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Fondo de Bonificación a la Mano de Obra

En el transcurso de estas semanas he seguido la discusión que se ha planteado respecto del rechazo del Fondo de Bonificación a la Mano de Obra (FBMO) a raíz de una propuesta de pagar a los trabajadores regionales un 20% por sobre el mínimo. A primeras luces resulta no sólo interesante, sino que una oferta muy atractiva. Pero si observamos un poco, sólo un poco más a fondo ¿qué implica la propuesta? Analicemos. Una primera pregunta se relaciona con la cantidad de beneficiarios de tal iniciativa: ¿cuántas personas perciben el sueldo mínimo en nuestra región y por qué? Tomando la información proporcionada por la Súper de AFP, ella nos señala que durante el trimestre abril-junio de 2012, un 15% de las rentas percibidas están por debajo de los 200 mil pesos en nuestra región. Ahora cabe preguntarse ¿Cuáles son los motivos? ¿Efectivamente es su remuneración mensual?; ¿tuvieron licencia médica o permisos sin sueldo?; ¿están contratados por media jornada? Con cualquiera de las anteriores el empleador quedaría sin recibir el FBMO. Ante este escenario y observando a quienes les cuesta mantener sus negocios, como el caso de la Sra. Juanita que a lo mejor tiene un pequeño “boliche” de barrio y que contrata a una persona por mediodía, ¿Por este solo hecho va a ser castigada y no recibir los beneficios del 889? ¿Y qué hay de la flexibilidad laboral? Debemos recordar que LAS RENTAS SON PAGADAS POR EL EMPLEADOR, y aunque suene de perogrullo, éstas NO SON PAGADAS POR EL ESTADO, por tanto, bajo este escenario esos pequeños negocios tendrán fecha de vencimiento a muy corto plazo, considerando además que deben asumir 5 días más de vacaciones, los cuales tampoco son de costo para el Estado.

Por otro lado, y entrando un poco en el terreno de los números, si hiciéramos un pequeño ejercicio sobre las diferencias entre la propuesta inicial de percibir el 17% del FBMO con tope de $180.000, que representa $30.600 app., iniciativa rebatida y que por supuesto me sumo a ello por atentar contra una condición de equilibrio e igualitaria con el resto del país, y la presentada en su reemplazo, pagar el 20% por sobre el sueldo mínimo, es decir $230.400,- y aplicáramos solamente sumas y restas para no complicarnos mayormente, el microempresario debe pagar en esta última instancia más de $38.000 para recibir a cambio $30.600 del FBMO, y como éste es tributable, su monto se reduce a $24.500. ¡¡¡interesante propuesta!!! Dicho de otra manera, al pequeño emprendedor le costará más de $14.000 mensuales adicionales la brillante iniciativa. Por lo expuesto me cuesta comprender el sentido de tal idea. Es más, parece ser, de acuerdo a lo señalado, una propuesta perversa. Distinto sería si el Estado concurriera con esas diferencias de sueldos y no se abultara el costo a quienes tienen la voluntad de iniciar un emprendimiento. Creo que Magallanes merece muchísimo más, pero con políticas y estrategias que promuevan efectivamente el crecimiento y desarrollo regional y no signifiquen un deterioro permanente de las micro y pequeñas empresas regionales. Se entiende así la posición del Ministerio de Hacienda de no concurrir con su anuencia a tal iniciativa, pues los microempresarios de nuestra región serían tremendamente perjudicados ampliándose aún más la brecha de la desigualdad. Esto mismo que hoy escribo por este medio, he tratado de explicarlo a algunos de nuestros representantes políticos, aunque sin resultados. Por tal motivo, me parece imprescindible abrir la discusión del tema a modo de aportar con herramientas que efectivamente colaboren con el crecimiento y desarrollo de nuestra región. Es más, debe tenerse en consideración que un informe de competitividad regional de la Subsecretaría de Desarrollo Regional del Ministerio del Interior, Ministerio de Economía y Foro de Desarrollo Productivo, en el capítulo relativo a Magallanes, trae a colación esta reconocida circunstancia, señalando en lo pertinente que: “… en suma, las distancias hacia los principales mercados de consumo y centros proveedores de bienes y servicios del país, las dificultades de transportes y aislamiento, la falta de infraestructura adecuada, entre otros factores, encarecen los costos de vida y, por tanto, los costos de contratación de mano de obra para el sector privado”.


[…]

Por La Prensa Austral Sábado 10 de Noviembre del 2012

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En el transcurso de estas semanas he seguido la discusión que se ha planteado respecto del rechazo del Fondo de Bonificación a la Mano de Obra (FBMO) a raíz de una propuesta de pagar a los trabajadores regionales un 20% por sobre el mínimo. A primeras luces resulta no sólo interesante, sino que una oferta muy atractiva. Pero si observamos un poco, sólo un poco más a fondo ¿qué implica la propuesta? Analicemos. Una primera pregunta se relaciona con la cantidad de beneficiarios de tal iniciativa: ¿cuántas personas perciben el sueldo mínimo en nuestra región y por qué? Tomando la información proporcionada por la Súper de AFP, ella nos señala que durante el trimestre abril-junio de 2012, un 15% de las rentas percibidas están por debajo de los 200 mil pesos en nuestra región. Ahora cabe preguntarse ¿Cuáles son los motivos? ¿Efectivamente es su remuneración mensual?; ¿tuvieron licencia médica o permisos sin sueldo?; ¿están contratados por media jornada? Con cualquiera de las anteriores el empleador quedaría sin recibir el FBMO. Ante este escenario y observando a quienes les cuesta mantener sus negocios, como el caso de la Sra. Juanita que a lo mejor tiene un pequeño “boliche” de barrio y que contrata a una persona por mediodía, ¿Por este solo hecho va a ser castigada y no recibir los beneficios del 889? ¿Y qué hay de la flexibilidad laboral? Debemos recordar que LAS RENTAS SON PAGADAS POR EL EMPLEADOR, y aunque suene de perogrullo, éstas NO SON PAGADAS POR EL ESTADO, por tanto, bajo este escenario esos pequeños negocios tendrán fecha de vencimiento a muy corto plazo, considerando además que deben asumir 5 días más de vacaciones, los cuales tampoco son de costo para el Estado.

Por otro lado, y entrando un poco en el terreno de los números, si hiciéramos un pequeño ejercicio sobre las diferencias entre la propuesta inicial de percibir el 17% del FBMO con tope de $180.000, que representa $30.600 app., iniciativa rebatida y que por supuesto me sumo a ello por atentar contra una condición de equilibrio e igualitaria con el resto del país, y la presentada en su reemplazo, pagar el 20% por sobre el sueldo mínimo, es decir $230.400,- y aplicáramos solamente sumas y restas para no complicarnos mayormente, el microempresario debe pagar en esta última instancia más de $38.000 para recibir a cambio $30.600 del FBMO, y como éste es tributable, su monto se reduce a $24.500. ¡¡¡interesante propuesta!!! Dicho de otra manera, al pequeño emprendedor le costará más de $14.000 mensuales adicionales la brillante iniciativa. Por lo expuesto me cuesta comprender el sentido de tal idea. Es más, parece ser, de acuerdo a lo señalado, una propuesta perversa. Distinto sería si el Estado concurriera con esas diferencias de sueldos y no se abultara el costo a quienes tienen la voluntad de iniciar un emprendimiento. Creo que Magallanes merece muchísimo más, pero con políticas y estrategias que promuevan efectivamente el crecimiento y desarrollo regional y no signifiquen un deterioro permanente de las micro y pequeñas empresas regionales. Se entiende así la posición del Ministerio de Hacienda de no concurrir con su anuencia a tal iniciativa, pues los microempresarios de nuestra región serían tremendamente perjudicados ampliándose aún más la brecha de la desigualdad. Esto mismo que hoy escribo por este medio, he tratado de explicarlo a algunos de nuestros representantes políticos, aunque sin resultados. Por tal motivo, me parece imprescindible abrir la discusión del tema a modo de aportar con herramientas que efectivamente colaboren con el crecimiento y desarrollo de nuestra región. Es más, debe tenerse en consideración que un informe de competitividad regional de la Subsecretaría de Desarrollo Regional del Ministerio del Interior, Ministerio de Economía y Foro de Desarrollo Productivo, en el capítulo relativo a Magallanes, trae a colación esta reconocida circunstancia, señalando en lo pertinente que: “… en suma, las distancias hacia los principales mercados de consumo y centros proveedores de bienes y servicios del país, las dificultades de transportes y aislamiento, la falta de infraestructura adecuada, entre otros factores, encarecen los costos de vida y, por tanto, los costos de contratación de mano de obra para el sector privado”.



Es por esta razón que el citado instrumento -FBMO-, diseñado para compensar estos mayores costos de operación por medio del otorgamiento de un subsidio directo al empleador, debe buscar dar oportunidad al emprendimiento regional en aras de competir en igualdad de condiciones con el resto del país, y su objetivo se distorsiona con la señalada modificación, que muestra una inconsistencia explicada con un simple ejercicio numérico, resultando antagónico al empuje que requieren los micro y pequeños emprendedores regionales.