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Estudiantes magallánicos becados valoraron experiencia de estudiar en Nueva Zelanda

De regreso en el país se encuentran los 96 jóvenes provenientes de liceos municipales y particulares subvencionados de todo el país que viajaron a Nueva Zelanda para realizar una pasantía escolar de cinco meses, como parte del programa “Pingüinos Sin Fronteras”, del Ministerio de Economía y de la Corporación de Fomento de la Produccción (Corfo).
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Por La Prensa Austral Lunes 21 de Julio del 2014

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De regreso en el país se encuentran los 96 jóvenes provenientes de liceos municipales y particulares subvencionados de todo el país que viajaron a Nueva Zelanda para realizar una pasantía escolar de cinco meses, como parte del programa “Pingüinos Sin Fronteras”, del Ministerio de Economía y de la Corporación de Fomento de la Produccción (Corfo).
De Magallanes, seis fueron los afortunados estudiantes que vivieron esta experiencia. Se trata de Karen Cárcamo, Katherine Guala y Monserrat Salas, del Liceo Nobelius; María Ignacia Torres, del Liceo Juan Bautista Contardi; Javier Legaza, del Colegio Charles Darwin, y María José Fernández, del Liceo Experimental de la Universidad de Magallanes (Umag).
El viernes pasado, en un desayuno en el Hotel y Casino Dreams, encabezado por el intendente Jorge Flies, donde también participaron la senadora Carolina Goic y el diputado Juan Morano; la secretaria regional ministerial (seremi) de Educación, Margarita Makuc; el director regional de la Corfo, Roberto Vargas, y los padres de los adolescentes, éstos pudieron compartir sus experiencias vividas en los distintos colegios y ciudades donde realizaron sus pasantías.
Los estudiantes becados tuvieron la oportunidad de vivir y estudiar en el extranjero, estar inmersos en una cultura distinta y además perfeccionar su inglés en colegios públicos de dicho país.
Para el único varón del grupo, Javier Legaza Carrasco (16 años) alumno de 3º de enseñanza media del Colegio Charles Darwin, quien llegó el lunes a Punta Arenas, se trató de “la” experiencia de su vida, “porque todo lo que conocí allá era nuevo, desde ir a comprar y hablar con el que atiende en inglés”, afirmó.
“Lo que más cuesta es empezar a relacionarse con las personas, ya que no sabes cómo te van a recibir. Y lo que más me gustó, es que Nueva Zelanda es un país muy intercultural, ya que hay personas de todo el mundo, uno está rodeado de gente de Asia, Italia, Estados Unidos, Colombia, del otro lado del mundo, es muy diferente”, agregó.
Para María Ignacia Torres Oyarzo (16 años), estudiante de 3º medio del Liceo Contardi, quien estuvo en Wellington, capital de Nueva Zelanda, lo vivido fue “espectacular, porque te ayuda mucho con la personalidad, a ver otras realidades, y más que nada, te ayuda a crecer como persona”.
Por su parte, Katherine Guala Vlajovic (16 años), estudiante de 3º medio del Liceo Nobelius, contó que vivió en la ciudad de Christchurch, en la isla del sur de Nueva Zelanda.
“Fue una experiencia muy buena. Afortunadamente me tocó un colegio muy bueno, una familia buena, y todo ese conjunto hacen que haya tenido una maravillosa experiencia”, manifestó.
Sobre el sistema educativo, Katherine comentó que mientras acá su colegio tiene 400 alumnos, en Nueva Zelanda tuvo que convivir con 1.800. Además, tenían sólo seis materias o asignaturas, de las cuales tres eran electivas.
Sobre lo aprendido desde el punto de vista personal, Katherine aseguró que aprendió “la perseverancia de no caer en tristeza por no entender y no poder hacer amigas altiro, independencia de mi familia, hacer las cosas solas, comunicarse y a tratar de salir adelante sola”.
Para María José Fernández Rojas, en tanto, estudiante del Liceo Experimental Umag -quien residió en la ciudad de Auckland-, este viaje fue una oportunidad de mejorar su nivel de inglés. “A medida que pasaban los días, se me fue haciendo más natural y más fluida la conversación. En cuanto a su cultura, lo que más me gustó fue la diversidad y el respeto a ésta, el respeto a los pueblos originarios. Es impresionante y está muy lejos de lo que se vive en nuestro país. En relación a la educación, me encantó el sistema de los horarios, porque teníamos menos horas de trabajo y mucho más tiempo para realizar actividades extraescolares”, señaló.