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“El Papa Juan Pablo II al visitar Magallanes quedó impresionado de la gente y el frío”

La diócesis de Punta Arenas y la región deberían estar siempre agradecidas por la intervención que hizo el Papa Juan Pablo II para lograr la paz con Argentina en el conflicto limítrofe de las islas al sur del canal Beagle, destaca el obispo Bernardo Bastres, a raíz de la beatificación del recordado antecesor de Benedicto XVI.
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Por La Prensa Austral Lunes 2 de Mayo del 2011

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La diócesis de Punta Arenas y la región deberían estar siempre agradecidas por la intervención que hizo el Papa Juan Pablo II para lograr la paz con Argentina en el conflicto limítrofe de las islas al sur del canal Beagle, destaca el obispo Bernardo Bastres, a raíz de la beatificación del recordado antecesor de Benedicto XVI.

El prelado señala que Su Santidad no sólo sancionó los límites sino que creó el Tratado de Paz y Amistad, que ha permitido que las Fuerzas Armadas de ambos países puedan trabajar juntas en la región.

Agrega que su beatificación hace recordar además que “el diálogo está por sobre las armas y la irracionalidad de la guerra, por tanto eso es un tremendo agradecimiento”.

Asimismo, valora que la región fuera privilegiada con la visita que realizó en 1987, y que viniera a Chile y a la región por este motivo “ha sido todo un signo que quedamos en la historia”.

Monseñor Bastres, quien estuvo cinco veces con Juan Pablo II, recuerda que cuando le tocó ir después de Punta Arenas a Roma, la primera vez le preguntó de dónde venía, luego de sacarse una foto. Ante su respuesta le comentó: “¿Punta Arenas? Allá abajo hace mucho frío”. Ello denotaba que el Papa no sólo había quedado impactado del encuentro con la gente sino que también del frío. De hecho, lo primero que hizo Karol Vojtyla al llegar al aeropuerto en aquella histórica visita fue volver a entrar a buscar su abrigo, y le comentó al entonces obispo Tomás González que en Punta Arenas había pasado más frío que en Polonia.

Como figura, Bastres resalta que el nuevo beato llevó el Evangelio a todas partes, creó el sentido de la esperanza y creyó tanto en los jóvenes que vibraba con ellos y “les presentó lindos desafíos”, a través de la Jornada Mundial de la Juventud.

A las 19 horas, la diócesis dedicó una eucaristía a Juan Pablo II en la iglesia Catedral, en la cual Bastres lo destacó como un hombre que trabajó mucho y estuvo muy preocupado de canonizar y santificar a muchas personas, ayudando a vivir de manera coherente y profunda el Evangelio, y “haciendo ver a los cristianos que la santidad es posible”.