Necrológicas

Ex reina de belleza de la Semana Magallánica de 1965 regresó en busca de recuerdos

Con el mismo carisma que caracterizó su reinado, regresó a Punta Arenas Ana Leiva Soto, que en 1965 fue coronada como reina de la Semana Magallánica, un equivalente a la actual Reina de las Invernadas. En 1974 abandonó estas tierras y, tras casarse en 1979 con el chuquicamatino Eloy Angel Miranda, se radicaron en Calama.
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Por La Prensa Austral Domingo 11 de Noviembre del 2012

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Con el mismo carisma que caracterizó su reinado, regresó a Punta Arenas Ana Leiva Soto, que en 1965 fue coronada como reina de la Semana Magallánica, un equivalente a la actual Reina de las Invernadas. En 1974 abandonó estas tierras y, tras casarse en 1979 con el chuquicamatino Eloy Angel Miranda, se radicaron en Calama.

Sin embargo, movida por los recuerdos y para mostrarle a sus nietos (que viven en La Serena) que fue elegida como la más bella de la región, viajó hasta Punta Arenas junto a su esposo, para llevar algunos recuerdos, como sus apariciones en La Prensa Austral, en aquel verano del ’65, cuando fue la candidata presentada por la Empresa Nacional del Petróleo, en la fiesta que fue organizada por la Cruz Roja.

Mientras revisaba los periódicos de la época, Anita I, como fue bautizada, dejó que los recuerdos fluyeran: “Me acuerdo que dos trabajadores de la Enap, José Cárcamo y José Ruiz di Giorgio, nos llevaron a recorrer todos los campamentos, incluso algunos de exploración en Tierra del Fuego”. Asimismo y, tras ser coronada con sólo 18 años, contó que en los carros alegóricos pasaron por el centro de la ciudad, tal como se estila ahora. “Mi carro era un cisne de cuello negro, y mi Rey Feo fue René Formantel”, agregó.

Otra de las actividades en que participó fue en un derby en el Club Hípico, que fue bautizado con su nombre. Pero lo más importante es que su elección propició que la Cruz Roja pudiera adquirir una ambulancia y demás implementos, esto debido a que los trabajadores de Enap pusieron un día de su sueldo para apoyar a su candidata, “y se recaudaron cinco millones 800 mil pesos”, apuntó Anita I. También vio con gracia su visita a La Prensa Austral y se sorprendió con la antigua linotipia, con la que se inmortalizó.

Tras su reinado, Ana Leiva Soto se fue a estudiar a la Escuela Normal de Ancud y en 1967 regresó como profesora normalista, hasta que viajó a Calama a visitar a una hermana, y ahí conoció a su esposo. Sus hijos Pablo y Daniela están en La Serena con los nietos, que no creían que su abuela había sido tan famosa. “Siempre trato de venir a Punta Arenas, pero ahora vine a buscar estos recuerdos, para que le crean a la abuela”, concluyó Ana Leiva Soto.