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Indignación provoca en familia libertad de dos condenados por doble homicidio en pleno centro

Hermano de una de las víctimas insta al Ministerio Público a apelar la resolución decretada por un juez de garantía.

Por La Prensa Austral Viernes 9 de Diciembre del 2011

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Con malestar y profunda indignación reaccionó la familia de Juan Carlos Vera Silva, 31 años, una de las dos víctimas mortales que cobró una noche de furia que desató una pandilla juvenil en el área céntrica de Punta Arenas hace poco más de seis años, ello luego que el lunes pasado un juez de garantía aprobara la libertad para dos de los condenados, al amparo de la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente.

La sangrienta jornada del 7 de julio de 2005 segó también la vida del buzo mariscador José Gabriel Cisterna Soto, de 49 años. Vera Silva murió asesinado en calle Ignacio Carrera Pinto pasado Magallanes, mientras que Cisterna Soto pereció apuñalado a dos cuadras de allí, en Magallanes al llegar a José Menéndez.

Dos de los acusados, Patricio Oyarzo Peters y Ramón Arteaga Robinson, fueron condenados a 10 años de cárcel. El lunes, a solicitud de la Defensoría Penal Pública, el juez sustituyó el régimen de privación de libertad en que ambos se encontraban, por el de libertad asistida.

La determinación judicial fue duramente fustigada por la familia de Juan Carlos Vera. “Nos enteramos por La Prensa Austral y nos parece increíble”, señaló su hermano Jorge, al visitar nuestro diario.

“Esto no hace más que confirmar que la justicia es ciega y sólo alcanzable para la clase económica más alta”, remarcó el familiar.

Vera Silva recordó que este gobierno anunció que se terminaría la “puerta giratoria” de la delincuencia y que las condenas se cumplirían y serían aún más rigurosas, pero, dijo, todo “esto resulta ser una mentira más”.

Al respecto, puntualizó que “nos causa profunda extrañeza que el magistrado Andrés Provoste, del Juzgado de Garantía de Punta Arenas, acoja la solicitud de la Defensoría Penal Pública con todas las artimañas que utilizan para sacar en libertad a unos delincuentes peligrosos para nuestra sociedad, contradiciendo así lo dictaminado por los jueces José Octavio Flores, Fabio Jordan y Jovita Soto, quienes estimaron que no resultaba procedente aplicar la Ley Nº20.084, sobre Responsabilidad Penal Juvenil a los imputados Oyarzo, Arteaga y Muñoz (Katherine) por tratarse de menores de edad que obraron con plena capacidad de discernimiento, que por lo demás consta en la sentencia”. Entonces, dijo, no se explica por qué si el fallo establece que los sentenciados deberán cumplir de forma efectiva las penas, ahora se les conceden beneficios alternativos.

Llamado a autoridades
Frente a esta contradicción, Jorge Vera hizo un llamado a las autoridades regionales, específicamente a la gobernación provincial, a hacerse parte en esta causa que en su momento fue un caso de connotación pública, dando así una clara señal de lucha contra la delincuencia.

Además, el familiar señaló que los supuestos avances significativos en materia de mejoramiento de conducta de estos delincuentes, “nos resulta de gran duda ya que toda vez la institución de Gendarmería de Chile es poco creíble para la comunidad en general”. En tal sentido es de la opinión que dicha tarea debiera recaer en un organismo, tal vez no gubernamental, separado de Gendarmería.

Por último, Vera Silva hizo un llamado al Ministerio Público, a quien instó a recurrir de apelación en contra de la medida de libertad decretada por el juez Provoste, poniendo a disposición de la Corte de Apelaciones todos los argumentos necesarios, acerca de que “estos delincuentes son un peligro para la sociedad y que constituyen una verdadera pandilla, a la que en breve tiempo tendrá nuevamente sentada en el banquillo de los acusados”.

La revocación del beneficio de libertad a dos de los condenados, es lo único que podría reconfortar de alguna manera a esta familia de Playa Norte, cuyos jefes de hogar, Raúl Vera Ríos y María Silva Torres todavía creen que es posible revertir esta determinación, que no ha hecho más que profundizar una herida que lleva abierta seis años y medio.