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Magallánicos cruzan la cordillera para poder estudiar

Buenos Aires, La Plata y Córdoba acogen a estos jóvenes que buscan ser profesionales
sin las barreras económicas que existen en nuestro país.

Por La Prensa Austral Martes 11 de Octubre del 2011

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Mientras en nuestro país los estudiantes mantienen una incansable lucha por conseguir una educación pública gratuita y de calidad, en Argentina es un hecho y cientos de chilenos cruzan la cordillera para poder estudiar.

Los magallánicos no son la excepción. Los principales destinos son Buenos Aires, La Plata y Córdoba, urbes que concentran una gran cantidad de estudiantes provenientes de diferentes lugares del mundo. No existe una cifra exacta de cuántos jóvenes de la región continúan sus estudios superiores en el país vecino; sin embargo, la recién conformada Agrupación de Padres de Hijos en el Exilio Educacional estima que son más de cincuenta.

La decisión de estudiar afuera se realiza en conjunto con la familia y las motivaciones para hacerlo son, generalmente, similares en todos los casos. El hecho de que la educación en universidades que tienen prestigio sea gratis, tal vez, es la razón más frecuente para tomar este camino. No obstante, existen otros factores, como que la carrera no se encuentra en Chile o que las proyecciones son mejores en Argentina, sobre todo, si se trata del área artístico cultural.

Un alumno puede ahorrar hasta la mitad de los costos que en nuestro país se gasta por términos educativos.

Vivencias
Vladimir Bustamante tiene 23 años y estudia Música Popular en la Universidad Nacional de la Plata (UNLP) en la facultad de Bellas Artes. Vive en una casa que comparte con amigos chilenos que, al igual que él, llegaron este año a Argentina.

Cuenta que la decisión de emigrar fue “porque la educación estatal es gratuita y no hay trabas clasistas como en Chile”. Por ejemplo, dice que antes de abandonar el país preguntó por unos talleres de poesía popular en La Moneda y valían alrededor de 200 mil pesos. “Cosas como esas a uno lo deja impresionado”, expresa.

Confiesa que se ha acostumbrado a la vida en La Plata, ya que no es muy distinta a la que llevaba en Punta Arenas; sin embargo, habla de grandes diferencias en la manera de concebir la educación y la cultura. “Es una ciudad multicultural, hay mucho movimiento estudiantil y todas las decisiones se toman a nivel de base. Existe gran participación en militancias políticas”, relata, agregando que también ha notado “una espontaneidad cultural que enriquece mucho y se diferencia al sabotaje cultural que se vive Chile”.

Dice que se ve represión y hay corrupción, “es otra selva, pero se viven los mismos problemas de la realidad latinoamericana”.

Para él, ha sido una buena experiencia. Siente que allá valoran la educación como un derecho y no como un bien de consumo; por lo mismo, sus proyecciones están allá. “Me gustaría quedarme aquí para devolverle a Argentina lo que me dio”, sentencia.

Demian Avendaño tiene 24 años y hace cuatro estudia Ciencias Biológicas con mención en Genética en la Universidad de Buenos Aires (Uba). La carrera no está en Chile y estuvo dos años estudiando Guitarra Clásica en la Universidad Mayor. Postuló a la Uba e ingresó a Bachillerato, que es como el “colador” de la casa de estudios. Vive con unos hermanos guatemaltecos y tiene amistades de todas partes del mundo, además de chilenos y magallánicos, por supuesto. La Facultad de Ciencias quisieron cerrarla, para su privatización, sin embargo, una fuerte movilización estudiantil lo detuvo.

Con este cambio ha logrado ahorrar la mitad de los gastos que tenía en Chile. Cuando viaja lo hace en bus y eso le permite disminuir costos. El tampoco planea volver porque el campo laboral sería muy reducido.

Su hermana Natalia también intentó estudiar allá, pero para ella fue diferente. Ingresó a Teatro, pero en una universidad privada. No le gustó. Cuenta su mamá, Tatiana Burgos, que sus compañeros eran fríos, no tenían sensibilidad y llegaban en lujosos autos para demostrar el estatus económico. “Estaba lleno de chicos sin aptitudes, pero con plata”, asegura. Tuvo que volver a Santiago a pesar de que sus amigas se quedaron en Argentina. “Tiene una amiga que se quedó estudiando Arte y ahora ya vende su propios cuadros”, relata.

La lucha de los padres
La Agrupación Padres de Hijos en el Exilio Educacional se conformó con el fin de dar a conocer la realidad de los jóvenes que deben salir fuera del país para continuar sus estudios superiores y juntar fuerzas para lograr garantías. Hasta el momento son alrededor de 20 familias, pero esperan reunir más. Crearon un facebook homónimo donde comparten vivencias y sirve de contacto para realizar actividades. Han asistido a las últimas cuatro marchas y están peleando, al igual que los estudiantes, por cambiar la educación en Chile. “Nos vamos a convertir en un país donde sólo la gente con dinero podrá estudiar. Los estudiantes tienen que seguir hasta el final y seguir presionando sin dar su brazo a torcer”, expresa Tatiana.

“Se produce un desarraigo con su propia tierra”, agrega Lucila Paredes.

Cuentan que se están organizando para entablar conversaciones con el gobierno argentino y lograr, por ejemplo, que la validación del título universitario sea más económico. “Queremos proponer un convenio porque la homologación cuesta alrededor de 4 millones de pesos”, dice Tatiana.

“Ojalá en nuestro país se lograra educación gratuita, sería el sueño de muchos jóvenes y padres”, plantea Lucila.