Necrológicas

Matrimonio argentino que murió en la ruta venía de compras

Hijo mayor de 15 años se salvó al no viajar junto a sus padres.

Por La Prensa Austral Jueves 8 de Septiembre del 2011

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Una dolorosa jornada se vivió ayer en el Servicio Médico Legal de Punta Arenas, con motivo de la entrega de los restos de las cuatro víctimas del fatal accidente registrado el martes en el kilómetro 3 de la Ruta CH-255 a Monte Aymond, en el cual un vehículo Citröen modelo C3 argentino colisionó con un camión con acoplado.

En el lugar fallecieron el conductor del automóvil, Carlos Alberto Morales, 32 años, su esposa Alejandra Leverini, 35 años, y sus hijas Mía Pilar, de 1 año, y Lucía Belén, de 12. El grupo familiar venía de Río Gallegos por el día a pasear y realizar compras en Punta Arenas.

La madre del malogrado chofer y un primo del mismo, acompañados de amigos de la familia y parientes de Punta Arenas, cumplieron ayer la ingrata misión de repatriar los restos de sus seres queridos. Pasadas las 15,30 horas se iniciaría la penosa entrega de los cuerpos, tras ser practicadas las respectivas autopsias.

Precisamente la motivación de la progenitora de Morales para venir fue la de poder ver a su hijo por última vez, algo que no podría hacer en Río Gallegos, pues las urnas fueron selladas para su posterior traslado a Río Gallegos. Aun cuando el cadáver del conductor fue uno de los que resultó menos dañado en esta violenta colisión, ello no impidió que la afligida madre se quebrara ante este difícil trance.

Cerca de las 18 horas, los restos de las víctimas del accidente salieron rumbo a su ciudad de origen en un furgón especial de una funeraria santacruceña.

Hermano de niñas
se salvó

Pese al amargo momento, un amigo chileno de la familia señaló que Alejandra Leverini había vivido un tiempo durante su infancia en Punta Arenas junto a su hermana. Agregó que ella tenía tres hijos de diferentes padres y hace dos años que había iniciado una relación con Morales, hijo de un conocido boxeador y quien era conocido como “personal trainer”. De este amor nació Mía Pilar, la menor de las niñas.

Asimismo, refirió que la malograda viajera tenía un hijo mayor de 15 años, el cual es el único sobreviviente de este núcleo familiar, ya que él no viajó en esta oportunidad.

A modo de consuelo, expresó que según la autopsia la mayor de las niñas, quien era como una ahijada para él, tenía su sistema nervioso relajado al morir, lo cual indicaría que se encontraba durmiendo en el momento en el que dejó de existir.