Necrológicas
  • Proselia Alvarez Marín
  • René Armando Silva Miranda
  • Susana Barría Vigna
  • Humberto Barrientos Barrientos

La enriquecedora experiencia de un joven magallánico que conoció el corazón de la educación noruega

Mucho se ha hablado, escrito y discutido sobre los cambios que se deben implementar en el sistema educacional chileno. Se han realizado estudios, análisis y dentro de los ejemplos que apuntan a la perfección, se mencionan modelos europeos, como son los casos de Finlandia o Noruega. Y en estos momentos en que se discute la Reforma Educacional que impulsa el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, a veces conviene escuchar testimonios de quienes experimentaron estos sistemas modelos.
[…]

Por La Prensa Austral Lunes 1 de Septiembre del 2014

Compartir esta noticia
29
Visitas


Mucho se ha hablado, escrito y discutido sobre los cambios que se deben implementar en el sistema educacional chileno. Se han realizado estudios, análisis y dentro de los ejemplos que apuntan a la perfección, se mencionan modelos europeos, como son los casos de Finlandia o Noruega. Y en estos momentos en que se discute la Reforma Educacional que impulsa el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, a veces conviene escuchar testimonios de quienes experimentaron estos sistemas modelos.
Franz Krautze Rojas es ex alumno del Liceo Juan Bautista Contardi y desde agosto de 2013 hasta junio de este año, estuvo becado en la escuela Manglerud, de Oslo, capital de Noruega. “Un profesor me dijo que había opciones de intercambio y nos pusimos a buscar con mi familia. Y apareció la organización Afs, que es sin fines de lucro, que organiza intercambios a nivel mundial”, partió explicando el joven estudiante. Y aunque su primera opción era Estados Unidos, por su dominio del idioma inglés, terminó en el país nórdico, que ahora ama. Sin embargo, junto a su familia le costó mucho tener los recursos para poder postular, porque los requisitos eran contar con 7 millones de pesos. “No somos una familia de recursos, así que fue difícil conseguir los fondos, por eso la familia es un pilar fundamental. Se hicieron beneficios, rifas, vender ropa en la Lorca, ingeniarse para conseguir los fondos. Es mentira que sea sólo para gente rica”, subrayó Krautze.
Una vez instalado en el país de los salmones, “lo que más me llamó la atención, primero fue la calidad de vida. Espectacular. La gente es súper distinta, no tan afectuosa como acá, pero al mismo tiempo son muy cultos, educados, en todo ámbito. Aparte Noruega está habituado a recibir gente de otras etnias, pero hay cosas mínimas, en las calles no andan perros, no hay basura, la gente recicla”, detalló Krautze.
Sistema diferente

El estudiante llegó a esta escuela secundaria y le tomó cerca de cuatro meses aprender el idioma, con el que sigue comunicándose con la familia que lo acogió. En la escuela Manglerud tuvo los ramos habituales: lenguaje, matemática, geografía e historia, pero uno de los sellos más importantes del establecimiento, es la música. “Tenías horas exclusivas de ramos musicales, con lectura de partituras, coros, ritmo, melodía; teníamos horas con un profesor personal en donde cada uno elegía su instrumento. Me cayó como anillo al dedo, porque yo fui autodidacta, la teoría no me agradaba, pero allá me terminó gustando. Y el punto cúlmine de ese proceso fue la misa criolla, que se hizo como un intercambio cultural, que es lo que busca la organización Afs”, explicó.
Sobre el liceo al que asistió, Franz Krautze sólo tiene palabras de elogio: “Primero, la infraestructura es espectacular, tremendos colegios. Pero lo que me llamó la atención es que de partida, era gratuita, tanto a nivel secundario como universitario; la diferencia es que allá se toma en serio la educación. Te meten en la cabeza, desde muy chiquitito que la educación es tuya y que tú tenías que hacerte cargo de ella. Los alumnos saben que no le podían echar la culpa al resto por cosas que no hicieron. Si les iba mal no era porque los profesores fueran malos, ni por el sistema. El Estado te entrega las posibilidades, pero depende de ti trabajarlas”, profundizó.
“No hay inspectores”

Una realidad muy diferente a la que estaba acostumbrado. “No hay inspectores que estuvieran supervisando o fijándose en la corbata, o sea, de partida íbamos de ropa de color, nadie te decía ‘¿por qué faltaste?’, tú te hacías cargo y responsable, tú tenías que saber qué era lo bueno y lo malo. Si te ibas en una prueba, los profes no te decían nada, sólo te pasaban la nota”.
Lo que podía ser visto como una falta de disciplina, Krautze lo sustenta en que en Noruega, se entrega plena confianza en todo ámbito de la sociedad. “En ese sentido, Noruega está súper bien estructurado y viene viviendo esto desde que terminó la Segunda Guerra, entonces tienen súper claro que si quieres ‘hacer tonto al resto’, como se hace acá, terminas perdiendo”.
Por eso, con respecto a los cambios que se buscan implantar en Chile, el estudiante fue categórico: “personalmente creo que si no se cambia la mentalidad de que la educación la hace uno, por muy gratuita que sea o muy buenos sean los profesores, esto no saldrá a flote. Por eso, creo que es importante la educación en casa. Allá desde muy chicos, a los niños se les inculca que deben prestar atención y centrarse. Otra cosa es que allá los niños tienen mucha actividad, no los encierran en salas, al contrario, y de primero a sexto básico, no los califican. Les dicen lo que está bien o mal, pero no les condicionan el hecho de que puedan o no, pasar de curso. Te van formando y cuando llegas a enseñanza media, los profesores van y hacen su clase, como en la universidad”, expuso Krautze.
Eso no quiere decir que en Noruega sean todos luminarias y que haya llegado a un curso de puros promedio 7. “Allá se da mucho que los alumnos ocupen computadores, y como no había restricción, era muy normal que vieras alumnos en Facebook, jugando, haciendo otra cosa, y al profesor le daba lo mismo; simplemente pasaba su materia, llegaba el día de la prueba, que eran pocas, y tenías que aprovecharla, porque te podía costar el 60 por ciento de la nota anual”.
No obstante, al ser Noruega un país al que su sistema se le califica de Socialismo Moderno, porque según el alumno, busca equiparar la calidad de vida para todos, existe un debate sobre esta libertad que tienen los estudiantes, porque “hay preocupación por el nivel de deserción, que muchos chicos no estaban interesados. Es una contra de ese sistema. La gente está tan segura de que el país te entregará tantas facilidades, que piensan para qué estudiar”. De hecho, el sueldo mínimo en Noruega ronda los 3 millones de pesos, claro que el costo de vida es altísimo.
Con todas esas experiencias recogidas, Franz Krautze ya está de vuelta en Punta Arenas, con su familia, y ahora se prepara para rendir la PSU, aunque igual le gustaría regresar a Noruega, donde contrariamente a lo que pudiera pensarse, el chileno es muy bien visto, porque “llegó allá en la época de los ’80, sin nada, y siempre fue muy conocido por sacarse la mugre trabajando y por ser humilde” comentó el alumno, que atesora como gran recuerdo, lo que vivió para el Mundial, cuando vio en una playa, los partidos con España y Holanda, junto a 10 mil compatriotas. “En Noruega, Chile se asocia a imágenes muy conocidas: los mineros, Pinochet, Alexis Sánchez, la Selección”, comentó finalmente Franz Krautze.