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Relatan pasajeros: “El buque estaba tan inclinado que no nos podíamos mantener en pie”

El fuerte golpe que dio la nave contra las rocas fue similar “al choque de trenes”, señalan.

Por La Prensa Austral Martes 19 de Agosto del 2014

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Un fuerte golpe los despertó y a los pocos minutos comenzaron a ver cómo el buque que los trasladaba se inclinaba peligrosamente hacia el costado derecho y avanzaba directamente hacia una playa cercana donde finalmente quedó varado.

Los pasajeros sin entender nada de lo sucedido, sólo esperaban ser evacuados del transbordador Amadeo I, donde se habían embarcado el domingo en Puerto Natales para dirigirse a Puerto Edén y Puerto Montt.

Muchos de ellos aun dormían cuando ocurrió el accidente que graficaron como “un choque de trenes”.
Rodrigo Oyarzún se dirigía a Puerto Montt. Llevaba una carga de salmones que iba a ser enviada a Brasil.
Relató que “estaba durmiendo. Me desperté cuando el barco chocó y al par de minutos se comenzó a escorar (inclinar) y el capitán tiró el barco hacia la costa y cada vez se fue escorando más y más y no nos podíamos mantener en pie tampoco”.

Nadie les avisó

Criticó al capitán de la nave que en ningún momento les informó lo que estaba sucediendo. Además que no se utilizaron ni los botes ni las balsas para sacarlos de allí. Por ello está agradecido del bote pesquero que llegó hasta el lugar y del personal de la Armada.

“Todos estábamos asustados y gracias a Dios no pasó a mayores”, manifestó molesto.

Agregó que al interior del buque “quedó el puro desastre. Lo que más se siente es que a estas alturas los animales deben estar todos muertos. Por la inclinación no se podían mantener en pie y además que las bodegas deben estar llenas de agua”. Aventuró a decir que las pérdidas deben cifrarse en millones de pesos.

Añadió que “no me subo nunca más a un barco. No navego nunca más”.

Por su parte, Luis Ruiz quien se dirigía a Puerto Edén, recordó que fue un fuerte golpe y que de inmediato la nave se comenzó a inclinarse al costado derecho.

En tanto, Carlos Hernández llevaba a su cargo el cuidado de los animales, labor que realiza desde hace más de 20 años. Se trataba de cuatro equipos cargados de vacunos. “Dios quiera que no les pase nada”, expresó acongojado.

Agregó que al momento del choque se encontraba durmiendo. “Me despertó el puro golpe que dio y de inmediato hubo que acatar las órdenes del capitán y esperar. El capitán y parte de la tripulación se quedaron en el buque, ojalá que no les pase nada a ellos”. Estos últimos fueron rescatados más tarde.

Por su parte, Roberto Haro aunque dice ser una persona tranquila, confiesa que se asustó cuando vio que el transbordador se dirigía directamente hacia la costa y de un momento a otro se ladeó.

En esos instantes se encontraba sacando fotografías, cuando vio que la nave chocaba de costado contra un islote. Recordó que había mucha corriente y que seguramente ello provocó el impacto.

Apuntó que cuando ocurrió el incidente estaba en la cubierta de proa por lo que no sintió mayormente el golpe, pero sus compañeros que estaban durmiendo le relataron que “fue como un choque de trenes”.

Dice que tras el impacto el buque retrocedió y se enfiló hacia la costa. Señaló que “cuando salió el barco se notó de inmediato que estaba entrando agua, porque se ladeó”.

Ayer la empresa Navimag se encontraba gestionando un lugar de hospedaje para los pasajeros evacuados del ferry.