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Magro balance de locatarios de Parque María Behety

Hoy a las 17 horas se reunirían con el alcalde para ver un nuevo permiso en “18” chico.

Por La Prensa Austral Martes 20 de Septiembre del 2011

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De las decenas de locatarios que perdieron sus puestos en el Parque María Behety con el viento arrachado de la noche del sábado, apenas cinco decidieron continuar atendiendo el domingo y lunes al ingreso del recinto, como una manera de paliar sus cuantiosas pérdidas.

Sin embargo, pese al numeroso público de ayer en la tarde, su balance era negativo, ya que las ventas eran malas y ni siquiera veían que les alcanzaría para cubrir los costos.

En el caso de Melba Aguilar, quien había invertido más de 200 mil pesos, ignoraba si alcanzaría a recuperar la mitad, instalada ayer con un toldo improvisado. Señaló que “la gente sólo viene a mirar y por los juegos (populares), aparte del desorden que hubo. Después que pasó todo dijeron que podían instalarse en cualquier parte. Pero todavía fue peor”.

Jaime Paradis, por su parte, invirtió 800 mil pesos en compras e insumos, las condiciones del parque no son las mejores para este tipo de actividades, al no tener cosas básicas como el agua potable y un resguardo contra el viento. Su puesto “se salvó” ya que fue previsor y lo estacó a 50 centímetros bajo tierra.

Recobrar al menos los 70 mil pesos invertidos en alimentos y el arriendo de su carro los tres días, esperaba ayer Francisco Vargas, aunque señaló que las ventas estaban muy lentas en relación al año anterior.

Hoy a las 17 horas se reunirían con el alcalde para ver un nuevo permiso en “18” chico y funcionar en otro sitio, sin descartar una extensión para el 1 de noviembre.

Una visión muy distinta era la de Norma Fournet, encargada de la ramada Gancho Ibarra, que funcionó desde el viernes en el mismo parque, indicó que al inicio estuvo flojo el público. A poco andar repuntó, una vez que se corrió la voz de que había una ramada. Calificó de todo un éxito su funcionamiento, el cual no se vio afectado por el clima.

Ella incluso esperaba conversar con el alcalde para poder funcionar en forma permanente en aquel espacio municipal, con sus choripanes, anticuchos, cazuelas, empanadas, prietas y otras exquisiteces.