Necrológicas

La historia de Gilberto Castro

Gilberto Castro (44) es el subadministrador de la estancia Goose Green, que se localiza a poco más de 90 kilómetros de Stanley, donde es responsable del manejo de 80 mil ovinos.
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Por La Prensa Austral Domingo 2 de Octubre del 2011

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Gilberto Castro (44) es el subadministrador de la estancia Goose Green, que se localiza a poco más de 90 kilómetros de Stanley, donde es responsable del manejo de 80 mil ovinos.

Gilberto vive en una cómoda casa junto a su esposa Jeannette Aguila y su pequeño hijo Matías. Su hija Pilar estudia de lunes a viernes en el colegio de la ciudad y vive en un internado. Casi todos los fines de semana parte a Goose Green a estar con su familia.

“Yo soy un hombre de campo. Me gusta el campo”, confiesa Gilberto sentado en el living de su casa. Proveniente de Chiloé, cuenta que trabajó durante siete años en estancias en la Isla Riesco (Río Verde) y que con motivo de un seminario al que asistieron estancieros de las Falklands (Malvinas) le ofrecieron trabajar en el archipiélago. Y no se arrepiente de haber aceptado. Durante el tiempo que estuvo en Magallanes no pudo ni reunir dinero para comprarse su casa propia. En los 10 años que lleva en las islas, ya tiene dos terrenos en Chiloé (uno de 50 hectáreas y otro de 9), es propietario de una casa en Stanley y arrendó por cinco años una estancia de 11 mil hectáreas con 2.200 animales, con el compromiso de compra… y está seguro que la va a comprar. Los sábados y domingos (días que tiene libre en Goose Green) se dedica a mantener su campo.

Claro que, como a muchos, el comienzo no fue fácil, sobre todo por el idioma, tanto así que durante el primer año pensó seriamente en volver a Magallanes, y cobrarle la palabra a un ex jefe que le dijo que si no se acostumbraba le pagaba los pasajes de vuelta. “La primera vez que fuimos a comprar al supermercado, no entendíamos nada. No sabíamos si un alimento era dulce o salado. Pero fue cuestión de tiempo”. Hoy Gilberto se maneja en inglés, pero sabe que nunca terminará por dominarlo del todo.

Al igual que muchos otros chilenos, Gilberto ha ayudado a viajar a las Falklands a algunos parientes y amigos. Algunos de ellos trabajan hoy con él en la estancia. “Pero a todos los que se vienen, les dejo muy en claro cómo es acá; les hablo de la soledad, para que no se sorprendan después”, comenta al final de la entrevista, momento que aprovecha para compartir una gran alegría: en diciembre de este año viajará a Chiloé para pasar su primera Navidad junto a su familia en 23 años. Volverá el 4 de enero para seguir trabajando en la estancia Goose Green… y en la suya.