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Padrinos luchan por evitar que ahijado sea entregado en adopción

Desde el 14 de noviembre pasado el niño de 1 año y 3 meses se encuentra bajo medida de protección en el Hogar Ignazio Sibillo.

Por La Prensa Austral Jueves 3 de Enero del 2013

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Una Navidad marcada por la tristeza y la incertidumbre de no saber el futuro que le depara a su pequeño ahijado quien podría ser entregado en adopción, vivió la familia Bórquez Troncoso.

En su hogar de la villa Selknam II, este año no armaron el tradicional árbol de Pascua. Pese a ser padres de dos hijos adolescentes de 12 y 14 años, para ellos hay un vacío que ha trastocado lo más profundo de su ser.

Es el amor por Plácido, un niño de 1 año y 3 meses, quien desde los 21 días de nacido llenó de alegría el hogar de Iván Bórquez Alvarado y Marcela Troncoso Apablaza.

Lisset, su madre biológica, al no contar con una red familiar, confió su cuidado a este matrimonio amigo mientras conseguía estabilizarse en lo laboral y en su vida de pareja. Sin embargo, con el correr de los meses el Hospital Clínico dio cuenta a la Oficina de Protección de Derechos (OPD) que la mamá biológica no contaba con las habilidades para cuidar al niño, aunque, respecto de ella, su triste pasado de adolescente lo condenó.

Durante todo este tiempo la familia Bórquez Troncoso brindó los mejores cuidados a Plácido, fue matriculado en el jardín Villa Austral y al matrimonio se le confirió el honor de ser los padrinos de bautizo.

Pero, esta historia experimentó un brusco giro el pasado 14 de noviembre cuando, por una orden judicial, el niño fue separado de sus seres queridos y trasladado, como medida de protección, hasta el Hogar Ignazio Sibillo. Desde entonces sus padrinos no lo han vuelto a ver. En dos oportunidades el Tribunal de Familia le ha denegado a ellos las solicitudes de visita. La mamá es la única la que ha podido verlo.

Iván Bórquez, al igual que se esposa Marcela Troncoso, han golpeado numerosas puertas para plantear este dramático caso, pero no han tenido acogida. Hasta los diputados ligados a la Comisión de Pueblos Indígenas están en conocimiento de la historia de Plácido, debido a que su padre pertenece a una de las etnias autóctonas.

La piedra de tope para ellos es que en estos momentos no son parte en la causa judicial, por lo tanto están imposibilitados de intervenir en ella.

Lisset trabajaba junto a su pareja en una estancia de Tierra del Fuego, pero el Tribunal le impuso como condición que consiguiera algo más sustentable, razón por la que se trasladó a Punta Arenas, donde trabaja en una empresa de aseo en el sector central, lo que le permite, también, poder visitar con regularidad a su hijo en el Hogar Ignazio Sibillo.

“Quedamos desamparados ante la justicia, pero estamos dispuestos a luchar para que Lisset no pierda a su hijo”, remarcaron los guardadores informales del niño.

Marcela Troncoso hizo hincapié que Plácido “creó lazos con nosotros y nos dejó el corazón lleno”, subrayó.

Este jueves 10 de enero tendrá lugar ante el Tribunal de Familia una audiencia crucial, donde se debatirá la susceptibilidad de que el niño sea entregado en adopción.