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Las facetas de Claudio Bravo

Joven sorprendió la muerte a Claudio Bravo y más aun como consecuencia de un ataque de epilepsia que quizás en una urbe más desarrollada, no le hubiese llevado a otro mundo a los 74 años de edad en una de sus cuatro residencias marroquíes (Taroudant).
[…]

Por La Prensa Austral Martes 7 de Junio del 2011
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Joven sorprendió la muerte a Claudio Bravo y más aun como consecuencia de un ataque de epilepsia que quizás en una urbe más desarrollada, no le hubiese llevado a otro mundo a los 74 años de edad en una de sus cuatro residencias marroquíes (Taroudant).

Tenía otra en Tánger, Marrakech y Fez.

Bravo eligió Marruecos porque nadie perturbaba sus costumbres que aterrarían al homofóbico Fernando Villegas Tenía cuatro casas en este país que lo acogió en 1972. Generoso en extremo, a comienzos de los 90, obsequió un fundo a la princesa Ira von Furstenberg cerca de Curicó, en la VI Región.

La noble jetsetera que incursionó en el cine cuando joven, vino a Chile para conocer la propiedad. Fue paseada por toda la zona central y los agasajos reunieron a arribistas, plutócratas y empresarios.

No obstante, al momento de sentar pie en el fundo, supo que Bravo no había realizado el traspaso. Acostumbrada a desengaños-como cuando Rainiero le ofreció matrimonio y luego le hizo la desconocida-, abandonó el país con su optimismo habitual y la amistad con Bravo se mantuvo incólume.

Cuando los flashes disparaban sobre Matta, el pintor gritaba: “Sáquenme esto de encima. Claudio Bravo dice que matan la vista”. Efectivamente, el pintor avecindado en el Magreb, eludía a los fotógrafos como quien huye de la peste. Bastante razón tenía porque su vista se deterioraba paulatinamente lo cual, para un pintor tan detallista como el santiaguino, resultaba fatal.

Bravo, aunque sus obras parecieran fotografías, pintaba sobre escenarios reales que reproducía a la perfección, de ahí que lo desesperara en extremo la visión.

Pocos saben que antes de consolidarse en la pintura, fue bailarín del Municipal e hizo teatro en la Universidad Católica. La izquierda fue incapaz de perdonarle haber retratado a Imelda y Ferdinand Marcos en Filipinas.

“Berbe Still Life”, un cuadro suyo fue rematado a fines de mayo en una subasta de Christie’s en Nueva York, siendo adjudicado en 472 mil dólares. Pero hubo otros menores adquiribles a 25 mil dólares (12 millones de pesos). (En esa misma oportunidad, salió el Regard du germe de Matta en 720 mil dólares).

Aun cuando ambos se seguían los pasos (Matta y Bravo), mantuvieron prudente distancia.