Necrológicas

Pérdida irreparable aflige a socios y ex dirigentes tras incendio del Club Pesca y Caza

No se descarta intencionalidad en origen del fuego, el cual se inició en el edificio antiguo.

Fuego consumió inversión por $120 millones de discotheque Kmasu, que se aprestaba a funcionar en el gimnasio del recinto.

Por La Prensa Austral Viernes 16 de Septiembre del 2011

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El dolor, llanto y desazón por la millonaria pérdida de la céntrica sede y el gimnasio del Club de Pesca y Caza de Punta Arenas calaron hondo en muchos magallánicos, quienes ayer no podían dar crédito a la destrucción total del tradicional inmueble de tres niveles ubicado en José Menéndez Nº551 a causa de un dantesco incendio desatado pasadas las 2 de la madrugada de este jueves.

Para el comerciante Arsenio Pérez, ex director de la institución, “se perdió toda una tradición, aquí las pérdidas más grandes son toda la historia de este club, la vida familiar y deportiva”. El entidad nació el 25 de mayo de 1951.

Pedro Martinic, ex presidente, indicó que en 1967 se compró con mucho esfuerzo y trabajo aquel inmueble a Cosme Foschino, “con un montón de gente que ya no está con nosotros, en innumerables eventos, bingos, fiestas, comidas, sorteos realmente buenos que se hicieron para esos años, polla gol, rifas de tres a cuatro autos para juntar fondos”.
Carlos Escobar, ex presidente, lo calificó como una pérdida inmensa, pues “ésta era nuestra segunda casa y la casa de todas las familias, porque éste era un club de familias más que de deportistas”. Incluso no podían cambiar la fachada, porque iba a ser declarado monumento histórico.

Antonio Mora, ex presidente, recordó con nostalgia que cuando hace décadas eran un club reconocido a nivel nacional e internacional. Aquellas glorias testimoniadas a través de trofeos, diplomas, archivos y actas fueron arrasadas por el fuego.

Discotheque
Igualmente dolidos estaban Jonathan Fuentealba y Danilo Mancilla, que habían arrendado en enero el recinto aledaño a la sede para habilitar allí la discotheque Kmasu. Su inversión a la fecha ascendía a 120 millones de pesos, todo lo cual se perdió. La “disco” ya estaba armada y recién el miércoles habían tenido conversaciones en el municipio que hacían ver próxima en el tiempo su apertura.

“Esta era la franquicia más grande de Chile, y traer una franquicia de este tipo a Punta Arenas tiene un precio elevado”, comentó Mancilla, quien agregó que el gimnasio había sido refaccionado como un centro de esparcimiento, con DJ aéreo, tres barras, salón Vip, otro sector lateral, parrilla de iluminación, escenario, mobiliario y máquinas.

En relación a la causa del siniestro Juan José Arcos, abogado de la discotheque, señaló que “no se puede afirmar ni descartar nada a estas alturas, tenemos que esperar los peritajes”. Expresó que lo terrible sería que este incendio hubiese sido intencional, al ser un edificio con una tremenda tradición e historia.

No descartó entablar una querella criminal de comprobarse si fue algo deliberado, sin olvidar que en mayo pasado se incendió otra disco Kmasu que se abriría en Chillán.

Pericias
Una serie de peritajes realizaron ayer en la mañana peritos del Cuerpo de Bomberos y del Laboratorio de Carabineros de Carabineros. Incluso estando el personal policial adentro se vino abajo parte del edificio, debiéndose entrar a asegurar el sitio.

Pedro Alvarado, comandante del Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas, señaló que ayer en la mañana ya tenían identificada la zona focal del siniestro. Dada la amplitud del recinto aún no precisaban si se había tratado de un calentador o de un plasma o algo que había en ese sector, sin descartarse un probable cortocircuito. Ello, dado que sólo tenía energía eléctrica la estructura del recinto principal.

Las ocho compañías del Cuerpo de Bomberos, con un total de 120 voluntarios, trabajaron en este procedimiento junto a Carabineros. Alvarado confesó que “anoche casi quedamos sobrepasados con el denso incendio con que nos encontramos en pocos minutos, que era un escenario incontrolable. Por eso se tuvo que dar la alarma general del Cuerpo de Bomberos”. Allí se trabajó en dos frentes: por el lado de José Menéndez y por el pasaje Dublé Almeyda, donde había tres a cuatro viviendas amenazadas y se las protegió para que no tuvieran ningún tipo de daños.