testimonios de los demás implicados, sobre todo de los testigos que les vieran trasladar el cuerpo, pueden servir para alcanzar la certeza de que una persona ha sido víctima de un homicidio o de un asesinato”.