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Jueces cuestionan investigación policial por brutal asesinato de dominicana y dicen que no se indagó a un tal “Sergio”

Ninguna de las pruebas lograron convencer a los magistrados para arribar a un fallo condenatorio.

Por La Prensa Austral Jueves 21 de Julio del 2011

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“Que como se observa, de la prueba producida por el Ministerio Público, sólo emanan ciertos indicios que podrían vincular de alguna manera a Domingo Jaime Mancilla Contreras con los hechos de la acusación”. Así concluye la sentencia dada a conocer ayer por el Tribunal Oral en lo Penal, que absolvió al único procesado por el homicidio de la ciudadana dominicana Sonia Rodríguez Polanco.

La decisión, que deja en la impunidad la horrenda muerte de la mujer como consecuencia de 92 puñaladas, da cuenta una a una de las pruebas que fueron llevadas a juicio por la Fiscalía de Punta Arenas, las mismas que los jueces consideraron insuficientes para desvirtuar la presunción de inocencia que se establece como garantía de toda persona que se enfrenta al poder punitivo del Estado.

En el detalle, la controversia tiene que ver con la participación de Mancilla en los hechos perpetrados la mañana del 15 de octubre de 2010 al interior de un inmueble del barrio 18 de Septiembre. “Para estos sentenciadores, la prueba aportada por el Ministerio Público, ha resultado insuficiente para formar convicción, más allá de toda duda razonable, en orden a que el acusado le corresponda participación en carácter de autor del ilícito”.

Se señala que el principal elemento incriminatorio consistió en las declaraciones de los funcionarios de la Sip de Carabineros, quienes en lo sustancial, dieron cuenta de diversas diligencias de investigación y en particular, de la declaración que prestó el acusado antes de ser detenido, el día 1 de noviembre de 2010.

En ese aspecto, al acusado se le controló la identidad en las inmediaciones del lugar en que era velado el cuerpo de la víctima, luego que intentara huir. Posteriormente, de manera voluntaria prestó declaraciones.

Primera declaración

Mancilla aseguró que el día de los hechos no acudió a su trabajo en la empresa Areas Verdes por sentirse enfermo. “Me quedé en la casa viendo televisión”, diría. Luego decidió salir para visitar a un familiar.

En su relato, indica que en su tránsito fue llamado por una mujer (la víctima), quien lo invitó a ingresar a su domicilio y mantener relaciones sexuales a cambio de una determinada suma de dinero.

Admite ser el homicida, que la mujer reaccionó violentamente cuando él dijo no tener dinero y que fue ella quien lo amenazó con el cuchillo que, finalmente, le arrebató para propinarle las mortales heridas.

Sin embargo, “dicho relato, en apariencia elocuente y sólido, no es coherente con otras circunstancias fácticas que se hayan debidamente establecidas, generándose inconsistencias que impiden concebir un nivel de certeza tal, que permitan otorgarle un grado de persuasión relevante”.

Lo primero que se establece es que Mancilla sí fue a trabajar el día de los hechos. Personal de su empresa lo asegura, además de estar su nombre registrado en el libro de ingreso laboral.

Asimismo, si bien Mancilla afirma haber mantenido relaciones sexuales con Sonia Rodríguez, en el lugar de los hechos se encontraron dos preservativos con líquido seminal. Ninguno corresponde al acusado.

Razones para un
falso testimonio

Sobre las razones que habría tenido para entregar un falso testimonio, los peritos coinciden que “si bien (Mancilla) puede desenvolverse con relativa normalidad en su vida cotidiana, presenta rasgos de personalidad infantil, con una mirada hacia el mundo especial o diferente, con un coeficiente intelectual que no es el normal y que en definitiva, presenta una estructura de personalidad limítrofe”.

Se señala que “se trata de una persona con cierta discapacidad mental, lo que podría provocar que presente respuestas impropias ante situaciones de tensión, como lo es el encontrarse en un cuartel policial, sometido a un interrogatorio”.

Los jueces también se explayan sobre la declaración prestada por un supuesto testigo clave, un menor de edad que aseguró haber visto al acusado a la entrada y salida del domicilio de la víctima. “Sin embargo, la versión que entregó este testigo menor de edad ante el Tribunal, resultó más bien escueta y poco detallada”, precisa la sentencia.

“Si bien dicho menor dijo haber reconocido al sujeto por lo que vio en la televisión y en el diario, lo cierto es que ante el Tribunal no hizo un nuevo reconocimiento y lo que llama poderosamente la atención es que la policía no hubiere efectuado una diligencia útil al efecto, sea con un cuadro fotográfico de sujetos de similares características o un reconocimiento personal”, se agrega.

Respecto del supuesto llamado desde un teléfono público del consultorio 18 de Septiembre, que el acusado habría efectuado para tomar contacto con la víctima, es una testigo quien entrega características de un sujeto que nada tiene que ver con Mancilla.

También se hace referencia a que los comentarios que habría hecho el acusado a su tía, respecto del homicidio de la “negrita”, unido a las motivaciones que pudo tener para concurrir al velorio de ésta, resultarían también elementos incriminatorios. “Sin embargo, el hecho de efectuar los comentarios resultan inocuos para determinar una vinculación entre el crimen y el imputado, desde que se trató de un hecho de amplia connotación social, vastamente difundido por los medios de comunicación social, como se evidencia de las copias de periódicos acompañados por la defensa, transformándose en esa época en un tema de conversación normal dentro de la comunidad, más aún en el caso de Mancilla Contreras, si éste frecuentaba a mujeres extranjeras para saciar su líbido. A su turno, el hecho que hubiese concurrido al velorio bien puede deberse a las características personales del imputado, según la explicación que entregó el psicólogo Mauro Barrientos, al circunscribir dicha acción a la curiosidad que se pudo generar en él, a fin de determinar si se trataba de alguna de las mujeres que conocía”.

Un segundo hombre

Fueron las propias amigas de la víctima quienes desde un primer momento dieron a conocer públicamente las dudas sobre el actuar de Mancilla. Hicieron presente que, si bien pudo tener responsabilidad en los hechos, lo más probable es que no haya actuado solo.

Aquella hipótesis se basó en otro de los puntos que también aparece mencionado en la sentencia dada a conocer ayer. Al respecto, se señala que “no deja de resultar extraño que la propia víctima al ser consultada por una amiga, acerca del causante de las heridas, haya manifestado entre balbuceos “Sergio”, donde si bien se siguieron algunas líneas de investigación, no resultó del todo claro la razón por la que en algunos de tales casos se descartó la participación, sin mayores indagaciones, muchas de las cuales ni siquiera llegaron a formar parte de la carpeta de investigación”.

La Sala del Tribunal Oral en lo Penal que dictó sentencia absolutoria, estuvo integrada por los jueces Jovita Soto Maldonado, Gonzalo Rojas Monje y Pablo Miño Barrera.