Necrológicas

Explosivo aumento de los guardias privados

Trabajadores que cumplen dicha labor han debido lidiar con bandas juveniles armadas al interior de los centros comerciales. La baja sanción que reciben los “mecheros” (especializados en el hurto de especies) conlleva a éstos a reincidir.
Frente a los episodios de violencia que han afectado a guardias de locales comerciales en las últimas semanas, es la empresa la encargada de reforzar las medidas.

Por La Prensa Austral Lunes 14 de Noviembre del 2011

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Durante los últimos años en la zona se ha incrementado fuertemente la contratación de los servicios de seguridad privada. Y es que los comerciantes ven en esta herramienta la única alternativa viable para contrarrestar los robos que afectan al sector comercio. La instalación también de nuevas empresas, instituciones y discotheques ha requerido este tipo de servicio.

La expansión de esta actividad es vista por las autoridades no como una fuerza policial paralela, sino como un complemento a Carabineros.

La presencia de bandas armadas que en las últimas semanas han protagonizado violentos ataques contra guardias y personal de centros comerciales ha obligado a las empresas a redoblar las medidas de seguridad.

La baja penalidad que reciben los autores de los robos “hormiga” en supermercados y tiendas hace que éstos vuelvan a reincidir. Hay, quienes incluso, portan bates para repeler a los guardias en el evento de ser sorprendidos.
En Magallanes, según la autoridad fiscalizadora de Carabineros, en los últimos cuatro años los guardias acreditados han aumentado en un 71,4 por ciento. Un elemento importante ha sido la incorporación de la mujer a este tipo de actividad que, históricamente, estaba reservada para el hombre.

La Ley de Seguridad Privada es fiscalizada por el OS-10 de Carabineros, en lo que se refiere a vigilantes y guardias de entidades bancarias y financieras, empresas de transporte de valores, entidades públicas y empresas estratégicas.
El encargado de la denominada Oficina de Seguridad Privada, que desde 1994 funciona en Punta Arenas bajo la tutoría del prefecto de Magallanes, es el sargento Humberto Sandoval Vásquez. Este, en equipo con otro suboficial, se desplaza durante el año a las distintas capitales provinciales a fiscalizar el funcionamiento de estos servicios, los que incluso llegan hasta la localidad de Cameron, en Tierra del Fuego, donde existe una bomba bencinera.

De acuerdo a lo que establece la Ley 19.303 hay dos tipos de entidades obligadas a establecer medidas de seguridad: aquellas que mantengan o paguen, valores o dinero cuyos montos sean en caja, en cualquier momento del día iguales o superiores a 500 U.F. (11 millones 75 mil 370 pesos); y los establecimientos de venta de combustibles al público, cualquiera sea el monto de valores o dinero que mantengan en caja.

Aporte creciente

El sargento Sandoval señaló que a nivel regional existen acreditados ante el OS-10 un total de 1.200 guardias de seguridad y 112 vigilantes privados. En los últimos cuatro años la cifra de guardias se ha incrementado en unas 500 personas, lo que se traduce en un 71,4 por ciento más. De ellos, fácilmente el 10 por ciento corresponde a mujeres, ya que en los últimos dos a tres años se ha favorecido el ingreso de jefas de hogar a la actividad a través de programas sociales del Sence o el Fosis, al igual que por iniciativa de sindicatos pesqueros.

Los requisitos son los mismos para todos: un mínimo de 18 años y sin tope máximo (en actividad hay guardias de más de 70 años). Estas personas no pueden haber sido condenadas por crimen o simple delito, ni estar sometidas a proceso. Su horario de trabajo se restringe a un máximo de 45 horas semanales, a menos de contar con la autorización expresa de la Inspección del Trabajo.

Por otro lado, indicó que el trabajo de los guardias es muy rotativo y suelen pasar de una empresa a otra. A nivel local operan 16 empresas ligadas a este rubro, con el aporte de 12 externas de fuera de la región.

Agresiones

Al ser consultado por eventuales nuevos lineamientos o medidas, en virtud de episodios de violencia que han afectado a guardias de locales comerciales, y que en forma recurrente se vienen dando en el Supermercado Mayorista 10 -con dos recientes robos acontecidos el sábado 5 y el miércoles 9-, Sandoval indicó que aquí los afectados no se coordinan con el departamento OS-10. En este caso, el mandante para los guardias de seguridad es el supermercado, el cual se coordina directamente con la Primera Comisaría de Carabineros.

A lo más el papel de su organismo pasa por reuniones semestrales que realizan con las empresas de recursos humanos, bancos y estaciones de servicio, con las cuales repasan las medidas de seguridad. Asimismo, todo el tiempo salen a terreno a fiscalizar las distintas instalaciones, a cuyos encargados hacen ver las falencias para mejorar su sistema.
Sin embargo, en lo referido a empresas como la afectada por estos hechos delictivos, no están obligados a implementar un sistema de seguridad. Incluso el empleador por ley es plenamente autónomo para reducir el número de sus guardias según lo que estime conveniente, al extremo de llegar a decidir no tener guardias.

Para mantener a este personal de seguridad capacitado y entrenado el propio OS-10 imparte cada tres años un curso básico de 90 horas.

Cada guardia, además, está asegurado. Acerca del por qué no usan armas, a diferencia de los vigilantes privados y de lo que se daría en ciudades más grandes, mencionó que hace algunos años se les autorizaba usar bastones retráctiles, pero dicha práctica se restringió por el mal uso que se le podría dar en algún momento. “Además uno ve el índice delictual donde se está prestando el servicio y las condiciones son diferentes”, acotó.