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Familiares de soldados creían que en Tierra del Fuego sólo había pingüinos

Algunos familiares de los soldados que el miércoles juraron a la bandera en Porvenir, sin tener conocimiento alguno de lo que era el austro chileno pues en algunos casos sólo habían llegado a Puerto Montt, creían que Tierra del Fuego era un páramo agreste, frío y tan inhóspito, que sólo estaba habitado por pingüinos: algo muy parecido a la Antártica. Así lo admitió Jacinta Martínez, de Maipú, quien dijo que su hijo (que tiene 23 años) ya había sido llamado al servicio, pero lo postergó por iniciar estudios en un instituto, pero que siempre deseó entrar a la vida militar y ahora está en el “rancho” de Logística.
[…]

Por La Prensa Austral Viernes 11 de Julio del 2014

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Algunos familiares de los soldados que el miércoles juraron a la bandera en Porvenir, sin tener conocimiento alguno de lo que era el austro chileno pues en algunos casos sólo habían llegado a Puerto Montt, creían que Tierra del Fuego era un páramo agreste, frío y tan inhóspito, que sólo estaba habitado por pingüinos: algo muy parecido a la Antártica. Así lo admitió Jacinta Martínez, de Maipú, quien dijo que su hijo (que tiene 23 años) ya había sido llamado al servicio, pero lo postergó por iniciar estudios en un instituto, pero que siempre deseó entrar a la vida militar y ahora está en el “rancho” de Logística.
Su percepción de lo que era la lejana isla cambió al llegar a Porvenir, porque -apuntó- “se ve un pueblo bien bonito, como antiguo, con una vida tranquila y de gente buena que nos ha tratado muy bien. También pensaba que los militares eran bien enojados, pero se ve que son muy humanos y cercanos a los chicos y eso es bueno”, estimó.
Dijo que tiene más hijos, entre ellos una chica de 15 años que también quiere hacer el servicio militar y quizás a futuro también la venga a ver a la isla. Los padres, madres, algunos hermanos y hasta pololas de los conscriptos, llegaron el lunes pasado invitados por el Ejército en avión hasta Punta Arenas, luego cruzaron el estrecho en ferry y permanecerán hasta el sábado en la capital fueguina.
Luisa Medina, proveniente de Calera de Tango, dice haber encontrado “igual que siempre” al hijo, Bernardo Espinoza, el menor de 2 hermanos y quien se inscribió como voluntario porque le gusta la carrera militar, pues integró la Defensa Civil. Graciela Pino, madre del conscripto voluntario Sebastián Durán, la única de Santiago Centro, dijo estar muy contenta de la labor que el Ejército cumple con los hijos, ya que reconoce la entrega de valores como apreciar a la familia y adquirir madurez. “La gente que vive acá se ve que es muy sacrificada, aunque hay calefacción en todas partes y la gente es muy acogedora”, finalizó. Rosa Carrillo, de Maipú, dijo que venir a ver a su hijo Cristopher Morales, fue hermoso y emocionante y que lo encontró “mucho más gordito”. El se inscribió voluntario y ella lo apoyó, acentuó. “Primera vez que subo a un avión y vengo tan lejos, hay mucho frío y eso me da pena por mi hijo, pero él me dice que ya está aclimatado y sí, encuentro que está muy bien”.
Para Rafael Morales, de San Bernardo, el clima y geografía austral le eran conocidos porque hizo su servicio militar en Punta Arenas el ‘92 y ahora viene a ver a su único hijo varón, Oscar en Porvenir, cuyo reencuentro lo dejó feliz. “Lo único malo es que nos dejaron en lista de espera en el Aeropuerto de Santiago por 24 horas. Fue cansador, pero lo demás, todo bien”.