Necrológicas

Familias damnificadas por el aluvión en el barrio Croata y Playa Norte decepcionadas de las autoridades

Gladys Erguy Villegas, vecina de Julia Garay Guerra Nº40 afirmó que hasta ahora sólo ha escuchado promesas,
mientras destaca que su hermana, Elisa, está en peores condiciones, con todo el piso de su casa al descubierto,
la misma mujer a quien el candidato Manuel Uribe le prometió ayudarla antes de las elecciones.

Por La Prensa Austral Lunes 12 de Noviembre del 2012

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Una dura crítica a lo poco y nada que los han ayudado las autoridades formularon algunos de los vecinos damnificados por el aluvión del río de las Minas de Punta Arenas, al cumplirse ocho meses de la tragedia, que ha significado, desde entonces, un trastorno para la vida de todas estas familias del barrio Croata, Playa Norte y centro de la ciudad.

Así lo siente y vive en carne propia Gladys Erguy Villegas, residente en calle Julia Garay Guerra Nº 40, en el sector de Playa Norte, quien habita su casa con 11 personas más.

“Hasta el momento he visto sólo promesas de que mañana, que pasado mañana y no pasa nada. Me inundé, pero no quería salir de mi casa, porque hacía como 15 días que había arreglado mi piso, puesto hule; había pintado y después eso fue en vano. Fue tremendo”, expresó durante la tarde de ayer, mientras se efectuaba un bingo para recolectar fondos a beneficio de ella y su familia, en la sede de la Junta de Vecinos de Playa Norte.

“Hay días en que me siento deprimida, en que no quiero hacer nada, pero, bueno, hay que salir adelante nomás. Yo soy el motor de mi casa”, agregó y aseguró que ya no cree en las autoridades y que a poco tiempo de la Navidad, “no me hago ilusiones, no tengo ese espíritu navideño”.

Sin embargo, reconoce que la intendencia regional aportó con camas. Sin embargo, lo que resultó más dañado en su hogar fue el piso, lo que hasta hoy no ha sido reparado.

“Ahora que viene el verano, ya se siente el (mal) olor. No puedo habitar un dormitorio que tengo al fondo. Aparte, que estoy con mi nieta y mi bisnieto, que es un bebé”, contó.

Finalmente, Gladys recordó que su hermana, Elisa, quien vive con la madre de ambas (Ema Villegas Villegas), en Angamos 1438, en Playa Norte, se encuentra en peores condiciones. Todo el piso del living fue sacado, pero desde entonces quedó expuesto al aire, por falta de recursos de Elisa y porque todavía las autoridades no le han brindado la ayuda necesaria.

“Yo no sé qué pasa si el dinero está”, inquirió Gladys, quien se emocionó por lo que está padeciendo su madre. “Dicen que el 15 de diciembre está todo arreglado. Vamos a ver qué pasa”.

Burla de ex candidatos

Una cuñada de Gladys y Elisa, quien vive en Angamos 1438, casa B, y que prefirió no identificarse, criticó el actuar no sólo de las autoridades, si no, de los candidatos a alcalde y concejales de la comuna, en lo que constituyó para ella un verdadero “desfile” de personajes por la casa de Elisa, que sólo obedeció a intereses electorales y no al genuino deseo de ayudar.

“Todos estos candidatos a alcaldes y concejales… y mi cuñada mostrándole todo su desastre adentro de su casa ¿y para qué? Para nada. Cómo se burlan…”, dijo, añadiendo que desde hace varios meses vienen solicitándole al municipio, sin éxito, que retire los montículos de tierra y piedra que se encuentran ubicados a la salida de la entrada principal del terreno.

Al respecto, la presidenta de la Agrupación Ciudadana Damnificados por el aluvión, Marcela Baratelli, se refirió a la promesa del ex candidato a alcalde de Punta Arenas, Manuel Uribe Alvarez, quien se comprometió públicamente, el pasado 12 de octubre, a repararle su casa a Elisa Erguy.

La dirigenta social agregó que el conglomerado político detrás de la candidatura de Uribe, el Partido Regionalista Independiente (Pri), debía hacerse cargo de dicha promesa e independientemente de que Uribe no resultara electo alcalde, debía cumplir con la palabra empeñada.

Por su parte, Marcos Muñoz Povea, cuñado de Gladys y Elisa, y residente en calle Angamos 1438, casa C, manifestó su desazón por la larga espera para recibir la ayuda necesaria.

A modo de ejemplo, indicó que él mismo tuvo que sacar el alfombrado y el hule del piso, y tapar los hoyos, debajo de los cuales todavía se encuentra barro, con planchas de lata. Además, dijo, las puertas de su casa estaban descuadradas.

El vecino, quien se desempeña como operario de una empresa subcontratista de la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) Magallanes, en Posesión, señala que debió adelantar sus vacaciones para poder él mismo reparar, de a poco, su casa, tarea que se la ha hecho difícil, económica y anímicamente, mucho más considerando que se acerca la Navidad.

Marcela Baratelli, presente en el lugar, indicó que existen 148 viviendas que deben ser reparadas, pero que hay presupuesto para arreglar 200, por lo que se elaboraron 10 “paquetes” de 20 casas cada uno. “Esos paquetes de licitaciones tendrían que haber estado operando en octubre y hasta hoy no ha sido así. Está todo licitado, pero sólo la mitad está adjudicada”, afirmó.

Viven en el segundo piso

Por su parte, Sandra Van Aken Avendaño, residente en calle Julia Garay Guerra 607, esquina Mejicana, en al barrio Croata, comentó que lentamente han logrado avanzar en la reparación de su vivienda.

Además, reconoció que se siente decepcionada de la gestión de las autoridades locales.

“Hay mucha gente que cree que ya está todo solucionado, especialmente la gente que no vivía en este sector”, manifestó Sandra.

La familia Atienza Van Aken debió habilitar el segundo piso con cocina para habitar allí, mientras terminan de reparar el primer piso, que se inundó completamente.

Hasta ahora, contó su esposo, Rolando Atienza Benincasa, han gastado seis millones de pesos, que han costeado con sus propios recursos y con lo que les devolvió el seguro. El Servicio de Vivienda y Urbanización (Serviu) también les entregó un subsidió de un millón de pesos.

Más de $100 millones en pérdidas

En frente de los Atienza Van Aken vive Héctor Nazar Figueroa con su esposa, en la vivienda signada con el Nº 612.

El vecino contó que recibieron un millón de pesos como subsidio, un par de camas (marquesa y colchones), una lavadora y un refrigerador de parte de la intendencia regional.

Sin embargo, las pérdidas están cuantificadas en 100 millones de pesos, casi 30 de ellos en menaje. Y si bien valora la ayuda otorgada por el gobierno, Nazar indica que no les solucionó el problema en nada.

Sin embargo, Nazar agradece el hecho de poder contar con recursos propios para reparar su casa, la que contaba con cuatro seguros (casa, garaje, despensa y taller). A mediados de enero próximo espera tener totalmente reparado su hogar, en el cual vive hace 32 años.