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Porvenireños protestaron: ¡Qué traigan de vuelta a nuestros abuelos!

Unos 50 porvenireños, a los que se unió el grupo de la Batucada Juvenil Lem con sus sones de tambor y pitos, totalizando más de 60 personas, se congregaron a las 13 horas de ayer frente al cerrado asilo del Hogar de Cristo de esta ciudad, para protestar por el traslado de los cuatro adultos mayores enviados a la Residencia Permanente de la misma institución en Punta Arenas. La manifestación además criticó la falta de decisión del Servicio de Salud Magallanes para mantener una solución integral para el grupo etáreo en el mismo inmueble.
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Por La Prensa Austral Jueves 6 de Noviembre del 2014

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Unos 50 porvenireños, a los que se unió el grupo de la Batucada Juvenil Lem con sus sones de tambor y pitos, totalizando más de 60 personas, se congregaron a las 13 horas de ayer frente al cerrado asilo del Hogar de Cristo de esta ciudad, para protestar por el traslado de los cuatro adultos mayores enviados a la Residencia Permanente de la misma institución en Punta Arenas. La manifestación además criticó la falta de decisión del Servicio de Salud Magallanes para mantener una solución integral para el grupo etáreo en el mismo inmueble.
“¡Qué vuelvan nuestros abuelos!”, fue la consigna más escuchada entre vecinos de la comunidad, autoridades comunales, los ex funcionarios y ex directivos locales del Consejo Asesor de la cerrada obra de la Iglesia Católica. Como oradores, actuó en primer término Juana Ainol, una porvenireña que visitó a los senescentes porvenireños, cuando ya estaban instalados en la filial del Hogar de Cristo de la capital regional.
Según la vecina, la situación de vulnerabilidad fue lo más impactante que pudo comprobar entre el cuarteto de adultos mayores, ya que a diferencia de la condición de seguridad y permanente atención que recibían en el asilo fueguino, ahora enfrentan un estado de desarraigo, angustia y desorientación permanente.
Situación lastimosa
y degradante
Para remate, concluyó la señora Ainol, toda atención que les pudo proporcionar durante el par de jornadas que visitó a los ancianos porvenireños en la enorme residencia puntarenense, se veía inmediatamente amagada. Por ejemplo, para ir a los baños les compró papel higiénico (que no tenían) y apenas un par de minutos después, éste desaparecía de entre las escasas pertenencias de los abuelitos. También refirió cómo al dejar sus camas para ir a comer, les cuesta encontrar el camino de regreso, todo lo cual conjuga una situación lastimosa y degradante, opinó.
Asimismo, la alcaldesa Marisol Andrade reseñó la cronología de cómo se gestó el inesperado término de la filial fueguina del Hogar de Cristo, pasando a llevar la búsqueda de solución conjunta que se proyectaba entre el municipio, la dirección del Hospital Marco Chamorro Iglesias, el ex capellán Santiago Redondo, la gobernación de Tierra del Fuego y el propio Servicio de Salud regional. Durante un breve minuto, la autoridad comunal mantuvo un diálogo con el psiquiatra Juan Vukusich, quien a la misma hora encabezaba en Punta Arenas una manifestación similar.
Por su parte, el ex presidente del Consejo del Hogar de Cristo, Marcos Yakasovic, recordó las tareas cumplidas durante los 21 años de servicio del plantel y las gestiones emprendidas al inicio de su instalación, con el apoyo de los salesianos, la gobernadora de la época, Sylvia Vera y numerosos vecinos de la comunidad, mismos que nunca dejaron de apoyar con donaciones y servicios al desaparecido albergue. Yakasovic aseguró que las instalaciones del edificio superan con creces las máximas condiciones para trabajar con adultos mayores, por su enorme infraestructura y los avances que había logrado la permanente labor desarrollada por el padre Santiago Redondo.
“¡Traigan de vuelta a nuestros abuelos!” y “¡No al cierre del Hogar de Cristo!”, fueron las últimas sentencias vociferadas por los manifestantes, antes de disolver la manifestación, que según se supo después fue ideada por la antigua vecina Haydeé Turbis, quien por años acompañó a varios de los asilados de la tercera edad en el extinto albergue.