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Otilia Barría respira más tranquila

Magallánica se mostró dichosa de tener un nuevo respirador
y de poder compartir una nueva Navidad junto a los suyos.

Por La Prensa Austral Viernes 21 de Diciembre del 2012

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Desde las 16,30 horas del lunes que la vecina magallánica Otilia Barría Cárdenas vive nuevamente una vida “normal” dentro del rango que le permite su enfermedad crónica, ya que ella sufre el Mal de Pompe, vive conectada a un respirador mecánico y recién esta semana pudo retornar a su hogar en población Fitz Roy. Ello, luego de cuatro sufridos meses internada en el Hospital Clínico, a raíz de una influenza que la llevó a estar internada en la Unidad del Paciente Crítico y con muy mal pronóstico.

Este grave cuadro, además, vino acompañado con la pérdida de su respirador a raíz de un corte de luz generado por una mala instalación eléctrica en una vivienda vecina. Al no tener el recinto hospitalario un ventilador mecánico portátil que proporcionarle, Otilia se vio obligada a permanecer varias semanas de más en la Uci, hasta que un anónimo benefactor le hizo llegar desde Santiago un aparato nuevo (avaluado en 2.950.000 pesos).

Desde la tranquilidad de su hogar de calle Los Guindos, destacó que Dios nunca la ha dejado, y agradece poder estar con los suyos para compartir una Navidad, que es la fiesta más importante, junto a su hermana Carmen, su cuñado Hugo, sus sobrinas Paola, Patricia y sus sobrinos nietos Estefan y Sebastián. Destacó “el tremendo regalo” recibido de un anticipado Pascuero como lo fue su respirador, adquirido por un empresario santiaguino a través de la Fundación Chilena de Enfermos Lisosomales (Felch).

La paciente dio gracias a todos en el hospital que se portaron un 7 con ella, partiendo por Roxana, la kinesióloga del hospital fue la primera en preocuparse de su situación y de que no podía seguir con un respirador tan antiguo. Así también, dio gracias a todos quienes la fueron a ver y rezaron por su salud.

Como ella no cree en la superstición de que hoy podría acabarse el mundo, de aquí en adelante se mostró motivada por vivir y abocarse a hacer una continuación de su libro editado hace más de un año, ya que con todo lo que escribió en el hospital le daría para hacer una segunda edición.

Y dentro de lo que podría cambiarse, a ella le gustaría “que hubiera un turno de kinesiólogos de noche, que hacen falta ya que para mí esa noche fue terrible y el kinesiólogo… él hizo la diferencia. Porque yo estaba muy tapada, no podía respirar y él me ayudó a respirar esa noche, sino no sé lo que habría pasado”.