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Padre Tomás González: “Yo nunca relacionaría la muerte de Ricardo con la presencia de Rimsky Rojas”

– Pese a que dejó Magallanes hace seis años, monseñor Tomás González Morales se mantiene en el recuerdo de la comunidad y al cumplirse un nuevo aniversario de la desaparición del alumno salesiano Ricardo Harex el religioso discrepa con la tesis planteada por la ministra de la Corte de Apelaciones de Punta Arenas, Marta Jimena Pinto.

Por La Prensa Austral Domingo 4 de Noviembre del 2012

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En Santiago Centro, en pleno barrio universitario de calle República, vive monseñor Tomás González Morales, ex obispo de Magallanes. A sus 78 años mantiene una activa vida religiosa celebrando eucaristías, bautizos, matrimonios y preparando a los fieles que van a recibir alguno de los sacramentos.

En la habitación 203 de la Casa Inspectorial Salesiana, el padre obispo recibe a El Magallanes con la amabilidad y calidez que lo caracterizaron durante los casi 33 años que estuvo al frente de la Iglesia Católica de Magallanes.

Monseñor González dejó la región hace seis años para volver a su ciudad natal, donde realiza diversas labores pastorales. Apoya el trabajo de dos parroquias del sector norte de la capital, una en Lo Negrete y la otra en Conchalí y se concentra en una vida ligada a la oración. Pese a que sólo ha regresado a Punta Arenas una vez desde que se fue, reconoce que extraña mucho a los magallánicos y que constantemente recibe visitas de personas que están de paso en la capital.

Su salud está estable y proyecta esa imagen al conversar con él. Su única dificultad tiene que ver con los problemas en su visión, los que no son nuevos y ha enfrentado durante toda su vida. Una miopía lo llevó a perder la vista completamente en su ojo derecho y en un alto porcentaje también en el izquierdo. Pero eso no le impide mantener vitalidad y una agenda en la que abundan las actividades.

Sus ocupaciones comienzan a las 7 de la mañana y diariamente celebra una eucaristía, reza el rosario y medita en la residencia salesiana donde vive. En su habitación hay un estudio donde al entrar se puede ver la bandera de Magallanes sobre su escritorio y en la pared una serie de recuerdos de su paso por esta austral zona y por otros lugares del mundo. Es en este lugar donde conversa recordando lo bueno y lo malo de sus casi 33 años en la región.

Además de saber de su vida es inevitable hablar sobre un nuevo aniversario de la desaparición de Ricardo Harex González, sobre todo considerando que la ministra en visita que lleva la causa, Marta Jimena Pinto, afirmó que tiene la sospecha que el fallecido sacerdote Rimsky Rojas tiene un grado de relación con el caso y que ha existido una red de protección en la Iglesia Católica.

– Padre, ¿cree que hay una red de protección en la Iglesia Católica en torno al caso Harex?

– “Puede ser que ella tenga alguna información. A mí me tocó vivir todo lo de Ricardo porque yo era el obispo y cuando pasó lo de la desaparición de Ricardo un joven de la Pastoral, no recuerdo cómo se llama, vino a decirme que él había atendido a Ricardo cuando volvía de una fiesta y me contó que él quiso acompañarlo a su casa pero que Ricardo no quiso y después desapareció esa misma madrugada. Ahora, yo creo que al contrario la Iglesia Católica en Magallanes con la situación de Ricardo…cuántas veces yo recé el rosario junto con su mamá, porque al principio ella iba a la Catedral a llorar y a rezar; y yo rezaba el rosario con ella, la animaba, le daba un consejo y en todas las peregrinaciones que hubo desde María Auxiliadora hasta el San José siempre estuve presente. Yo no sé qué protección puede haber, yo creo que no”.

– La ministra además relaciona la desaparición de Ricardo con el sacerdote Rimsky Rojas…

– “Esa son dos cosas distintas. Una cosa es lo de Ricardo, su desaparición. Fíjate que desde el principio, además de lo que te he contado, contrataron videntes para indagar en la Casa de Retiro (en Tres Puentes). ¿Te acuerdas que dijeron que estaba sepultado ahí en la Casa de Retiro? Y no estaba sepultado ahí naturalmente… es decir, hubo una especie de ‘momento ene’ de decir dónde estará el cuerpo de Ricardo, dónde estará Ricardo y esa es una situación”.

– Y el padre Rimsky…

– “Esa es otra situación totalmente distinta. Siempre me ha extrañado mucho y más que eso me ha dolido mucho que haya fallecido de una manera tan trágica, porque lo quería mucho, lo tuve ocho años de Vicario General y nunca noté, ni nadie me dijo nunca nada negativo, al contrario. Yo le encomendé misiones muy difíciles por ejemplo ir a Pampa Guanacos y a Puerto Toro para llevar una imagen de Santa Teresita de Los Andes, es decir, yo lo noté tan cercano, así que me dolió mucho lo que le pasó y el día de su funeral me conmoví hasta las lágrimas porque me dio mucho dolor ver que un amigo, un hermano moría.…El la última vez que estuvo en Europa, me trajo de regalo, un calzador italiano muy fino, porque sabe que a mí me cuesta agacharme para ponerme los zapatos, entonces todas las mañanas cuando me pongo los zapatos rezo por él y digo gracias a él me puedo poner mis zapatos”.

– Si a usted le dijeran que él tuvo que ver con la desaparición de Ricardo Harex, ¿lo creería?

– “No, de ninguna manera. Como yo conozco bastante, no todo, el caso de Ricardo y conozco muy bien a Rimsky como un buen hermano y amigo yo nunca relacionaría la muerte de Ricardo con la presencia de Rimsky Rojas, de ninguna manera, al contrario”.

– ¿No lo podría creer?

– “No, no lo podría creer nunca”.

– A usted lo entrevistó la ministra…

– “Sí, en secreto. Vino aquí y me hizo jurar el testimonio…cuando terminó la interrogación nos acordamos de la señora Virginia, ministra también. Tuvimos una conversación amena”.

– Lo que pasó con Ricardo es uno de los grandes dolores de la comunidad magallánica y para la Iglesia.

– “Yo creo que lo que hay que hacer es, me da pena el dolor de la mamá, el dolor del papá, mucha pena y todos los días le pido al Señor que nos ayude a encontrar el mejor camino. Y creo que el mejor camino es el camino cierto, seguro, no el camino de las suposiciones, sino un camino de seguridades”.

– Es triste que en tantos años no se haya sabido lo que pasó.

– “Naturalmente que sí. Incluso en un momento hubo personas que dijeron que sabían…que estaba enterrado en la Casa de Retiro, algunos decían que estaban seguros, pero no era cierto. Pueden ser intuiciones, pensamientos pero no seguridades”.

– Es algo muy duro para la familia, porque ellos sólo quieren saber qué sucedió.

– “Yo le decía a su mamá cuando conversaba con ella que tenía que arreglarse y ser una persona normal”.

– ¿Este caso y las denuncias por abusos fue lo más duro que le tocó enfrentar como pastor?, ¿qué pensaba en esos momentos?

– “Frente a todas estas situaciones, que como tú dices son difíciles, son negativas, yo siempre tengo como ejemplo la actitud de Cristo cuando se encontró con la mujer adúltera, con la mujer pecadora. En el fondo el pecado forma parte integrante de nuestra naturaleza humana, nos quebramos a veces y cometemos situaciones negativas. Pero, ¿qué hace el señor Jesús frente a la mujer pecadora? Le dice no te condeno, no lo hagas más. El cristiano no condena personas, le pide que no lo haga más, que no repita situaciones. No condenar, sino que la persona se convierta para no ir repitiendo lo negativo a lo largo de la historia, y esa es la actitud del creyente. Eso lo he aprendido meditando el evangelio”.

– Me imagino que usted habrá conversado de esto con el padre Victor Hugo Carrera y el padre Antonio Larraín.

– “Con el padre Larraín al final muchas de las cosas que se dijeron eran falsas, y ahí está, no condenar. Porque muchas veces se condena y se condena y nunca se trata de decir busquemos el mejor de los caminos. Lo mismo pasó con el caso de Víctor Hugo Carrera”.

– El padre Low también fue un caso difícil, usted ya no estaba en Punta Arenas.

– “A veces la persona pide dejar las obligaciones clericales. A veces falta el tiempo. Yo pienso con todos estos casos que lo más importante es que la Iglesia está basada en Cristo Jesús el Señor, él es el centro, y entre todos formamos la Iglesia y no se trata de condenar personas inmediatamente sino buscar caminos y que no se repita si ha habido algún error”.

– Debe ser difícil mantener la unión de la Iglesia con estos golpes que han sido duros.
– “A veces pasan dos cosas. Necesitamos pasar por la purificación y encontrar caminos. Y el camino es Cristo. Es lógico tener actitud de rechazo pero hay que ayudar a buscar un camino de sanación. A la Iglesia le hace bien ser purificada”.

– Volviendo al caso Harex. ¿Qué mensaje le enviaría a las personas que puedan tener información al interior de la Iglesia sobre su desaparición?

– “Yo pienso que lo fundamental es que la memoria de Ricardo merece que todos nosotros colaboremos para darle paz a la familia. Para que entre todos vayamos encontrando la respuesta a lo que tanto se busca y que es no tanto buscar culpables o inocentes sino la verdad. Busquemos más la verdad que suposiciones porque no sirven y se pierde el tiempo”.