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“Estoy viva por un milagro”

Hace apenas dos meses que había comprado un taxi cero kilómetro, el cual resultó completamente destruido. De haber sido un camión más grande, podría haber muerto decapitada.

Por La Prensa Austral Lunes 28 de Noviembre del 2011

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Lo primero que nos señala María Elena Zamorano Bustamante al abordarla es que no quiere fotos, sin que por ello le quite el cuerpo a dialogar. El cansancio y la secuela que exhibe en su rostro de un accidente que pudo ser mortal son motivo más que respetable para tal condición de entrada, toda vez que esta magallánica chofer de taxi, 52 años, estuvo a un tris de perder la vida en la tarde del viernes 25.

Aquel día, ella conducía su taxi en dirección al aeropuerto por la Ruta 9 Norte cuando se encontró sorpresivamente con un camión de mediana capacidad a la altura de pesquera Torres del Paine, frente al kilómetro 8,1. El encontrón fue inevitable, terminando ella estrellada contra el vehículo mayor. El taxi Samsung, que había comprado hace apenas dos meses, resultó completamente destruido. De haber sido un camión más grande, podría haber muerto decapitada. El destino quiso que sobreviviera con policontusiones y fractura de rodilla izquierda.

Desde su habitación del Servicio de Medicina del Hospital Clínico, la paciente confiesa que el dolor es algo molesto en esta etapa, se siente como si la hubieran apaleado y está con todos los calmantes “habidos y por haber”.

Lo primero que señala de esta ingrata experiencia es que está viva por un milagro: “el ‘air bag’ salvó mi vida de todas maneras”, señalando la cicatriz que el accionar del sistema le dejó en la frente. Sin perder el humor, no se aproblema y ante tal detalle estético añade: “alargo la chasquilla y listo. Y aunque quede la cicatriz me da lo mismo”.

Ella hoy da gracias a Dios sobre todas las cosas, “si la luz también la vi”. Fue una sensación de un segundo nomás, y hay cosas de las cuales no se acuerda. El estar de vuelta con vida lo atribuye a “un par de angelitos que partieron hace algún tiempo. Está mi padre, mi esposo y mi sobrino; todos partieron con el Señor. Van a ser cuatro años desde que se fue mi esposo, él también murió en un accidente automovilístico”. Agrega que aún tiene muchas cosas que hacer aquí en la Tierra.

No sabe cuánto tiempo deberá estar en reposo, pero irá “paso a paso, ahí veré cómo me las arreglo, ver qué es lo que pasa, siempre he salido adelante”.

Responsabilidad

María Elena lleva un año prestando servicios para radiotaxis El Mirador, luego que hace dos años y medio partiera en la empresa Blanchard. Acerca del apoyo de sus colegas de trabajo, destaca que “han venido casi todos, don Tomás (Sobarzo, representante del radiotaxis El Mirador) también, (quisiera) agradecerle a todos mis compañeros, a toda la gente, a todos los amigos, la familia y a todos los que han estado conmigo”.

Esta fue una opción de trabajo tras quedar viuda, se volvió desde Santiago y empezó a trabajar para su comadre en unos buses de recorrido a San Gregorio. Estuvo alrededor de un año, hasta que un compañero de trabajo le dijo que por qué no se dedicaba a ser taxista, ya que llevaba más de 30 años conduciendo. Aprendió a manejar a los 14 años: “He manejado aquí, en Santiago y en todos lados, las rutas en el norte para mí me las conozco como la palma de mi mano, y son carreteras, no como las de acá”.

Con respecto al grave accidente, señala que “hubiese ido rápido o despacio, el camión me iba a chocar igual, él fue el que cometió la imprudencia. El llegó, venía de norte a sur y dobló para meterse al otro lado, ni siquiera paró. Entonces ahí fue donde frené en seco y el auto se arrastró, se arrastró y se arrastró”.

Si bien ella tampoco iba a 20 kilómetros por hora, remarca que “yo iba por mi lado y tenía la preferencia. El camión tendría que haberse puesto en la berma y haber esperado que pasen los vehículos para girar”.

Al otro conductor sólo le diría “que agradezca que aún sigo viva”. Más allá de ello, hizo un llamado a todos los choferes de los camiones a ser más prudentes en la conducción.