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Más de 60 camioneros despidieron restos de conductor fallecido en accidente en Argentina

Un total de 67 máquinas participaron ayer del funeral de Luis Alberto Gómez Vera, “Luchito”, como era conocido entre sus pares el fallecido camionero que la tarde del pasado martes murió al volcar su pesado vehículo a 25 kilómetros de Bariloche en Argentina.
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Por La Prensa Austral Domingo 17 de Agosto del 2014

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Un total de 67 máquinas participaron ayer del funeral de Luis Alberto Gómez Vera, “Luchito”, como era conocido entre sus pares el fallecido camionero que la tarde del pasado martes murió al volcar su pesado vehículo a 25 kilómetros de Bariloche en Argentina.
Cerca de las 14,30 horas comenzaron a oírse las bocinas de los 17 vehículos de carga que acompañaron los restos del malogrado transportista desde el domicilio familiar en calle Armando Sanhueza hacia el cementerio municipal. El estruendoso cortejo transitó por diversas calles del centro de la ciudad, para luego enfilarse hacia el campo santo, donde medio centenar de camiones había formado un pasadizo a fin de rendir tributo a uno más de los suyos caído en la ruta.
Ensordecedor fue el tradicional homenaje que los vehículos rindieron al paso de la carroza que transportaba al fallecido, seguido de cerca por sus familiares y amigos quienes acompañaron a los padres, la viuda de Gómez y a sus hijos.
Emotivas fueron las palabras que una tía del malogrado chofer entregó a los presentes en nombre de la familia, quien agradeció a todos los colegas del gremio, los que hicieron llegar muestras de aprecio, respeto y apoyo para los deudos tras conocerse el trágico desenlace.
Asimismo, los camioneros, también por medio de un vocero, entregaron sus respetos a “Luchito”, recordándolo como un hombre responsable que entregó su vida a la ruta y a los camiones, quien lamentablemente encontró la muerte en dichas labores.
Finalmente, la despedida de Gómez concluyó con un aplauso cerrado de las casi 300 personas que asistieron a la ceremonia, lo que fue seguido por un triste silencio que sólo fue roto con el llanto desgarrador de los hijos del chofer caído.