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Porque su perro no portaba bozal ni collar, mujer dormirá 15 días en la cárcel

Anoche, a las 22 horas, ingresó al complejo penitenciario a cumplir la condena impuesta
por el Segundo Juzgado de Policía Local de Punta Arenas.

Por La Prensa Austral Miércoles 6 de Julio del 2011

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La angustia e impotencia que arrastraba una madre se palpaban plenamente en su rostro y al hablar. Y es que no podía dar crédito respecto de lo que había sido notificada a primeras horas de la mañana de ayer ante el Segundo Juzgado de Policía de Punta Arenas. En un fallo que considera “insólito”, fue condenada a cumplir 15 días de reclusión nocturna por el solo hecho de que su perro no portaba bozal ni collar.

Pasadas las 15,30 horas de ayer Cristina Mariel Barrionuevo, de 37 años, llegó hasta nuestro diario para exponer su verdadero vía crucis, que comenzó a vivir a contar de las 22 horas de anoche cuando se presentó en el Centro de Cumplimiento Penitenciario, en Avenida Circunvalación, para cumplir con el encierro de 8 horas (hasta las 6 de la mañana) que estipula el régimen de reclusión nocturna que controla Gendarmería.

La mujer es de nacionalidad argentina. Procede de la provincia de Buenos Aires y hace 13 años se radicó en Punta Arenas, básicamente porque su hija, de actuales 16 años, con síndrome de Down, requería estar cerca de un recinto de estimulación, alternativa que ofrecía el Centro de Rehabilitación Cruz del Sur.

El 3 de mayo pasado Cristina Barrionuevo fue condenada a pagar una multa de 3 UTM (115 mil pesos), por infracción a la Ordenanza Municipal sobre Tenencia Responsable de Perros en la comuna de Punta Arenas. El parte fue cursado por una pareja de Carabineros y la transgresión a la normativa dice relación con tener un perro suelto bravo en la vía pública, sin adoptar las medidas de seguridad, al no portar el animal bozal ni collar.

Su mascota no obedece a ningún perro de raza potencialmente peligrosa, como un Pitbulls o Rottweiler. Se trata de apenas un quiltro de nombre “Morgan”, de poco más de un año de edad. “No es de raza, tampoco es callejero”, advierte la mujer. Exhibe un documento que certifica que el pasado 23 de febrero al animal se le instaló un chips por parte del municipio, al igual que tiene al día su vacuna antirrábica.

Barrio Chilote

Esta mujer, quien es separada y madre de tres hijos, de 9, 14 y 16 años, habita en el tercer piso de uno de los blocks de departamentos del barrio Archipiélago de Chiloé. Allí, a mediados de abril pasado, comenzaría su pesadilla.

“Abrí la puerta y el perro salió entre mis piernas. En mis manos llevaba una máquina de coser que debía devolver a una vecina del segundo piso. En mi regreso me encontré con dos carabineros que estaban en los pasillos del edificio. Uno de ellos, el jefe de la patrulla, me preguntó si el perro era mío, a lo que respondí positivamente. ¿Por qué?, pregunté. El carabinero me dijo porque le voy a sacar un parte, debido a que el perro se encuentra en la vía pública sin collar ni bozal (estaba en los pasillos). Eso fue todo, aunque creo que se enojó cuando le enrostré que cuando se les llamaba para otras cosas más importantes nunca llegaban”.

Barrionuevo trató infructuosamente de revertir la decisión judicial. Incluso, redactó una apelación ante la Corte de Apelaciones, donde le dijeron que aquella debía ser patrocinada por un abogado.

Frente a ello, está dispuesta a dormir 15 días en la cárcel, aunque le complica no poder atender a sus tres hijos menores de edad. Anoche, ya perdió su trabajo como camarera en un motel.