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Familiar de joven fallecido en volcamiento en la Ruta 9 Sur: “Te vamos a dejar un puesto en la mesa esta Navidad”

En el accidente sobrevivió una mujer de 21 años, quien viajaba al interior del vehículo siniestrado.

Por La Prensa Austral Sábado 24 de Diciembre del 2011

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Con una bandera de la “U” sobre su féretro, llegaron ayer a las 15 horas al Santuario Jesús Nazareno los restos de Carlos Antonio Barrientos Melehuechún, el joven de 21 años que perdió la vida en un fatal volcamiento registrado en la madrugada del miércoles a la altura del kilómetro 12,5 de la Ruta 9 Sur, sector La Discordia.

En aquel templo se le tributó una misa de réquiem presidida por el párroco Miguel Velásquez y concelebrada por el vicario diocesano Fredy Subiabre, ante una iglesia repleta de fieles. Allí, Velásquez expresó sus sentimientos de cariño y pesar a la señora Carmen, miembro de esa comunidad cristiana, así como a sus hijos Margarita y Jorge, hermanos del malogrado joven.

Asimismo, agradeció al sacerdote Fredy Subiabre que quisiera compartir dicha eucaristía por cariño a la familia y por cercanía a la PDI (institución en la que trabaja el hermano del fallecido), de la cual es capellán. Junto con privilegiar que cada misa rememora la muerte y resurrección de Jesús, convidó a recibir la palabra de Dios proclamada como un regalo de Navidad.

Al término de la eucaristía, Velásquez esparció agua bendita e incienso sobre el féretro del joven como signos del bautismo de Carlos y de que “fue templo del Espíritu Santo que habitó en él”.

Mensaje póstumo
El oficio finalizó con emotivos mensajes de familiares del malogrado chofer. Daniel Barrientos, su hermano, recordó “cuando con tu llanto nos decías que nos querías y que tu familia era la mejor de todas. En este año tú nos demostraste que en Dios todo se puede, tu trabajo de pescador, labor arriesgada, y sin embargo desde lejos nos decías que llegarías. Una vez aquí, junto a los tuyos, familia y amigos, trajiste contigo la alegría que solías entregar por cuanto pasabas”.

Asimismo, rememoró cuando Carlos le decía “no llores, hermano, porque la mamá es todo lo que tenemos y hay que cuidarla. Sin embargo, hermano Carlitos, hoy tú nos cuidas desde el cielo junto a nuestro padre, donde sabemos que están bien”. Agregó que jamás lo olvidará.

A su vez, José Lleucún, cuñado del fallecido, expresó: “Querido Carlitos, para mí fuiste mi otro hermano, un fiel compañero, de esas pegas que a nosotros se nos ocurrían y él nos acompañaba también. Cuando eras un niño tan travieso y alegre, por qué viajaste Carlitos sin avisar, o tal vez quisiste conocer al Niño Jesús personalmente y jugar con él, y que nosotros nos quedamos pagando. En esta Navidad te vamos a dejar un puesto en la mesa para que, si se te ocurre, vayas a brindar con nosotros”.

Los restos de Carlos Barrientos fueron luego conducidos al Cementerio Municipal Sara Braun, donde se realizaron las exequias.