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Pensionado sufrió giro fraudulento mientras estaba grave en hospital

En casi un año la multitienda no ha hecho nada para enmendar la arbitraria situación que mantiene a José Espinoza Lizana en Dicom.

Por La Prensa Austral Miércoles 6 de Abril del 2011

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En abril del año pasado, José Espinoza Lizana, 61 años, concurrió al Hospital Regional de Punta Arenas en un estado bastante descompensado, producto de un infarto transitorio. Independiente de que saliera de alta a los cuatro días (por ocupar una plaza de diabético y no haber cama para él) y que le dieran dos meses de reposo, lo peor vendría a los dos días de iniciar su recuperación.

Antes de ser llevado al centro hospitalario tuvo la lucidez de decirle a su esposa que le pagara una cuota de 18 mil pesos que él debía por una compra a crédito que había hecho en la tienda Ripley. Como cliente poco amigo de comprar a crédito, nunca pensó que a raíz de esto se vería envuelto en un kafkiano caso de utilización fraudulenta de tarjeta de crédito, ascendente a 765 mil 054 pesos.

La primera señal la recibiría telefónicamente, al recepcionar un mensaje telefónico recordándole que debía pagar la cuota de su compra. El, extrañado, llamó a la casa comercial, verificando que aquella cuota había sido pagada dentro de plazo (el 5 de abril). Sin embargo, la telefonista le agregó: “pero el domingo (de esa misma semana que estuvo internado) por internet se le ha hecho un préstamo de 765.054 pagadero en su primera cuota al 5 de mayo. Yo le dije que no era posible, si con un infarto transitorio no tenía ni ánimo de hablar. Me dijo que debía 700 y tantos mil pesos y debía pagar en mayo”.

Como en ese momento él no podía comunicarse en forma normal, le pidió a su esposa que lo llevara a Ripley y hablaron con una supervisora, quien le pidió llenar un formulario, el cual él firmó para derivarlo a Santiago. Sin embargo, al llegar a casa se dio cuenta que no había pedido copia. El viernes de esa semana le pidió a su hijo que lo lleve de nuevo a la tienda, justo cuando venía llegando un supervisor de Concepción.

Sin solución
Al consultarle por su situación, el ejecutivo le confirmó que el domingo anterior había sido víctima de la estafa, respecto a la cual al día siguiente él hizo una gestión para dejar su situación pendiente. Espinoza luego se enteraría que hay más de 500 personas en Punta Arenas) con esta situación. Y meses después supo que la funcionaria de Ripley con el dinero pagado a su nombre había cancelado cuatro cuentas de servicios básicos a través de Internet.

El viernes de esa semana solicitó la copia de su reclamo y fue a la PDI, estampándose su denuncia en la Fiscalía Local. A la postre, lo único concreto que obtuvo fue que le hicieran una misiva para presentarla ante el Sernac para que apure su causa. No obstante, le han mencionado que en casos como el suyo difícilmente se encuentra a los culpables.

Su peor calvario es que una vez al mes Ripley lo deja en Dicom, y él debe despachar sus antecedentes para que lo saquen momentáneamente de aquel registro. Las secuelas de ello no han sido pocas: “Hace poco fui a comprar pasajes aéreos y no pude, en Cruz Verde igual, cada vez que voy a comprar debo preguntar si estoy o no en Dicom”.
Como si fuera poco, de la tienda lo viven llamando para cobrarle los más de 700 mil pesos supuestamente adeudados, sin darle ninguna solución. En su visor él ya tiene identificado el número. Día por medio lo llaman, inclusive a las 8,15 de la mañana.

De un tiempo a esta parte, Espinoza piensa que “todo este asunto de la presión que sube y baja es producto de esta situación”, ya que hace un par de semanas volvió a estar en Urgencias. Como “ser humano de alto riesgo”, él usa marcapasos hace 26 años, y hace 12 años sufrió doble infarto cerebral. En sentido figurado, ha pasado por “todas las enfermedades”, ya que quedó inválido en un 98 por ciento y fue jubilado por invalidez hace 9 años.
El peor consuelo que le han dado es que estos casos expiran a los dos años. En forma pesimista se pregunta si será capaz de soportarlo.