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La Pascua de Resurrección se vivió en el Parque María Behety

En la actividad organizada por el municipio, el obispo invitó a los pequeños a recordar el verdadero sentido de esta fecha.

Por La Prensa Austral Lunes 25 de Abril del 2011

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El frío no fue impedimento ayer para los miles de niños que llegaron al Parque María Behety junto a sus padres y pudieran vivir la Pascua de Resurrección, una de las fechas más esperadas por los menores que disfrutan buscando los huevitos de chocolates.

La iniciativa, organizada por la municipalidad de Punta Arenas, surgió con el fin de realizar una actividad saludable para contrarrestar las calorías de los típicos dulces de pascua; por eso, la dinámica fue diferente a los años anteriores. La idea era que los niños recorrieran el parque para encontrar unas piedras pintadas con llamativos diseños y colores que posteriormente podían ser canjeadas por unas bolsitas que contenían jugo, cuatro monedas de chocolate y cinco huevitos. Un poco austera, pero más que nada era un simbolismo para que ningún niño se quedara fuera de esta tradición.

“Vine con mi primo porque vivimos cerca y en la casa ya no llega el conejo”, expresó Alan Ardiles, de la Escuela Portugal.

Sin embargo, como los pequeños son “pillos”, no faltó el que tenía varias y las empezó a repartir o las llevaban guardadas en sus ropas, por lo que algunos ni se movieron para obtener la recompensa.

De todas maneras, el buen marco de público acompañó la jornada recreativa, en la que los niños quedaron felices y donde pudieron disfrutar también de un paseo dominical familiar.

Mensaje
El evento fue iniciado con unas palabras de reflexión y la bendición del obispo de Punta Arenas, Bernardo Bastres, quien se dirigió a las familias presentes e invitó a los niños a recordar el verdadero sentido del domingo de Resurrección. Los menores no se quedaron a atrás y algunos subieron al escenario a contar qué hay detrás del conejo de pascua.

“Los niños relacionan al conejo con la fertilidad en la tierra y lo ven como un signo de vida, así como los chocolates representan lo dulce que es la vida”, expresó el prelado.

Génesis Solas, de la Escuela 18 de Septiembre, contó su propia versión: “Jesús estaba en la Cruz desde su muerte y había un conejito que salió de la tierra. Al verlo, se dieron cuenta que era una señal de que había resucitado”.
Los padres presentes compartieron la importancia de que sus hijos relacionen esta fecha con algo más que los huevitos de chocolate “para que no se convierta en una fiesta comercial más”, dijo Raúl Ortiz.