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Madre clama para que no le quiten a hijo de 2 años

María Cristina Vargas Suazo, 40 años, nunca pensó que un áspero intercambio de palabras sostenido a inicios de año con su conviviente, la tendría sumida hoy en una angustiante situación, con la incertidumbre incluso de perder al menor de sus dos hijos.
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Por La Prensa Austral Lunes 3 de Octubre del 2011
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María Cristina Vargas Suazo, 40 años, nunca pensó que un áspero intercambio de palabras sostenido a inicios de año con su conviviente, la tendría sumida hoy en una angustiante situación, con la incertidumbre incluso de perder al menor de sus dos hijos.

De aquel episodio familiar remarca que no fue una agresión, pues “mi pareja nunca me ha tocado, nos queremos mucho”. Sin embargo, de aquella ocasión recuerda haber estado tan enfadada que se marchó del hogar, con su hijito de dos años en brazos, y pidió ayuda a Carabineros. Hoy asume que fue un error, ya que el niño fue derivado momentáneamente al Hogar Ignazio Sibillo, mientras ella solucionaba su conflicto familiar.

La afligida dueña de casa señaló a este medio que nunca pensó que le quitarían en mayo la custodia del pequeño Marco Antonio, pese a insistir que el menor “tiene un hogar bien constituido, con su mamá, su papá (Miguel Torres) y su hermano Miguel”, de 12 años.

Pese a ello, lo siguió viendo todos los fines de semana. Incluso esperaba que se lo volvieran a entregar, sin embargo, todo se le vino abajo el pasado viernes, cuando le avisaron que le habían quitado el permiso para poder visitarlo y “ahora me entero que está en trámite de adopción”.
Lo más triste es que percibe que su hijo también está sufriendo: “Cuando lo iba a dejar lloraba, se da cuenta, no quería entrar al hogar. Le tenía miedo a las tías, hasta a la directora le tiene miedo”.

Impotencia

La atribulada madre, quien a raíz de este drama atraviesa por una depresión, se pregunta “qué derecho tienen ellos para tomar esa decisión si igual tienen hijos”. Para ella es injusto sacar al niño de su casa, donde incluso tiene su pieza. Con emoción en sus ojos, agrega que “su hermano estuvo una semana haciéndole monitos para pegarlos en su pieza”.

Esta situación los tiene muy afligidos, “para todos es fuerte, para mi hijo, mi marido. Mi hijo igual está triste, me da miedo que tenga una depresión, él va a la escuela. Los tres queremos al niño en la casa”. Ella siente que no es justo.

Agrega que su pareja es como si fuera su papá, “siempre ha estado ahí cuando lo ha necesitado, se ha sacrificado por él, ha hecho cosas que el papá no ha hecho. Se ha portado súper bien”. Incluso ahora le ha dicho que quiere pagar un abogado si hay que pelear por él.

María Cristina indica que trabajaba como empleada doméstica y ahora como está en tratamiento casi no puede trabajar, porque de hacerlo debería estar pidiendo permiso. Sin embargo, quiere volver a trabajar después que esto se resuelva.

Sacando fuerzas de flaqueza, esta dueña de casa refiere que a todas luces quiere que su caso sea conocido, para que ninguna mujer sea herida en su dignidad como siente que hoy lo es. Ni tampoco quiere que le pase lo mismo que a otra mujer que conoció, y de quien supo que hace unos cinco años le dieron sus dos niñitas en adopción, sin que ella fuera informada de esta decisión.

Justamente hoy lunes, María Cristina señala que tiene una audiencia en el Juzgado de Familia, “y ahí tengo que defender a mi hijo, salvarlo de la adopción. Voy a luchar para no perderlo, soy una mamá que quiere mucho a sus hijos y me costó tenerlos para regalarlos como una caja de dulces. Hay mamás que regalan a sus hijos, pero yo los quiero a mis dos hijos a mi lado, que se crezcan cada uno con su hermano”.