Necrológicas
  • José Luis Urbina Lazaneo

El silenciado paso del cura Rimsky por Valdivia

– La principal denuncia da cuenta del abuso sexual en contra de un menor de 14 años, hijo de un funcionario policial miembro de la CNI.
– Actualmente abogado, el denunciante dice que el sacerdote entregaba información acerca de gente ligada a la izquierda.

Por La Prensa Austral Domingo 17 de Julio del 2011
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El pasado 10 de mayo un ex alumno del cura Rimsky Rojas presentó un requerimiento ante el fiscal nacional Sabas Chahuán. El hoy abogado, pidió investigar a la Congregación Salesiana por el delito de encubrimiento.

“Hay que evitar que esto siga ocurriendo con más niños”, diría quien fuera un cercano al entonces subdirector del Instituto Salesiano de Valdivia.

La solicitud se sumaba a la denuncia por abuso sexual que el mismo profesional había interpuesto en el Ministerio Público en octubre de 2010 y que llevó a la fiscal Ximena Valenzuela a declararse incompetente, por tratarse de un hecho ocurrido antes de la puesta en marcha de la reforma procesal penal.

Los hechos denunciados por el abogado Marcelo Vargas Martínez datan de 1986, cuando el entonces joven de 14 años de edad fue parte de lo que hoy considera fue un rito de iniciación. En la oficina de Rojas (ubicada en el subterráneo del edificio del establecimiento educacional en Valdivia) el estudiante recibió de parte del educador una polera como regalo de cumpleaños. Un abrazo terminaría con un apasionado beso en los labios y la recomendación de no contar a nadie acerca de lo que calificó como una sincera manifestación de cariño.

Vargas participaba del Movimiento Juvenil Salesiano (MJS), yendo una vez a la semana a encuentros con Rimsky Rojas. Además de la lectura de la Biblia y de las discusiones propias acerca de la vocación, el denunciante da cuenta de confesiones en las cuales el sacerdote aprovechaba de infundir temor y culpabilidad a sus estudiantes.

El próximo paso -se menciona- sería acercarse a la familia. Aquello no le resultó difícil, considerando que el apoyo espiritual era una necesidad debido a la grave enfermedad que padecía su madre.
En su relato, Marcelo Vargas señala que los abusos comenzaron a repetirse al interior del establecimiento, pasando de los besos a las tocaciones, masturbación y al sexo oral.

El joven se sentía atrapado. Su madre había fallecido y la amistad entre el sacerdote y su padre (comisario de la Policía de Investigaciones) se había tornado estrecha, al punto que tras su traslado a la capital, el joven permaneció en Valdivia bajo el cuidado del religioso.

Se rompe el silencio
En 1987 un graffiti en el gimnasio del colegio causó estupor: “¡Rimsky, cura maricón!”, podía leerse. La investigación no se hizo esperar, iniciándose una verdadera caza de brujas para determinar responsabilidades.

No obstante, un grupo de apoderados reaccionó con dureza ante las denuncias de sus hijos que daban cuenta de amedrentamiento. Pidieron entonces el alejamiento de Rimsky Rojas, de lo contrario harían una denuncia pública a través de los medios de comunicación.

Setenta y dos horas después el sacerdote estaba fuera del establecimiento. Su destino era desconocido para la gente de Valdivia.

El religioso había sido destinado al Colegio Don Bosco de Iquique, como encargado de Pastoral. Un año después partió en misión al Africa, retornando para asumir en 1990 como delegado de educación de la diócesis de Punta Arenas y, cuatro años después, ser nombrado director del Liceo Salesiano San José.

La investigación que lleva adelante la Fiscalía nacional se basa en la denuncia que da cuenta que la Congregación Salesiana ha trasladado de manera sistemática a los sacerdotes acusados de abusos sexuales, sin llevar los hechos a la justicia y, por lo tanto, actuando como encubridor.

En complicidad
con su padre
Hace unas semanas, Vargas también interpuso una querella en contra de su padre, los sacerdotes de la Congregación Salesiana y todos quienes resulten responsables de ser encubridores de los delitos sexuales de Rimsky Rojas.

En el escrito se indica que el propio padre del querellante (comisario de Investigaciones y miembro de la CNI) recibía información por parte de Rojas respecto de gente ligada a los movimientos de izquierda. A cambio de estos antecedentes, el propio querellante señala que su padre lo entregaba como moneda de cambio.